Eva Touris: «Ser odontóloga de pueblo te lleva a una cercanía que es muy bonita»

María Cobas Vázquez
maría cobas O BARCO / LA VOZ

O BARCO DE VALDEORRAS

Eva Touris, en su clínica en la avenida Conde Fenosa de O Barco.
Eva Touris, en su clínica en la avenida Conde Fenosa de O Barco. LOLITA VÁZQUEZ

Llegó a Valdeorras para darle el gusto a sus padres, que habían emigrado desde Argentina mientras ella estaba en la Universidad, y ya nunca más se fue

20 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

De niña, Eva Touris jugaba a ser dentista. Soñaba con seguir los pasos de su padre, a quien veía en su consulta en San Juan, la ciudad argentina en la que nació, atendiendo felizmente a sus pacientes. En consecuencia, a nadie le extrañó cuando, llegado el momento de ir a la universidad, Eva eligió Odontología. Y pasadas tres décadas de aquel momento, tiene claro que fue la decisión correcta.

Con su título bajo el brazo, Eva puso el rumbo a Europa. Confiesa que lo hizo por darle el gusto a sus padres, que habían emigrado a Valdeorras cuando ella estaba en el primer curso de carrera. Lo hicieron respondiendo a la llamada de su tío, que por entonces estaba al frente de la clínica que fundó su primo tras llegar desde el país sudamericano en busca de una vida mejor. «Vengo de una familia de odontólogos y todos hemos pasado por esta clínica que ahora llevo yo», cuenta entre risas. Cuando Eva llegó a España, todavía no existía la especialidad, por lo que en aquellos años fueron muchos los argentinos titulados que eligieron este país para ejercer. Eso sí, homologar el título no fue fácil. A Eva le llevó varios años completar el trámite, así que aprovechó ese tiempo para seguir aprendiendo mano a mano con su padre. En el 2000 el progenitor se jubiló y ella quedó al frente de la clínica.

«Me gustó O Barco. Encontré una gente maravillosa y una pandilla de amigos muy buena», recuerda. Desechó aquella idea inicial de venir por un tiempo antes de volver a Argentina. «Me enamoré», relata. Y se quedó. Nunca se arrepintió. «La vida aquí es muy fácil, muy agradable», asegura. Presume de ser odontóloga de pueblo y se explica: «Aquí no solo tratas la boca o un paciente en concreto, sino a toda la familia, sabes su historia, en qué trabajan, qué estudian los hijos... Te lleva a una cercanía que es muy bonita».

Touris —sin tilde, aunque una vez en España descubrió que el apellido cuyo origen la familia siempre había situado en el País Vasco o en Francia era realmente gallego: Tourís— es odontóloga generalista. «Quedamos pocos», dice. La mayoría de sus compañeros de profesión se han especializado.

Echando la vista atrás, explica que ahora se busca mucho más la estética en la boca. «Antes la gente solo venía cuando le dolía; y se ponía dientes únicamente cuando ya no había más remedio», explica Touris. Ahora, muchos pacientes ya piden la ortodoncia. Reconoce que cada vez hay más conocimiento entre la población de la importancia de la salud bucal. «Hay que romper una lanza por la sanidad pública y las revisiones en Pediatría, que han hecho que se sepa que la boca es una parte de la salud tan importante como el resto del cuerpo», señala. Y no es una cuestión menor: «Si no tienes bien la boca, no vas a tener una salud general buena. Va a repercutir en todo. Es fundamental».

En estos años de carrera Touris ha visto cómo han ido cambiando los pacientes, pero también la profesión. «Yo recuerdo a mi padre sin tantos cambios de aparatos, sin tener que estudiar tanto como lo hago yo», señala. Y se explica: «Tienes que estar actualizándote constantemente, cuando no es un curso es un webinar... O aparece un aparato nuevo. Los avances van rapidísimo y la manera de trabajar cambia».

El Colegio Oficial de Dentistas de Pontevedra y Ourense la homenajeó el pasado mes de febrero —junto al resto de compañeros que cumplieron 25 años de profesión, a los que se jubilan y a los que inician su trayectoria laboral— en un acto celebrado en Vigo. Era la primera vez que Eva acudía a la celebración de Santa Apolonia y volvió encantada. «El cariño no le amarga a nadie», resume con una sonrisa. Reconoce que vivir tan lejos de la ciudad olívica hace que descuide toda la vida orgánica del colegio. «Hay cosas que te pierdes, así que ir y encontrarte con toda esa gente y charlar un rato está muy bien», asegura.

 

«Los emigrantes terminamos por no ser de un sitio 100 %»

Eva presume de hijos. «Tengo una niña de 21 años y un niño de 14», relata. Y se jacta también de que aunque nacieron en O Barco, hablan con un perfecto acento argentino cuando quieren, ese que ella no ha perdido a pesar de llevar más de 30 años en España. Eso sí, asegura que ya no suena como antes: «Aquí me llaman la argentina, pero allá soy la gallega; al final los emigrantes terminamos por no ser de un sitio 100 %».

Mantener el acento, asegura, no es algo privativo de los argentinos. «Allá yo vivía en un barrio de inmigrantes: tenía un vecino alemán, un andaluz, un italiano... Había gente de toda Europa. Y todos después de muchos años, seguían conservando el acento como si acabasen de bajar del avión», cuenta entre risas. «No es algo privativo nuestro», dice, aunque reconoce que ellos lo mantienen de una manera especialmente intensa: «Sigue muy agarrado, como la camiseta de fútbol».

DNI

Quién es. Eva Touris Ojeda nació en en la ciudad argentina de San Juan en 1969.

A qué se dedica. Con su título de Odontología por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) bajo el brazo, se mudó a O Barco de Valdeorras, donde sigue viviendo y trabajando.

Su rincón. Su clínica en la avenida Conde Fenosa barquense. «La elegí para la foto porque es mi vida», explica sobre un espacio que fundó su primo en los años 80 y por el que después pasaron su tío y su padre. Ella tomó las riendas en el 2000.