El grupo, creado en el 2014 después de que Secho Fariñas, Víctor Bello y Alberto González vivieran muchas aventuras, sigue buscando su destino
09 ago 2026 . Actualizado a las 11:41 h.O Carballiño tiene una relación especial con la música. A veces aparece en las fiestas, otras en pequeños escenarios de verano y, en ocasiones, en proyectos que nacen casi sin hacer ruido, pero que acaban formando parte de la vida cultural de la villa. Ese es el caso de Sueños de Ítaca, una banda carballiñesa que ha ido construyendo su camino con paciencia, canciones propias y una forma muy personal de entender el pop-rock.
El grupo nació en el 2014, después de que sus integrantes pasasen por distintas aventuras musicales. Según explica Secho Fariñas, guitarra y voz de la banda, el proyecto surgió al encontrarse «en un punto intermedio entre el indie, el pop y el rock más clásico». De ahí salió una formación que no pretende encajar en una sola etiqueta, sino moverse con libertad entre guitarras abiertas, melodías cuidadas y una base rítmica marcada.
El nombre de la banda tampoco es casual. Ítaca funciona como destino, pero también como camino. «Recorremos el mundo a través de las emociones más arraigadas en nuestro interior», explica Secho, que entiende el proyecto como una forma de transformar esas emociones en canciones y de convertir ciertos «monstruos» personales en compañeros de viaje. Esa idea aparece con claridad en Hugo, su disco del 2017, concebido como «un viaje de regreso a nuestra Ítaca a través del mundo emocional», en el que cada tema intenta representar un capítulo de La Odisea.
La formación actual está integrada por Secho Fariñas, Víctor Bello y Alberto Gómez. Ellos mismos se definen como «una familia, tanto literal como en sentido figurado», y entienden Sueños de Ítaca como «un puente intergeneracional» unido por la música en directo. Alberto, a la batería, es descrito como la pegada y la fuerza; Víctor, al bajo y coros, como el músico capaz de adaptarse a cualquier composición; y Secho, a la guitarra y voz, como quien busca la armonía y la perfección en las canciones.
O Carballiño está en el centro de todo. «Nace y se reproduce en nuestro pueblo, somos todos del pueblo y muy arraigados al mismo», resume Secho. Esa pertenencia marca también su manera de tocar. La banda reconoce la importancia de iniciativas como Feito no Carballiño: «Sin elas sería muy difícil actuar en nuestro pueblo». Al mismo tiempo, advierten de que cada vez quedan menos espacios para la música en directo y que mantener una banda implica una inversión económica importante.
Pese a las dificultades, Sueños de Ítaca sigue mirando hacia delante. Tienen previsto grabar y presentar nuevos temas próximamente, sin perder esa mezcla de pasado, presente y futuro que los define. Lo resume Secho: «Un viaje musical que vive del pasado, disfruta del presente y apuesta por el futuro».