Ana María López, decana de los procuradores de Ourense: «Con 350 euros al mes que nos queda de pensión de la Mutualidad, no se puede vivir»

Marta Vázquez Fernández
MARTA VÁZQUEZ OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

MIGUEL VILLAR

La profesional defiende el valor de un oficio clave en el mundo judicial en el que apenas hay relevo generacional

03 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La de los procuradores no es la profesión más conocida en el ámbito judicial, pero Ana María López Calvete se ha propuesto cambiar eso. Lleva año y medio como decana del colegio —es la primera mujer que ocupa ese puesto— y admite que el colectivo vive momentos de expectación ante la inminente reforma judicial.

—Con usted como decana se ha roto otro techo de cristal...

—Sí, yo creo que era algo que tocaba porque en esta profesión, como en casi todas las que tienen que ver con el mundo de la justicia, las mujeres somos mayoría. En la provincia de Ourense hay 75 procuradores, de los que 20 son hombres y el resto mujeres. Este mismo mes ha tomado posesión Ana del Carmen Blanco como presidenta de la Audiencia Provincial y también es la primera mujer en ese puesto. Además, ya hay una decana representando al colegio de la abogacía.

—Son 75 procuradores frente a casi 700 letrados. ¿Han tenido muchas bajas?

—El número de profesionales que se dedican a la procura lleva años en descenso. Llegamos a ser 140, pero en los últimos tiempos hemos tenido muchas jubilaciones de compañeros que dejaron de ejercer o que se marcharon para hacer otras cosas.

—¿No hay relevo generacional?

—No se incorporan jóvenes recién graduados, la verdad. Yo que estoy ahora como docente en el Máster de la Abogacía y la Procuraduría, que se imparte en el campus de Ourense, siempre les pregunto el primer día a los alumnos si alguno está interesado en nuestra profesión. En los dos últimos cursos ninguno levantó la mano.

—¿Cuándo tuvieron la última colegiación?

—Pues fue hace ya cinco años, pero no estamos preocupados, ya que tenemos muchos compañeros a los que les queda tiempo para jubilarse, y yo creo que nuestra profesión se puede hacer con los que estamos. Que entre gente nueva va a ser difícil porque las leyes están cambiando y la más reciente, la 1/2025 de medidas en materia de eficiencia del servicio público de justicia, que se ya está poniendo en marcha, puede cambiar nuestro trabajo.

—¿De qué forma?

—Hasta que se empezó con el expediente digital los procedimientos legales eran siempre en papel. Entonces tú, como procurador, ibas al juzgado a diario, pedías lo que necesitases y te lo daban. Ahora eso ya no existe porque están digitalizando todo y eso supone un alejamiento de los espacios judiciales tradicionales. Mi día a día sigue siendo coordinar a mi representado, que es mi cliente, con el juzgado y con el abogado; mi labor es la de cooperación, pero eso se puede hacer de muchas formas. La nueva ley, eso sí, nos otorga más funciones en la ejecución.

—¿Cree que su colectivo es el gran desconocido?

—Ciertamente, la nuestra es una profesión que no es muy conocida. Tenemos que ser expertos en Derecho Procesal porque es una parte muy importante del procedimiento. Presentamos escritos, comunicaciones, notificaciones, todo lo que conlleva la representación del justiciable, que son muchas cosas.

—¿Influye en su trabajo que profesionales de otras provincias puedan llevar pleitos aquí?

—Pues sí. Desde hace unos años nos encontramos con que en un sitio como Ourense trabaja muchísima gente de Madrid, de Murcia, de Valencia, de donde sea...

—Pero en la provincia cada vez hay mas litigiosidad...

—En teoría sí entran más asuntos en los juzgados, pero es que con la nueva ley se pretende reducir esto; lo que se persigue es que los pleitos se arreglen mediante acuerdos extrajudiciales.

—Los procuradores se han implicado en las protestas para mejorar el turno de oficio, que hasta ahora han tenido escasa repercusión. ¿Qué opina?

—Ahí tenemos nuestras propias reivindicaciones, como la subida del IPC, que se incluyan más procedimientos que son complejos o la subida del baremo. De momento no nos han hecho caso porque alegan que no tienen dinero, pero nosotros le decimos a la Xunta que podría destinar fondos de otras partidas. En todo caso queremos decir que el trabajo del turno lo hacemos igual.

—¿Y cómo van las reivindicaciones en relación a la mutualidad?

—Seguimos pidiendo que nos pasen a la Seguridad Social porque a muchos compañeros que estamos en la Mutualidad nos desaparecieron unos quince años cotizados. Eso es un escándalo, provoca que nos queden pensiones de 350 euros y con eso nadie puede vivir. Lo que pedimos es el paso al RETA, que se está tramitando, y queremos que sea para todos igual.

 

«El procurador es el gran conocedor del procedimiento; podemos hacer mucho más»

López Calvete tomó posesión como decana en el mes de diciembre del 2023. Lleva, por tanto, un año y medio al frente de un colegio cuyo entramado conoce muy bien, porque ya había ocupado el puesto de vicedecana. Las decisiones, explica, se toman siempre de acuerdo con la junta directiva, con el objetivo de visibilizar el trabajo que hace el colectivo.

—¿Qué le gustaría conseguir durante su tiempo de mandato?

—Soy muy partidaria de reivindicar nuestra profesión, de hacerla más visible y más cercana para el ciudadano. Me gustaría, por ejemplo, que con la nueva ley los profesionales pudiéramos hacer conciliaciones privadas, algo para lo que daríamos soporte desde el colegio. Al fin y al cabo, el procurador es el gran conocedor del procedimiento. Somos licenciados en Derecho y aunque nos dediquemos a la parte procesal, creo que la conciliación es un ámbito que podemos abarcar. Yo estoy en contacto con colegios y decanos de otras provincias para ver si podemos sacarlo adelante.

—¿Cómo le vende la profesión a los alumnos del máster?

—Les hablo un poco de todo; de las obligaciones y de los derechos que tenemos, de la deontología, que es muy importante. Es una profesión que a mí me gusta mucho y que requiere formarse constantemente y adaptarse a los cambios; no te puedes quedar solo en recibir notificaciones, hay que hacer mucho más. Si tienen inquietudes y quieren hacer cosas nuevas, se pueden hacer dentro de lo que representa este oficio.

—¿Y en la parte económica?

—Bueno, en los últimos años mejoraron los aranceles, aunque no todo lo que sería necesario. Cuando yo empecé en este oficio de la procura todo el mundo podía vivir de la profesión y eso que empecé de cero, sin conocer a nadie. Ahora ya llevo muchos años y espero poder jubilarme haciendo este trabajo, pero no se puede negar que hay incertidumbre.

El contacto con la tierra en su huerta de Cartelle, su vía de escape

Aunque nació en Zúrich (Suiza) porque sus padres habían emigrado a esa ciudad, Ana María llegó a Ourense con poco más de un año y desde entonces reside en la provincia. Madre de dos hijos, los tuvo con apenas doce meses de diferencia y recuerda aquella época como algo complicada para conciliar, porque la mutua solo les daba veinte días hábiles de permiso por los partos. «Nos teníamos que sustituir unos compañeros a otros en el juzgado», recuerda, contenta con que ahora sus compañeras que tienen hijos puedan disfrutar de mejores condiciones de baja maternal. Ella y su marido —el letrado Cándido Soria, que falleció el pasado mes de enero y al que recientemente el colegio de la abogacía recordó en un sentido homenaje— lograron sacar adelante tanto sus carreras como su familia, pero ahora que Candela y Antón ya son mayores, Ana dispone de más tiempo libre y le gusta escaparse los fines de semana a su pueblo, Cartelle: «Tengo una huerta y me encanta pasar tiempo allí. Nunca había hecho nada parecido, pero ahora todos los fines de semana me voy; me gusta mucho cultivar alimentos para autoconsumo; estoy aprendiendo muchas cosas que no sabía y que me están resultado muy útiles. Me encuentro muy a gusto cuando estoy en contacto con la tierra».

Además, ella y un grupo de amigas del municipio pusieron en marcha una asociación de mujeres rurales, A Feira, que organiza muchas actividades. «Hacemos mercadillos, cursos, charlas, cenas...», cuenta, orgullosa de formar parte de la directiva de una entidad que quiere dinamizar la vida en el rural y poner en valor esa forma de vida. Dos veces al año también suele hacer un viaje al extranjero para poder desconectar del día a día.