Cada año se diagnostican en Ourense unos 45 casos de linfoma

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Carlos Ulibarrena es médico hematólogo especialista en linfoma.
Carlos Ulibarrena es médico hematólogo especialista en linfoma. SERGAS

La aparición de un ganglio es el síntoma que suele llevar al diagnóstico

16 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Coincidiendo con el Día Mundial del Linfoma (que se conmemora cada 15 de septiembre), el servicio de Hematología del CHUO lanza un mensaje de esperanza a los pacientes. Actualmente, alrededor de 40 ourensanos están a tratamiento. Los especialistas destacan los importantes avances logrados en los últimos tiempos.

Cada año se diagnostican en Ourense entre 45 y 55 nuevos casos de linfoma, incluyendo la leucemia linfática crónica. Estos tumores tienen su origen en los linfocitos, células del sistema inmune responsables de la defensa ante las infecciones. «Cando estas células perden os mecanismos de control e comezan a multiplicarse sen freo, aparece o linfoma», explica Carlos Ulibarrena, uno de los especialistas de referencia en el hospital.

Aunque se consideran un tipo de cáncer, Ulibarrena matiza: «Un número significativo de linfomas non requiren tratamento inmediato, e teñen un impacto limitado sobre a supervivencia. Non todos son sinónimo de risco vital». En España se detectan unos 6.000 casos nuevos cada año, con una tasa algo más elevada en Ourense debido al envejecimiento de la población.

Bajo la denominación de linfoma se engloban más de 50 enfermedades diferentes, que pueden ir desde variantes de evolución lenta que no requieren tratamiento hasta formas extremadamente agresivas. La mayoría de los pacientes llegan a la consulta tras detectar un ganglio persistente en cuello, axila o ingle, acompañado de síntomas como fiebre, pérdida de peso o sudoración nocturna. «O sospeitoso é aquel que non desaparece, en tres ou catro semanas, que aumenta de tamaño e non ten unha causa local», señala el hematólogo. Otra vía de detección, menos frecuente, es el hallazgo casual de un aumento de linfocitos en una analítica rutinaria. También pueden debutar con síntomas más generales, como pérdida de peso, fiebre sin causa aparente o un estado de salud deteriorado. Entre los signos de alerta más clásicos se encuentra la sudoración nocturna.

Terapias celulares

En los últimos años ha habido muchos avances en el tratamiento. Junto a la quimioterapia y los anticuerpos monoclonales, se han incorporado fármacos dirigidos, anticuerpos biespecíficos y terapias celulares CAR-T. Siete ourensanos han recibido estas últimas en el CHUO.

El servicio de Hematología traslada un mensaje optimista: más de la mitad de los linfomas agresivos pueden curarse, y en muchas de las formas «indolentes» es posible llevar una vida larga y de calidad sin necesidad de tratamiento inmediato.