Un joven de 19 años evitó que una mujer se precipitase al vacío en Ourense: «Me hace sentir bien haber ayudado»

Fina Ulloa
Fina Ulloa OUENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Miguel, en la barandilla de la escalera que une la calle Bierzo con la avenida de Buenos Aires, donde encontró a la mujer
Miguel, en la barandilla de la escalera que une la calle Bierzo con la avenida de Buenos Aires, donde encontró a la mujer Alejandro Camba

La vio con una pierna suspendida en la barandilla de una escalera que salva el desnivel entre dos calles de la ciudad, la retiró del peligro y la acompañó hasta que llegó la policía

05 ago 2026 . Actualizado a las 15:47 h.

Miguel Álvarez Vázquez tiene 19 años y cuenta que desde que tiene uso de razón ha querido ser policía. «Mi tío lo es, en A Coruña», dice. Quizá eso le haya influido, pero lo suyo no es solo por afán de imitación. Lleva el instinto de protección en la sangre y tiene una capacidad de observación que le hace percibir situaciones anómalas. Eso fue lo que le ocurrió el pasado viernes, cuando bajaba desde su casa, en la calle Bierzo de la ciudad de Ourense, a comer con sus abuelos. Decidió utilizar, como siempre hace, las escaleras que salvan el desnivel hacia la avenida de Buenos Aires, para acortar trayecto, y en el descenso se cruzó con una mujer que parecía estar esperando a alguien.

«Eran sobre las dos de la tarde. No le di mayor importancia, pero cuando volví de comer, hora y media después, la señora aún seguía allí. Con el calor que hacía, ya me pareció raro», cuenta. Unos 20 minutos después volvió a salir de casa para bajarle a un amigo una gorra. «Cuando volvía, desde abajo ya vi que la señora tenía un pie pasado por la parte exterior de la barandilla. Subí corriendo, la cogí y la llevé hacia la parte interior. Le pregunté si estaba bien, si necesitaba algo, pero solo me pedía perdón y me decía que la dejase tranquila, que no le pasaba nada», narra.

El joven decidió otra estrategia: «La convencí para que me acompañase hasta mi portal, y cuando estábamos casi enfrente le dije que iba a buscarle agua. Mientras subía rápido por una botella, avisé a mi madre para que llamase a la policía, pero cuando bajé ya volvía a tener el pie pasado por la barandilla», cuenta. Miguel la volvió a retirar del peligro y se sentó a unos metros de distancia para evitar ponerla más nerviosa. «Cuando ella bajaba unos peldaños, yo también me movía para seguir cerca. Hasta que llegaron los policías y ya se encargaron de ella. Tuvieron que llamar a una ambulancia porque se puso muy agitada», recuerda.

Su hazaña ha tenido varias recompensas. Desde el Concello de Ourense lo llamaron para que el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, y concejal de Administración Xeral, Antonio Fernández, pudieran felicitarlo y agradecerle su valentía, pero esa no fue el primer ni único reconocimiento que recibió. «En mi familia me dijeron que estaban muy orgullosos de mí, y eso te hace sentir genial», dice este joven ourensano, que también ha recibido halagos de amigos y conocidos a través de las redes sociales por su reacción. «Me ha felicitado mucha gente, pero lo que realmente me hace sentir bien es haber ayudado a esa persona», cuenta este joven aficionado a la natación que, por cierto, lleva dos meses preparándose para conseguir el título de socorrista acuático. «Me convenció mi madre, pensando un poco en un trabajo de cara al verano, y le he cogido gusto, pero sigo pensando en ser policía», cuenta.