Crece el tsunami en la atención primaria

Personal facultativo del área sanitaria de Pontevedra- O Salnés se suma a la revuelta iniciada hace semanas en la comarca de Vigo para reforzar plantillas y medios


Tardaron, pero finalmente el personal facultativo de los centros de atención primaria del área Pontevedra-O Salnés ha decidido sumarse a la enorme oleada de protestas que se suceden desde hace meses en Galicia contra el actual modelo del Sergas.

La movilización de este segmento de la salud pública va a coincidir con la eclosión del pico de la epidemia de gripe que se anuncia para este principio de febrero. Y con el previsible inicio de una huelga indefinida del personal de ambulancias a partir del 8 de febrero ya que llevan tres años con un conflicto cronificado y una sucesión de paros esporádicos. Como pasa con el personal médico y de enfermería en atención primaria, que llevan con una huelga desde hace casi un año pero soterrada por su condición que motiva el establecimiento de servicios mínimos al 100%.

El tsunami reivindicativo es de tales proporciones que la Consellería de Sanidad se ha visto obligada a mover fichas. A sentarse a negociar de urgencia con el estamento médico para darle una vuelta a la atención primaria; así como para propiciar que empresas y trabajadores de ambulancias reanuden la negociación colectiva que permanecía esclerotizada desde hace meses. Para forzarles acaba de anunciar que adelanta el nuevo concurso de ambulancias que vencía en octubre.

A Jesús Vázquez Almuíña y a sus colaboradores les aterra imaginar un horizonte inminente de conflictividad en un sector tan sensible como la sanidad pública a escasos meses de la cita electoral del 26 de mayo.

Pese a los esfuerzos del conselleiro y su departamento, no se atisba mejoría en la evolución del conflicto en atención primaria.

La ola crece

El desarrollo de las conversaciones no ha logrado aún amainar los decibelios de las quejas, especialmente en nuestra provincia. Vigo se ha convertido en el referente principal de las movilizaciones, después de dos multitudinarias manifestaciones.

La ola crece y amenaza a la línea de flotación del gobierno gallego. Alberto Núñez Feijoo ha tenido que dar explicaciones en sede parlamentaria mientras su el Sergas reinventa el sistema de contratación de los MIR para intentar aplacar la indignación de las plantillas de los centros, agobiados por la presión asistencial. Por las reacciones cosechadas, el ofrecimiento de Vázquez Almuíña no ha concitado entusiasmos. Entienden que consolida la precariedad y no atajará la fuga de nuevos profesionales.

Mientras se propaga la revuelta. Acabamos de presenciar como la sede del Colegio Médico Provincial acogió una concentración de personal sanitario de centros de atención primaria de Pontevedra y Salnés que decidieron dar, también ellos, un paso adelante en la reclamación de mejoras. Acometerán paros semanales, cada jueves, en turnos de mañana y tarde en cada centro de salud del área sanitaria.

En el decálogo de reclamaciones que acordaron no han dudado en señalar el fracaso del modelo de las EOXI, palabro que surge de las siglas de Estructuras Organizativas de Xestión Integrada, redenominación de lo que antes eran las áreas sanitarias.

Para los facultativos no hay dudas: no mejoraron la gestión sino que empeoraron la calidad de la asistencia que reciben los pacientes y denigraron las condiciones laborales de los equipos sanitarios. En el análisis de las causas que han llevado al declive de la atención primaria en Galicia, el personal de los centros de Pontevedra y Salnés concluye que hay dos fundamentales: el recorte del gasto público en sanidad y la escasez de plantillas.

Manifestación y asamblea

El próximo 10 de febrero acudirán a una gran manifestación que se prepara en Santiago. Y al día siguiente repetirán asamblea en Pontevedra. Aguardan que se les sumen los directores de centros de primaria y jefes de servicios de la comarca para dar mayor cuerpo a las reclamaciones. Aún no se ha planteado pero no es descartable que se pretendiese imitar el caso de la comarca de Vigo donde los jefes de los 22 centros de salud del área presentaron en diciembre sus dimisiones en bloque. Un gesto que acogotó a la Xunta de Galicia y espoleó la apertura de la mesa de negociaciones.

Una muerte crucial

Seguramente parte de lo que está ocurriendo con la creciente oleada de protestas del personal en atención primaria no sería explicable sin la muerte de José Antonio Brey, el vecino de A Estrada que falleció atragantado en el Punto de Atención Continuada (PAC) del centro de salud de esa villa en el mes de agosto pasado mientras aguardaba con sus familiares a que llegase el equipo facultativo.

El personal sanitario que estaba de guardia ese día tuvo que salir a atender una urgencia. En el centro de salud no había más personal médico para reaccionar ante semejante circunstancia sobrevenida por que quien tenía que acudir a reforzar el servicio… «se despistó y no fue a trabajar», según la explicación -que sonrojaba- ofrecida recientemente por un directivo del Sergas en sede parlamentaria. Aquel episodio fue como la espoleta de una bomba.

Un caso tan vergonzante actuó de tal modo como desencadenante de reacciones que ha propiciado incluso una comisión de investigación en el Parlamento Autonómico, aceptada por el Partido Popular previo barniz de que «se trata de una comisión sobre el estado de la sanidad pública en Galicia» (¿?).

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