Y ahí reside su magia


Hay personas que tienen unas cualidades que resultan un tanto complicadas de definir con palabras, pero que por alguna curiosa razón, se convierten en especiales para una comunidad determinada y son recordadas durante varias generaciones, que existen en la memoria durante décadas.

Nuestras vidas se van construyendo con recuerdos, y muchos de ellos están relacionados con estas personas especiales que pueblan los espacios donde convivimos, y que recordamos con nostalgia cuando desaparecen de nuestro día a día. Seguramente todos somos capaces de traer a nuestra memoria personas que vivían en el lugar donde pasamos nuestra infancia y que, por algún motivo, fueron especiales para nosotros, generando recuerdos que nos gusta compartir con aquellos con los que disfrutamos de aquella época.

Muchos de esos recuerdos están asociados a alguna sensación especial para nosotros en ese momento, quizás una melodía, un sabor o un olor determinado. En definitiva, algo que nos hizo sentir en su momento, y que cuando viene a nuestra memoria nos remite automáticamente a ese lugar especial. Cuando esas personas desaparecen de una ciudad, se pierde algo de su esencia, ya que al igual que en nosotros, la identidad de un lugar se construye también a través de los recuerdos de las gentes que la pueblan, y muchos de ellos están íntimamente ligados a esas personas especiales.

No obstante, a pesar de su ausencia, estas personas siguen presentes en la memoria colectiva de las generaciones que vivieron esos momentos especiales, y es ahí donde continúa su magia.

Por Roberto Antón Psicólogo familiar

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Y ahí reside su magia