Un entrenador con un ojo en el altar y otro en su partido de fútbol sala

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

POIO

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El técnico del Poio Pescamar, Manu Cossío, se casó mientras su equipo jugaba y siguió el final del encuentro por la televisión porque el rival impidió aplazarlo

12 oct 2021 . Actualizado a las 21:59 h.

La casualidad quiso que Manu Cossío tuviese este sábado un ojo en el altar y el otro en el partido que disputaba el Poio Pescamar, el equipo que entrena y que compite en la máxima división del fútbol sala femenino. Y fue la casualidad porque la boda tendría que haberse producido hace justo un año, el 11 de octubre del 2020. El covid, como le ocurrió a la mayoría de las celebraciones, se la llevó por delante y en la búsqueda de una nueva fecha, la única opción que tenían era celebrarla el mismo día del 2021. Y aceptaron. Sabían que era sábado y desde el verano, buscaron la fórmula para intentar posponer el partido un día o incluso, una o dos semanas. «Desde agosto estuvimos peleando por cambiar la fecha. El año pasado el día 11 era domingo y no afectaba al partido», explica Manu Cossío, que su profesionalidad le obliga a querer estar en todos los momentos importantes del equipo. Pero esta vez no pudo ser.

Mientras él estaba celebrando el convite en Vilanova, su equipo se preparaba para el partido bajo las órdenes de Santiago Rodríguez, el segundo entrenador del Poio Pescamar. Confía plenamente en él, pero no quería faltar al cuarto partido de liga en el pabellón de A Seca, en Poio. «Le mandé un mensaje al entrenador hace tiempo y Juanjo García (presidente del Poio) intentó hablar con la directiva, pero fue imposible», explica Cossío, que hasta recurrieron a Pablo Lozano, directivo de la federación y ex miembro del recién ascendido Atlético Torcal para que los ayudase. Unos días antes, el rival confirmó su negativa a aplazarlo. «Mira que ahora tenemos dos semanas de descanso por la selección y era probable, como al final pasó, que estuviésemos sin Caridad y Luci, pero ni así», explica Cossío. Así que mientras el árbitro pitaba el inicio de partido, él daba el sí quiero a Lidia Bermúdez.

Es sincero y reconoce que hasta el final del partido, apenas tuvo tiempo de ponerse nervioso o dar instrucciones a sus jugadoras. «Solo vi los últimos minutos del encuentro porque pusieron allí una tele, pero hasta ese momento estuve demasiado ocupado como para ponerme nervioso por el partido», apunta el míster. Lo que más rabia le da es que al final, le salió bien al rival no haber aplazado el encuentro. Quedaron 3-3 después de que Ale arrebatase la victoria a las locales a diez minutos del final. Y eso que era un partido para ganar. El Atlético Torcal es un recién ascendido y el Poio Pescamar pelea cada curso por estar entre los cuatro primeros. No se aplazó el partido, pero sí la luna de miel. Si cualquier pareja que pasa por el altar se sube a un avión al día siguiente, en el caso de Manu Cossío no podrá ser hasta el próximo verano.