El bajón de la natalidad pasa factura en casi todo el rural de Pontevedra


Tras aprobarse el nuevo mapa escolar de Pontevedra, ese que ya estará vigente el próximo curso, el jefe territorial de Educación, César Pérez Ares, dijo que la medida, el cambio de zonificación, se tomaba para evitar «tener los colegios del centro masificados y los de la periferia sin alumnos». Pero está claro que las familias siguen apostando por los colegios del centro de la urbe, aunque ello suponga que algunos no vayan a poder matricular a sus hijos en el colegio que marcaron como primera opción. Y también es evidente que el nuevo mapa no levanta la prescripción en los centros de las parroquias, ni siquiera en aquellos que quedan próximos a la ciudad, como podría ser el Príncipe Felipe. Solo hay dos excepciones en un panorama generalizado de bajada de las solicitudes para niños de 3 años. Se trata de los colegios Vilaverde-Mourente y Cabanas, donde sí hay más demanda del número de plazas ofertada. En el resto dan datos que no invitan en absoluto al optimismo.

Los casos más drásticos son los de Xeve y Verducido. En el primero solamente se anotaron ocho niños de 3 años y, en el segundo, 5. En ambos casos se baja con respecto al año anterior. Otros colegios que, si bien no bajarán de los diez alumnos -salvo que todos los inscritos no llegasen a matricularse- también baja en número de solicitudes son los de Lérez o Marcón. En el caso de Lérez, por ejemplo, se pasa de 18 alumnos el año pasado a 11 solicitudes para niños de tres años en esta ocasión.

Los que mantienen el tipo

Luego están los que, solicitud arriba, solicitud abajo, se mantienen como el curso pasado en cuanto a familias que solicitan plazas para niños de 3 años. En este caso están San Martiño, Parada-Campañó, Ponte Sampaio o A Carballeira. Eso sí, que no se descalabren concretamente este curso no quiere decir que las cosas vayan bien, porque a todos le sobran plazas por doquier.

¿Qué marca la diferencia entre unos centros y otros en el caso de las parroquias? Las directivas no son capaces de dar respuesta, más allá de hablar del hecho de que unas parroquias tienen más población joven que otras. Influyen los servicios, indican desde algunos centros, aunque lo cierto es que casi todos se fueron equiparando para tratar de no perder aulas por falta de niños.

¿Se clausurará alguna unidad de infantil este curso por el bajón del alumnado? Esa es la pregunta del millón. Pero hasta que llegue el período de matriculación es difícil poder contestarla.

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