Pepe y Pili Amoedo: «Que Pontevedra nos abrace así es un honor que siempre llevaremos en el corazón»

lucía mariño PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Pepe y Pilar Amoedo, dueños del Blanco y Negro.
Pepe y Pilar Amoedo, dueños del Blanco y Negro. CAPOTILLO

El Café Blanco y Negro recibe el premio Amigos de Pontevedra

07 ago 2025 . Actualizado a las 18:18 h.

Al amparo de un espectacular cedro del Himalaya, en una esquina privilegiada frente a los jardines de Vicenti, se asienta una de las cafeterías más conocidas de Pontevedra. El Blanco y Negro abrió sus puertas como tal hace 60 años. Seis décadas durante las cuales este negocio familiar ha sido testigo del pulso diario de la ciudad. Es por ello que los Amigos de Pontevedra han decidido premiar su labor y los hermanos Amoedo reciben el galardón con «un orgullo enorme y una emoción difícil de describir».

En 1986, Pilar y Pepe Amoedo relevaron a sus padres, Maruja y Clarimundo, en el oficio que tantos buenos momentos ha brindado a los pontevedreses. «Desde nuestra barra hemos visto pasar generaciones enteras», comenta Pepe. Tras tantos años trabajando, esta cafetería se ha convertido en un emblema de Pontevedra, viviendo y presenciando los cambios de la misma. «La peatonalización transformó el centro y lo llenó de vida», recuerda sobre la transformación de la ciudad en un lugar «más amable y cercano».

Un trabajo en equipo

No solo cambiaron las calles, sino que las personas que pasaron por su local, que fueron y vinieron, también dejaron huella en la cafetería. Así pues, el reconocimiento se extiende inevitablemente a todos los camareros que trabajaron en el Blanco y Negro, a quienes los hermanos quieren «dar las gracias de corazón». Del personal, como es de esperar, destacan los más veteranos, aquellos que llevan más de 30 años con la familia Amoedo. Es a Merchi, Juan y Chepi a quienes Pepe agradece «su dedicación, su trato cercano y su constancia», contribuciones esenciales para la creación de «ese ambiente tan especial que muchos reconocen». «Este premio es de todos ellos», recalca.

Pero para que un negocio siga en pie durante tanto tiempo, algo debe mantenerse, una receta mágica, un secreto que Pepe resume en un único principio: «Cuidar a la gente». Es así cómo consiguen que no muera «el cariño de los clientes fieles» y que perdure «la importancia de tener un sitio donde sentirse en casa». Porque es este último detalle la clave de su atractivo. «Los bares son casi una extensión del hogar», y cuánto más cuando el trabajo se hace en familia, «con amor».

Es por este nivel de dedicación a su ciudad que surgió de forma natural la colaboración entre el café y la asociación pontevedresa, puesto que el Blanco y Negro es, desde hace años, uno de los puntos de venta de las entradas al evento que se organiza para el próximo viernes 8 de agosto. «Desde el primer momento, nos sentimos muy vinculados a su labor y sus valores», explica Pepe, añadiendo que colaborar con los Amigos de Pontevedra «es una forma de agradecer lo que hacen por la ciudad».

Vocación por Pontevedra

Este año, dicha asociación ha querido ir más allá y reconocer el trabajo y la historia familiar que sostienen la icónica cafetería del parque de las Palmeras. «Que Pontevedra nos abrace así es un honor que llevaremos siempre en el corazón», reconocen los hermanos. Finalmente, del evento cuyas entradas han ayudado a vender, Pilar y Pepe esperan con especial ilusión «compartir el momento con tanta gente que ha formado parte de nuestra historia».