El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Esta plataforma reniega del consumo pasivo y busca fomentar la comunicación interpersonal en un tiempo en el que las redes están dejando de ser sociales y se convierten en televisión
30 abr 2026 . Actualizado a las 10:24 h.«Todo lo que no es aún televisión se está convirtiendo en televisión». La frase, del periodista estadounidense Dereck Thompson, identifica un fenómeno indiscutible, una transformación de internet: las redes ya no son sociales. En plataformas como Facebook o Instagram los usuarios ya no hacen lo que hacían en la segunda década del siglo. Si antes se estaba en ellas para conocer gente, mantener el contacto con amigos, aportar contenidos o manifestar nuestra opinión, ahora el tiempo se va en seguir a famosos o en estar entretenidos viendo vídeos en bucle, de forma pasiva. Como en los tiempos de la vieja televisión, cuando veías lo que te echaban. O como en TikTok. O como en YouTube, que incluso canibaliza los pódcasts con las versiones que los propios autores suben en vídeo.
Los datos sobre esta transformación provienen de un informe de la propia Meta, elaborado para librarse de una condena por monopolio en Estados Unidos. Ahí la compañía de Mark Zuckeberg nos ponía ante el espejo. La sociedad entera se ha tiktokizado (disculpen el palabro). Y lo ha hecho en un momento interesante, en el que se debate de forma intensa sobre la regulación y la limitación del uso de las grandes plataformas de internet.
Varios países, entre ellos España, trabajan en normativas para evitar el acceso de menores. Voces autorizadas de expertos alertan de forma recurrente sobre el efecto adictivo de los gigantes del social media, que utilizan una fórmula maestra para atrapar a los usuarios. Combinan el llamado efecto tragaperras (slot machine effect) en el diseño de sus aplicaciones (no hay ninguna barrera, pausa de navegación o señal que sugiera parar de usarlas) y algoritmos que tienen mucha información para mostrar contenido que les gusta y engancha. ¿Han oído hablar del scroll infinito? Pues fomenta el consumo pasivo y adictivo. En palabras de Tristan Harris, antiguo diseñador ético de Google: «Nos quita la posibilidad de elegir cuándo hemos terminado. Convierte una actividad consciente en un reflejo automático».
En este contexto de cuestionamiento de las redes clásicas surgen alternativas en forma de nuevas plataformas. Una que ha dado que hablar en Estados Unidos en las últimas semanas se llama Bond. La han lanzado para iOS (el ecosistema de los móviles de Apple) desarrolladores que trabajaron antes en Facebook, Instagram, Twitter o TikTok. ¿Qué la hace especial? Que ha sido diseñada para empujar al usuario a interactuar con sus amigos y ser activo, en el mundo digital y en el real. ¿Cómo lo hace? Con inteligencia artificial
La IA analiza las fotos, los vídeos o los audios que subes a la plataforma -tus experiencias o «memorias»- para recomendar actividades afines o similares a otras que has hecho. Por ejemplo, busca en tu zona conciertos de artistas similares a los que has dicho que te gustan.
Funciona a la vez como un diario (donde registramos y guardamos lo que nos apetezca), como un asistente personal (por las sugerencias) y como un organizador social (puedes compartir cosas con tus contactos en la plataforma). Según explica su fundador y primer ejecutivo, Dino Becirovic, al portal CNET, «está diseñado para animarte a interactuar con tus amigos, en lugar de consumir contenido de forma pasiva o hacer publicaciones para un algoritmo».