El Concello no asumirá un párking en el campus sur con fondos propios

El comercio del Ensanche defiende un aparcamiento de titularidad y gestión públicas


santiago / la voz

El comercio del Ensanche ha mirado siempre al campus sur como la solución a la paulatina pérdida de plazas de aparcamiento en superficie y a los precios de las que las suplieron bajo tierra. Sobre todo por los precios. Porque no es precisamente de la oferta de plazas subterráneas de lo que se han quejado desde hace al menos década y media, sino de su impacto en los bolsillos de los ciudadanos y de la fuga de consumidores hacia las áreas comerciales.

Malograda cualquier iniciativa del sector por implicar al Concello y a las concesionarias en un acuerdo que suavizase esas tarifas, el campus universitario se convirtió en la gran baza para aportar una alternativa muy próxima a la zona nueva, con precios competitivos. Para entonces, la viabilidad del párking previsto bajo la Alameda, por concesión, ya se veía muy incierta.

El campus surgió como una posibilidad desde que el BNG lanzara la iniciativa, aunque en su caso apostaba por la zona del campo de fútbol, cuando en las demás formaciones predominó el eje entre la Avenida da Coruña y el estanque, lo que no obvió que en el 2008, con el bipartito municipal, se anunciase un proyecto que rozaría las mil plazas en el primer emplazamiento considerado por los nacionalistas.

Tres lustros después, el Ensanche sigue esperando una alternativa. Y el campus sigue siendo la mejor baza. La única, junto con la parcela del Peleteiro. No hay más espacios, refiere Delmiro Prieto, de Santiago Centro. Pero el céntrico solar no es una opción real. Ya conocen la posición del Ayuntamiento.

Después de tantos años mirando hacia él como el refugio idóneo, el campus se presenta como una oportunidad muy difuminada todavía. Un párking concesionado como los que ya funcionan en el Ensanche no es la solución que requieren comerciantes y residentes. Y el Ayuntamiento no está por afrontar una inversión que sitúa entre los 10 y los 12 millones de euros. «A nosa orde de prioridades é outra», apunta el alcalde, visualizando necesidades de mejoras viarias y las carencias en abastecimiento y saneamiento que todavía arrastra el rural.

Sánchez Bugallo no descarta ese aparcamiento, pero sí que vaya a prosperar con financiación municipal. Lo que espera el Ensanche es un párking público de gestión pública, una reproducción en el campus del modelo de gestión y tarifario de Xoán XXIII, con precios más ajustados que los que exigen los establecimientos de la zona nueva. Bugallo no cuestiona la propuesta, pero tampoco obvia el problema de la financiación. «Quen pon os dez millóns?», se pregunta.

«Que busquen recursos»

El Concello sí podría promover un concurso para su construcción y gestión en régimen concesional. Pero no es la vía que reclama el sector comercial. Y sin renunciar a valorar «calquera iniciativa que se presente», incluso la concesional, el alcalde advierte que el Ensanche tiene suficientes aparcamientos y plazas con ese modelo de gestión.

Ahí, la coincidencia es plena con Santiago Centro. «En el Ensanche hay aparcamientos más que de sobra, más que monederos», dice Delmiro Prieto en relación a sus precios «prohibitivos». «Para más de lo mismo, que no gasten el dinero, porque eso sí que sería enterrarlo», añade acerca de un proyecto concesionado. Prieto no se resiste, sin embargo, a una solución que implique financieramente al Ayuntamiento: «No hay recursos, pues que se busquen, es la obligación de las Administraciones».

El de Xoán XXIII, el modelo que demanda la zona nueva

Para Prieto, un verdadero párking alternativo para el Ensanche pasa por el modelo de Xoán XXIII, «que da solución a una zona concreta con precios razonables y una gestión pública». También podría ser «mixta», dice. Para Raxoi no hay fórmula que pase por su implicación económica, pero observa que en la concesional puede haber también la posibilidad de que comerciantes y residentes puedan participar en régimen de cooperativa en una licitación pública para optar ellos a la gestión, pues «ou o financian os beneficiarios ou os usuarios».

Sería una opción, y no nueva. Acotes, asociación que integró con anterioridad el comercio del Ensanche, se lo planteó en 2006. Prieto observa que «eso no es fácil», pero «todo es estudiable si hay voluntad de abrir posibilidades», aunque «otra cosa es que haya una motivación orientada en una filosofía y dificulte otras».

CA, que trabajó en un proyecto para la zona (por exigencia del BNG para apoyar sus presupuestos) planteaba una fórmula mixta: dotar plazas concesionadas para trabajadores y residentes y hacer política de precios con las demás. El compromiso de los primeros financiaría en buena medida la obra. Pero no se llegó a nada.

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