«Mentres poida vou seguir vindo a San Xiao e dicir misa»

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A BAÑA

Adrián Freiría

Fue promotor de cámpings en la costa, de cooperativas de confección y de clubes de fútbol; ahora se jubila, pero a medias

14 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El sacerdote Jesús Mayo Brenlla (A Baña, 1933) acaba de jubilarse. A sus 92 años, el cuerpo le pide más descanso, así que el Arzobispado le ha traspasado sus parroquias al cura Martín Kouman. Sin embargo, Jesús Mayo, que ahora vive en Santiago, está enganchado al valle del Vea, así que regresa siempre que puede y, mientras la salud se lo permita, seguirá encargándose personalmente de las parroquias de San Xiao de Vea y de Baloira.

No es extraño que al sacerdote le cueste alejarse de Vea. No solo ha pasado allí más de media vida, sino que además ha sido un activo protagonista de su desarrollo.

Jesús Mayo se ordenó sacerdote en el año 1959. Su primer destino eclesiástico fue Loño, en Vila de Cruces, donde pasó muchas tardes de pesca al pie del embalse. Allí estuvo hasta el año 1963, cuando aterrizó en A Estrada. «E aquí me tes», dice orgulloso.

Jesús Mayo fue, además de cura, profesor de Historia. «Empecei a estudar con 36 anos. Acabei na morte de Franco e aprobei a oposición. Estiven un ano na Estrada e despois estiven en Burela, en Redondela e en Santiago, onde fun director do IES Lamas de Abade», explica.

Su dedicación parcial a la docencia —de la que se jubiló hace más de 20 años— no le impidió hacer parroquia en A Estrada. Jesús no solo fue cura, fue también promotor económico y dinamizador sociocultural.

«Fundamos o Vea de fútbol e unha cooperativa de confección na que traballaron 16 mozas na industria téxtil estradense e fixemos o teleclub de San Xiao, onde a xente se xuntaba para ver a tele cando aínda non a había nas casas», recuerda Jesús. Una de las iniciativas de las que más orgulloso está es la de los cámpings en la playa, que permitieron que un montón de niños del interior se pasasen diez días en la costa gallega en una época en la que pocos veraneaban.

Don Jesús, que tendría anécdotas de su estancia en Vea para escribir un libro, seguirá sirviendo a los suyos mientras la salud se lo permita.