Las flores del hotel Celsa, la foto de Santiago que muchos turistas llevan a casa
SANTIAGO CIUDAD
Manuel Domínguez, nuevo gestor, sigue la tradición iniciada por Andrea Martínez, nieta de la fundadora, hace diez años
03 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La fachada del hotel Celsa, sobre el restaurante Barbantes, llama la atención a los miles de turistas que cruzan Fonseca y que se quedan sorprendidos con la explosión floral que cuelga de cada uno de los balcones y ventanas del establecimiento. «Creo que llaman más la atención, porque la fachada blanca del hotel alrededor de otras de piedra ya destaca, y las flores le dan un toque especial», considera Manuel Domínguez, que tomó las riendas del negocio hostelero en marzo pasado. En torno a abril, como cada año desde hace una década, en el vivero de Roxos se ponen manos a la obra y preparan las 32 macetas de surfinas que, hasta el final de la temporada de verano, colgarán de la fachada del establecimiento situado en la rúa Franco, junto a la plaza de Fonseca. Es una tradición que inició Andrea Martínez Rivas, nieta de Celsa González. Manuel reconoce que «el éxito de la decoración es suficiente para mantener la costumbre. Recibimos muchos comentarios positivos, no solo de huéspedes, sino de gente que pasa por aquí». En cada balcón de la segunda y la tercera planta colocan dos macetas, y solo una en las ventanas de las habitaciones del primer piso. En cada recipiente plantan dos o tres surfinas, que van creciendo «lentas, pero seguras» a lo largo de los meses. La clave «para que luzcan tan bien y aguanten tanto tiempo es solo atender al riego. Se les echa agua todos los días por la mañana», explica Manuel. «En alguna ocasión, el huésped nos cuelga el cartel de no acceder a la habitación, ni para hacer la cama. Así que, quedan sin regar. Entonces se les nota un poco perjudicadas, pero reviven con el agua». Señala Manuel que, desde que comenzaron a decorar la fachada, «notamos que los turistas se paran para hacer fotos, que luego cuelgan en redes sociales. Mi abuela ponía algo, pero cuando falleció y empecé yo, la decoración fue a más». Andrea comenta que «los comerciantes más próximos me paran en la calle para preguntar por qué no están puestas, si las vamos a poner y, cuando ya están, te paran para decir que está más bonita que nunca». La decoración floral que hasta hace un tiempo era casi exclusiva del Celsa fue imitada poco a poco en otras fachadas y balcones próximos, donde también lucen las surfinas en todo su esplendor. Esta planta, apuntan, «es muy agradecida y da mucha alegría. Es muy resistente, y solo precisa de un poco de mimo. Cada día, antes de regarla, cuando estaba yo en el hotel, retiraba cada una de las flores y hojas que iban secando para que no quede en la tierra». En las 32 macetas gastan unos 350 euros , «que no es una cantidad elevada teniendo en cuenta los buenos resultados». Así que Manuel tiene claro que mantendrá la tradicional decoración del Celsa. Ahora que el verano llega casi a su fin, y que las lluvias empiezan a hacer estragos en las plantas, Manuel retirará las macetas de los balcones en los próximos días y las vaciará para dejarlas guardadas en el vivero de Roxos, donde las prepararán de nuevo en primavera.