Donald Trump no es una excentricidad política ni un simple error democrático, es una amenaza sistémica. La psicología política lo ha descrito como narcisista maligno, manipulador sin escrúpulos y carente de empatía, pero incluso ese diagnóstico resulta insuficiente frente al daño real que encarna. Su irrupción ha degenerado la democracia estadounidense hasta convertirla en una caricatura autoritaria, gobernada por el berrinche, la mentira y la pulsión de dominio. Resulta obsceno que el futuro del planeta, el equilibrio económico global y el mayor arsenal nuclear del mundo queden a merced de un individuo emocionalmente inestable, obsesionado consigo mismo y ajeno a cualquier noción de bien común. Bajo su liderazgo, Estados Unidos ha normalizado el odio, la xenofobia y un autoritarismo grotesco que, lejos de ser ridículo, es profundamente destructivo. Donald Trump no es solo amoral, es un peligro existencial. Ha inoculado el virus del fascismo en las instituciones, ha convertido la ignorancia en bandera, la tranquilidad en miedo y el insulto en método de gobierno. Su ley, la del más fuerte, tiene una hoja de ruta clara: dominar el continente americano expulsando a Rusia y China para enriquecerse y finiquitar la Unión Europea. Y, como no estamos ante un bufón inofensivo, sino ante un pirómano con acceso al botón nuclear, Europa debería erigir su propia industria de defensa. El «reinado» de este psicópata no es una anomalía pasajera, sino el síntoma de una civilización que, al encumbrar a un ser tan vil, ha comenzado a devorarse a sí misma sin remedio. Miguel Fernández-Palacios. Madrid.
Seguimos sin alumbrado público, ¿cuántos días más?
Por tercer día consecutivo, los vecinos del barrio de O Barral, en Touro, seguimos sin alumbrado público. Y sabe Dios cuántos días más nos esperan, ya que en fechas anteriores lo sufrimos sin solución por parte del Concello. No creo que puedan decir que lo ignoran o que nadie les avisó de esta situación. Aquí en este barrio estamos en la penumbra, en la oscuridad, no sé si por incompetencia, por ahorro o por qué, pero mis vecinos y yo seguimos sin alumbrado. Ahora sí, los recibos nos llegan puntualmente. José Ramón Brea. Touro.