«Me quedaban muy pocas pastillas y pensé: '¿Qué voy a hacer?'»

Las farmacias tienen desabastecimiento oficial de 395 medicamentos, pero la realidad es que hay más faltas


Santiago / la voz

Apocard, un fármaco para las arritmias. El famoso Trankimazín, para estados de ansiedad. Adiro, el no menos conocido ácido acetilsalicílico. Sinemet, para el párkinson. Aterina, para la insuficiencia venosa crónica y que de momento no tiene alternativa terapéutica en el mercado. Kreon, para la insuficiencia pancreática. Y así, cientos. La Agencia Española del Medicamento (AEMPS) reconoce actualmente que hay desabastecimiento en las boticas de 395 fármacos, pero la realidad es que a todas estas faltas se suman los suministros irregulares o a cuentagotas, que obligan a los pacientes a peregrinar por las oficinas de farmacia para garantizar que no se quedan sin sus medicaciones.

Es lo que está ocurriendo con el Apocard, que tiene problemas desde julio. Es un fármaco para las arritmias que toman 22.000 gallegos. Y sí tiene alternativa, pero es el cardiólogo quien debe prescribirla. José Miguel Rodríguez, de 61 años, convive con la incertidumbre de si tendrá su tratamiento en su farmacia habitual desde entonces. Comenzó a medicarse en el 2008 y nunca antes había sufrido este desabastecimiento. En julio, cuando se iba de vacaciones, acudió a la botica y le dijeron que no lo había, «ni aquí ni en toda Galicia, me quedaban muy pocas pastillas y pensé: ‘¿Qué voy a hacer?’. Creí que era algo puntual así que como salía de viaje paré en Extremadura, en donde funciona la receta electrónica, y conseguí una caja».

Lo puntual se convirtió en crónico. Desde entonces «voy a cualquier farmacia de A Coruña y no lo hay, ahora mismo he pedido que me llamen cuando les llegue alguna caja», dice. Ha reclamado al Sergas y al Valedor. Del primero sigue sin respuesta, pero la defensora gallega sí ha admitido a trámite su queja, «de momento voy tirando pero con la incertidumbre de no saber qué pasará el mes que viene». Porque si se queda sin pastillas no puede recoger en la farmacia una alternativa sin el consentimiento de su cardiólogo, «y para pedir una cita con cardiología no sé de cuántos meses estamos hablando», explica.

Aunque los medicamentos no son una competencia de la Consellería de Sanidade, sí están al tanto de estos problemas por lo que han tomado algunas medidas. Por un lado monitorizar las existencias que hay en los almacenes gallegos, «e tras comprobar a lentitude do reabastecimiento, contactouse coa AEMPS para comunicar a situación, para que a axencia se puxese en contacto co laboratorio e acelerase o proceso, co fin de cubrir as nosas necesidades de consumo reais».

Sanciones al laboratorio

El Sergas también le pide al Ministerio de Sanidad que inicie las actuaciones sancionadoras necesarias ya que el reabastecimiento no está siendo correcto. Tan incorrecto está siendo que un sondeo por las boticas gallegas deja un panorama lleno de casuísticas. «Desde onte volve a faltar», dicen en un establecimiento de Ourense. «A cuentagotas desde hace tiempo», explican en otro. En otra farmacia de Santiago añaden, «de alguna presentación no tenemos nada, pero sí de otras». Representativa es la frase de un farmacéutico de Pontevedra, «esto é unha tolemia», y comienza a enumerar todos los medicamentos con problemas, algunos sin alternativa en el mercado como la Aterina. Otro de los más preocupantes es el Trankimazín. No hay de 0,25 miligramos, y en la presentación de 2, a veces falta el envase de 30 y otras el de 50. Esto obliga a que el paciente tenga que acudir constantemente a que le cambien la prescripción.

Precios y deslocalización

Los colegios de farmacia son conscientes de esta situación que cada vez es más frecuente y lo achacan a varios factores. Uno de ellos es la deslocalización de la producción y que se concentre en menos puntos, por lo que se produce un problema en una de ellas las consecuencias son mayores. También se refieren a los bajos precios del medicamento, que hacen que las compañías fabriquen de forma más reducida, o incluso dejen de elaborar algunos medicamentos. Los genéricos, además, no son siempre la solución, ya que si el medicamento no es lo suficientemente rentable, ya ni se llegan a producir.

Sigue la retirada de lotes para la hipertensión

Si ya los desabastecimientos provocan quebraderos de cabeza tanto a pacientes como a profesionales, a estos problemas hay que sumar otros que surgen con los medicamentos, como las alertas. En julio la Agencia Española del Medicamento tuvo que retirar varios lotes de un fármaco para la hipertensión que contiene el principio activo valsartán, y en agosto se llevó a cabo una nueva incautación. El motivo, una partícula detectada y «probablemente carcinogénica en humanos», aunque sería en una exposición en grandes dosis. Este mes de octubre la AEMPS ha vuelto a llevar a cabo la retirada de otros tres lotes y además, como medida de precaución, la revisión de impurezas se amplía a otros cuatro medicamentos del grupo de los sartanes, candesartán, irbesartán, losartán y olmesartán, ya que las autoridades alemanas han detectado niveles muy bajos de la misma partícula en otro principio activo, losartán.

La compañía china que fabricaba el valsartán retirado, además, no podrá elaborarlo para medicamentos europeos, después de que las autoridades de la UE hayan realizado una inspección en sus instalaciones en Chuannan.

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