Encuentran a Goliat, la abeja más grande del mundo (y la velutina se queda muy corta)

Nadie había visto ninguna desde el año 81, por eso creían que este insecto, de más de 6 centímetros, había acabado extinguiéndose; «es un bulldog volador», dice el fotógrafo que captó las imágenes de este invertebrado, llamado también Wallace


Redacción

La abeja más grande del mundo tiene el tamaño del pulgar de un adulto y vive en Indonesia. Creían que se había extinguido, pero no es así. Un grupo de investigadores ha encontrado un ejemplar en una isla poco explorada, en el interior de un nido de termitas en un árbol, a más de dos metros del suelo. Este insecto, conocido como la abeja de Wallace o Goliat, es cuatro veces más grande que una abeja común europea, con 6,35 centímetros de longitud. Con esa talla, hace palidecer hasta a la temida avispa velutina, que parece discreta en la comparación. Su nombre científico es megachile pluto. Clay Bol, el fotógrafo especializado en naturaleza que ha conseguido captar imágenes del animal, afirma que es «un bulldog volador». «Ver lo bonita y grande que es esta especie en vida, escuchar el sonido de sus alas gigantes rasgando el aire mientras volaba por encima de mi cabeza... Fue increíble», explica. La expedición que descubrió este insecto estaba formada por tres biólogos y dos guías indonesios y el grupo visitó durante el pasado mes de enero diferentes zonas del noroeste del archipiélago de Indonesia.

 Goliat, al contrario que otros insectos similares, vive en solitario, no comparte ningún nido común o colmena. Robin Moore, biólogo y director de comunicación de la organización Global Wildlife Conservation, confirma que «nadie la había visto desde el año 1981», por lo que la comunidad científica «temía que se hubiera extinguido». El hallazgo forma parte de una iniciativa de esta oenegé estadounidense para encontrar 25 especies, como el tiburón de Pondicherry o el camaleón Voeltzkow, que no han sido avistadas en las últimas décadas o en un siglo. La institución ecologista advierte que el hábitat del insecto se ve amenazado por la deforestación en Indonesia, según datos oficiales el país del mundo que perdió más bosque tropical entre 1990 y el 2015, con un total de 24 millones de hectáreas destruidas.

«Los avances en la protección de la abeja dependerán de que los funcionarios y personas implicadas sean conscientes de su existencia y se decidan a colaborar en su protección,» declaró en un comunicado el director de prensa de la iniciativa, Robin Moore. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, en inglés) etiqueta esta abeja como una de las especies vulnerables, aunque no ofrece una estimación del número actual de ejemplares.

El invertebrado recibe el nombre de Wallace por el investigador naturalista Alfred Russel Wallace, que desarrolló de forma paralela a Charles Darwin las líneas de la teoría de la evolución. En 1858 Wallace exploró Indonesia y describió en sus anotaciones científicas el hallazgo de un «gran insecto negro parecido a una avispa, con mandíbulas inmensas como un ciervo volante (lucanus cervus)».

Indonesia cuenta con cientos de especies amenazadas por el desarrollo industrial y agrícola, incluidos el orangután, el tigre de Sumatra o el rinoceronte de Sumatra y Java. Los científicos esperan obtener más datos sobre los patrones de comportamiento de esta abeja tan singular y esperan que este hallazgo sirva también para concienciar a la población sobre las especies amenazadas por el peligro de extinción en todo el mundo. 

Galicia conoce a fondo a la velutina

m. p. v.
Nido de avispa asiática localizada en Ordes
Nido de avispa asiática localizada en Ordes

Pese a la difícil financiación, la ciencia gallega está en vanguardia de los estudios sobre la avispa asiática

Desde que en el año 2012 se detectaron en Galicia los dos primeros nidos de avispa asiática -uno en el Val Miñor y otro en A Mariña lucense-, el avance imparable de esta especie invasora la ha convertido en uno de los grandes objetos de estudio de la ciencia gallega. Pese a las dificultades para encontrar financiación suficiente y estable, en la comunidad se desarrollan algunas de las investigaciones más pioneras y que pueden generar más avances en la lucha contra la velutina.

Armas biológicas

Buscar un enemigo natural. Es una de las grandes líneas de investigación abiertas en la comunidad. Por ejemplo, Xulio Maside de la USC trabaja en la identificación de patógenos y parásitos ya presentes en el medio ambiente gallego, contra los que abejas y otros insectos ya estén inmunizados pero que puedan resultar letales para esta avispa llegada del extranjero. La búsqueda de biocidas no tóxicos que puedan enfermar y matar a la velutina es otra de las líneas en las que ya ha habido avances. Se han detectado sustancias que estos insectos ingieren e incluso portan hasta sus nidos, pudiendo infectarlos y resultando útil para el control poblacional de esta peligrosa especie.

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