Sanidad recurre ya al extranjero ante el mayor desabastecimiento de fármacos

Hay problemas para obtener ácido acetilsalicílico de ocho laboratorios diferentes; y también con el Adiro


la voz / santiago

Aspirina, Adiro, y los genéricos de Accord, Bayfarma, Stada, Alter, Teva, Ratio, Apotex y Kern Pharma. Ocho laboratorios diferentes _Aspirina, Adiro y Bayfarma pertenecen a Bayer_ han notificado tener problemas para suministrar a las farmacias un principio activo tan común como es el ácido acetilsalicílico. Pero el número de medicamentos que escasea en las boticas sube cada vez más, y actualmente ronda el medio millar, en concreto 485. El problema no es solo el desabastecimiento, sino su difícil solución, «lo vemos con preocupación porque afecta a grupos de medicamentos muy heterogéneos y por causas muy diversas y complejas. No vemos una manera clara de atajarlo, ya que no se puede identificar una causa concreta», explica el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, Héctor Castro.

El Adiro vuelve a faltar en las farmacias

La Voz

Las dos presentaciones de 30 comprimidos tienen problemas de suministro que no se solventarán hasta finales del 2019

Adiro, Adalat, Dalsy... Los problemas de suministro de los medicamentos son ya una tónica habitual en las boticas. Y cuando se trata de un fármaco conocido y habitual, como es el Adiro, la incertidumbre aumenta. La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) ha vuelto a notificar la ausencia de este ácido acetilsalicílico en sus dos presentaciones más comunes, las de 30 comprimidos de 100 miligramos. Esto quiere decir que el único que está disponible en el mercado sin ninguna restricción es el de 500 pastillas, poco manejable para los usuarios. 

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Los profesionales admiten que la Agencia Española del Medicamento (AEMPS), que depende del Ministerio de Sanidad, se ha puesto las pilas y está articulando todas las medidas que tiene a su alcance para limitar esta ausencia de fármacos en las boticas, pero lo cierto es que hay problemas en toda Europa y la solución ni siquiera está en España.

Una de las alternativas a las que ha recurrido el Ministerio es la importación de medicamentos extranjeros. Lo ha hecho con fármacos que no tienen alternativa y son determinantes para algunas patologías, como el Konakion, para la falta de vitamina K o la sobredosificación de anticoagulante oral. A finales de febrero la AEMPS detuvo exportaciones a terceros y ha localizado a proveedores extranjeros para poder garantizar este producto. Ocurre lo mismo con el Lantanon, un antidepresivo, o el Kreon, para la insuficiencia pancreática, que también puede solicitarse al extranjero, ya que el laboratorio ni siquiera tiene fecha para normalizar el suministro.

Los medicamentos con problemas son múltiples. Muchos de ellos muy conocidos, Primperan, Trankimazin, Dalsy, Almax, Betadine gel, Urbason... ¿Qué ocurre? Que en muchos casos sí hay alternativas con la misma composición, principio activo y presentación. En otros más que un desabastecimiento absoluto hay un suministro muy irregular. Ocurre por ejemplo con el anticonceptivo oral Loette, «me dijeron que no lo iba a encontrar en ningún sitio», dice una joven de Ames, «pero en el segundo intento ya lo encontré, aunque la farmacéutica me aclaró que no lo tenían ni en Lugo ni en A Coruña. Por primera vez, además, «no pude comprar el genérico del ácido acetilsalicílico que utilizo habitualmente», explica.

«Nos consta el esfuerzo que hace la AEMPS, sobre todo en las últimas fechas _apunta Héctor Castro_ pero a veces la solución no es fácil. Lo que está claro es que nos preocupa y tratamos de que afecte lo menos posible al paciente». Porque hay medicamentos, como el Apocard, para las arritmias, que no puede cambiarse sin que el médico realice una nueva prescripción. «En estos casos hay que reorganizar la farmacoterapia del paciente, y a lo mejor cambiar un principio activo con el que estaba bien controlado», aclara el presidente de los farmacéuticos de A Coruña.

Lo mismo ocurre con el Trankimazín o el Lantanon, ya que por su propia naturaleza _ansiolíticos y antidepresivos_ preocupan al paciente cuando hay que sustituirlos. Incluso el Adiro, cuyo desabastecimiento no finalizará como mínimo hasta finales de año, es un fármaco que puede sustituirse pero que toman usuarios que han sufrido un accidente isquémico o un infarto, «personas muy precavidas a la hora de cambiar un fármaco», recuerda Castro. Además de recurrir a países extranjeros, otra alternativa sería volver a las formulaciones magistrales en aquellos casos en los que el principio activo del producto que falta sea conocido, pero en este caso las boticas necesitarían financiación específica para elaborarlas.

En noviembre, la AEMPS realizó el primer informe semestral sobre este problema. En él admite que su frecuencia es cada vez mayor y los principales afectados los pacientes. La agencia trabaja con el resto de países de la UE «a través de un grupo de acción sobre problemas de suministro incluido en la Estrategia 2020 de la Red de Agencias de Medicamentos de la Unión Europea». El informe, realizado con el balance de los primeros seis meses del 2018, recoge que se detectaron 583 fármacos con desabastecimiento, de los que el 65 % se solventaron en esos seis meses. En el 14 % de los casos el impacto sanitario fue alto, ya que hubo que implementar acciones más allá de la sustitución del fármaco por parte del farmacéutico o de la prescripción por parte del médico.

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