Regalos de padres a profesores: ¿se ha convertido en una obligación?

Una vieja costumbre que se ha ido transformando con los años y la aparición de los grupos de WhatsApp. Los implicados opinan


REDACCIÓN / LA VOZ

Se acerca el último día del curso y los teléfonos móviles de muchos padres ya echan humo. Hay que planificar el regalo del profe. «¿Cuánto ponemos? ¿Qué le compramos? ¿Quién quiere participar? ¿Quién se encarga de comprarlo?», las temidas preguntas. Los míticos dibujos han dejado paso a escapadas de fin de semana, los bolsos y los relojes.

«Un regalo no tiene que dejar de ser nunca una muestra de empatía. Nosotros regalamos algo a alguien porque le queremos demostrar nuestro afecto o agradecimiento. Hay un verdadero trasfondo psicológico», recuerda Pilar Pastoriza, psicóloga del Hospital Quirón de A Coruña. «Estos regalos vienen de aquella época en la que los profesores ganaban muy poco, pero ahora casi se puede volver una herramienta para mostrar el poder de los padres. Se nos ha ido de las manos. Parece un tema banal, pero no lo es. El conflicto que le causa a algunas personas es terrible. Vivimos en una sociedad en la que es muy difícil librarte de la presión del grupo», asegura. La psicóloga explica cómo los grupos de WhatsApp nos están haciendo perder nuestra individualidad. «Psicológicamente te coarta la libertad», asegura. «Yo veo, por mi propia experiencia, que a la gente cada vez le cuesta más tomar decisiones, y no hablamos de decisiones importantes, me refiero a decisiones que contravengan a la mayoría. No podemos tener miedo al grupo. Tenemos que ser capaces de decir que no», aconseja la especialista.

¿Cariño o peloteo?

«Poderiamos entender como lóxico un agasallo que o propio neno fai con cariño. Un debuxo, un traballo manual, unha flor... Pero que os nenos merquen algo para regalarlle ao seu profesor é tristísimo e, ademais, que estea fomentado polos pais e as nais é patético. O que estamos intentando é, con toda a amabilidade, subornar», mantiene Fernando Lacazi, de la Confederación de Anpas Galegas. «Eu coñezo agasallos ao profesorado que son verdadeiras animaladas dende o punto de vista económico. Unha cousa é poñer un euro e outra poñer 25 ou 30. Os propios profesores deberían ter cortado este costume».

Mientras, María José Mansilla, presidenta de las asociaciones gallegas de familias de centros concertados , cuenta que tiene un grupo de WhatsApp para hacer un regalo al profesor de su hijo. «Como madre me gusta hacerle un detalle a los profes. Me gusta reconocerles ese trabajo que, muchas veces, está infravalorado. Los padres lo hacemos desde el corazón, no es una obligación. Los extremos siempre son malos. Lo que también tengo claro, como profesora, es que ningún profesor está esperando el regalo de nadie. Hacemos nuestro trabajo de forma vocacional».

Por su parte, Rogelio Carballo, presidente de la Confederación Galega de ANPAs de Centros Públicos, es más reticente a opinar sobre el tema y asegura que jamás se ha debatido este asunto en la federación.

«Hace 30 años, cuando empecé y llegué a la escuela, era muy común que los padres trajeran regalos al profesor, era como una obligación, una especie de diezmo. Yo, ya de aquellas, frené en seco esa costumbre. Para mí resultaba muy incómodo. No voy a tratar a los niños de una manera u otra dependiendo de lo que me traigan sus padres. Desde entonces, nunca más», cuenta Rosa Barreiro, presidenta de la Acraga, entidad que agrupa a todos los CRA (colexios rurais agrupados) de Galicia.

Como mucho, flores

«En una escuela están cinco años contigo. Es una relación de mucha cercanía. Con los niños y con sus padres. El regalo es lo de menos. Nos abrazamos, lloramos», explica esta profesora. «¿Qué te parece que existan grupos en los que se llegan a poner más de 10 euros por padre para comprar un regalo?», le pregunto. «¡Jesús! Se lo pienso de decir a los míos, que me manden al Caribe», bromea. «Me dejas loca con esos regalos. Aquí eso jamás ha pasado. Que un padre te confíe a su hijo es el mejor regalo». Después de más de tres décadas despidiéndose de alumnos, lo tiene claro: «Yo no aceptaría un regalo caro. No me parece de recibo. Es una situación bochornosa. Un detalle que les haga ilusión, unas flores, una foto, un dibujo... Nada más».

Pero la realidad es otra. Si ponemos en el buscador de Google «Regalo profesor» aparecen más de cincuenta y dos millones de resultados. Un nicho de mercado que supo ver una gallega. Sonia López Mera, CEO de la página web regaloalprofe.com: «Hace cinco años creamos la web especializada en obsequios personalizados MrBroc, pero la demanda de regalos para profesores en fin de curso era tan potente que decidimos crear una nueva página dedicada solo a eso». La propia Sonia también habla como madre de cuatro hijos: «Creo que unos regalos exagerados y asépticos no vienen a nada, pero un detalle donde hay una impronta y un recuerdo del niño sí tiene su valor», cuenta. Se puede personalizar desde una taza a una bata. «La media de los encargos que nos suelen hacer ronda los tres euros por padre», explica.

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