Así es Telea, la aplicación móvil con la que controlar a los pacientes de COVID-19 desde sus casas

Alejandro García Chouciño
a. g. chouciño A CORUÑA

SOCIEDAD

El Sergas ha adaptado esta herramienta virtual con el fin de vigiliar los casos más estables y liberar camas para los más graves

30 mar 2020 . Actualizado a las 12:14 h.

Evitar la saturación en los centros hospitalarios es casi el principal motivo por el que los españoles permanecemos confinados en nuestros hogares. No obstante, desde el Sergas ya utilizan otras herramientas tecnológicas para controlar a los pacientes en sus casas y, de paso, colaborar a liberar camas para los casos que más precisan el ingreso hospitalario. Se trata la aplicación Telea: «Es una plataforma de telemonitorización en domicilio que ya existía desde hace unos años en ciertas áreas sanitarias y ahora con el COVID-19 se ha orientado para poder ayudar a los pacientes de coronavirus en dos niveles diferentes: uno en atención primaria, para las personas que hayan dado positivo y otro para los que han sido dados de alta y precisan un control regular dados sus casos», explica el neumólogo del Chuac, Pedro Marcos Rodríguez. El doctor añade que, de esta forma, «como se sabe que se van a necesitar las camas de los centros hospitalarios, esta aplicación nos ayuda a que esos dos o tres días que antes  pasaban en el hospital, ahora puedan estar en casa controlados».

Pedro Marcos, neumólogo en el Chuac
Pedro Marcos, neumólogo en el Chuac CESAR QUIAN

Desde la pasada semana ya utilizan esta versión adaptada al coronavirus pacientes que han sido dados de alta. «En atención especializada el programa es de apoyo a las altas. Son pacientes especialmente complicados y a los que se le quiere garantizar una atención adecuada y más vigilada», matiza Marcos. Neumólogos, internistas e infectólogos son especialistas que estarán al otro lado de la pantalla para vigilar si se producen cambios. "Creo que a los pacientes les aporta seguridad", considera el doctor Rodríguez.

«Tiene que tomarse tres veces al día la temperatura y la saturación de oxígeno»

«Lo único que se necesita es que el paciente tenga un smartphone conectado a Internet», señala José Santiago Rodríguez Figueroa, enfermero de atención primaria en el centro de salud de Ventorrillo. Al usar la aplicación, que exige una contraseña para ofrecer todas las garantías, el paciente tiene que introducir los síntomas y una serie de datos. «Tiene que tomarse tres veces al día la temperatura y la saturación de oxígeno» detalla Marcos. Para que puedan controlar la saturación se les envía desde el centro hospitalario al domicilio del paciente un pulsioxímetro. «Las dificultades para hacer llegar los aparatos estos días a causa de la pandemia, a veces está toda la famlia aislada, puede ser lo que más ralentice el incremento de su uso», comenta Rodríguez. Además de las mediciones diarias, también deben responder una encuesta sobre la tos, la dificultad respiratoria y si el esputo cambia de color entre otros aspectos.

«Si se olvida de tomar la temperatura o la saturación en la hora marcada le salta un aviso en el 'smartphone'»

Para que esta vigilancia sea efectiva hay un equipo de enfermería que se encarga de revisar todas las alertas que llegan a sus ordenadores en atención primaria o en especializada. «Si los datos del paciente se salen de unos niveles que ellos marcan salta un aviso», señala Marcos. Los criterios para que salten dichas alarmas son que «la fiebre suba de 37,5 y la saturación de oxígeno baje del 92 %», indica Rodríguez. Otra de las cosas que incorpora el sistema es que «si se olvida de tomar la temperatura o la saturación en la hora marcada le salta un aviso en el smartphone. Los pacientes están muy advertidos de que si hay una subida brusca de fiebre ya pueden llamar directamente al estar conectados con ellos», añade Santiago Rodríguez .

Los profesionales resaltan que esta herramienta le aporta «seguridad a los pacientes al saber que si los síntomas cambian les va a saltar un aviso al personal sanitario. Se sienten muy colaboradores y más tranquilos». De momento, la gente que lo utiliza «es joven pero tampoco son críos. La media de edad está sobre los 50 años. Esperamos que se vaya incrementando su uso», señala el profesional de enfermería.

Una vez pase la crisis sanitaria Rodríguez destaca que la aplicación «tendrá mucho más uso que para lo que ha sido creada. Es una herramienta de cara al futuro que aliviará el trabajo y, sobre todo, evitará desplazamientos de gente mayor. A veces es muy triste ver las dificultades que pasan para acudir a sus centros de salud solo para tomarse la tensión». Para ello está previsto que sea el cuidador de esas personas el que introduzca todos los datos en el programa.

Esta herramienta se ha podido llevar a cabo gracias a que «con respecto a otras comunidades, el sistema informático de la red del Sergas es muy bueno y soporta y desarrolla estas aplicaciones», considera Rodríguez.