Agricultores gallegos: «Unha plantación moderna é impensable hoxe en día sen herbicidas como o glifosato»

Profesionales del campo describen los estrictos controles de uso que hay en Galicia para garantizar la seguridad y recuerdan la importancia de respetar las normas de Europa


redacción | la voz

La última sentencia hecha pública en Estados Unidos contra Monsanto, ahora propiedad del alemán Bayer, por el uso de RoundUp, la marca de glifosato de la compañía americana, ha vuelto a poner a este herbicida de uso común en el banquillo de los acusados. En Galicia, quienes continúan usándolo después de que la UE prolongara la autorización de uso durante cinco años más con el visto bueno de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), defienden que Estados Unidos no es Europa, donde los controles de acceso al producto, uso y dosis permitidas se han extremado en los últimos años. Además, José Ramón González Rodríguez, agricultor de Verín y responsable de producción extensiva y Agricultura de Unións Agrarias, apunta que «hoxe por hoxe a agricultura extensiva é impensable sen herbicidas como o glifosato». Pero hace especial hincapié en la importancia de usar este producto respetando los dictados de la normativa europea. 

«Combinamos o laboreo cos herbicidas» Porque la alternativa a este fitosanitario, según coinciden los agricultores consultados, es el sacho y, cuando hablamos de explotaciones grandes, añade, «non hai forma de controlar as malas herbas porque non hai man de obra suficiente. O que facemos moitas veces é combinar o laboreo cos herbicidas». Y hace un apunte: «Non hai que esquecer que non hai suficiente produción en ecolóxico para abastecer o mercado. E os custes que ten para o agricultor ese tipo de produción fan que o produto sexa tamén máis caro para o consumidor final».

Combinar el laboreo con el uso de fitosanitarios como el glifosato en los campos en los que echa el maíz es lo que hace, por ejemplo, un ganadero de la comarca de Xallas. «Nas terras nas que podemos arar xa non o usamos, nas que non entra o arado temos que botalo, pero facémolo de xeito moi controlado», explica.

¿Cómo lo usan? «Hai unha dose tope de produto, máis diso non se pode botar. O correcto é quedarse por debaixo dese tope e é o que facemos na nosa explotación. No caso de que teñamos que facer unha segunda pasada, o que botamos nesa segunda volta nunca supera ese tope. Pero é moi raro que teñamos que facer iso», explica. Desde la Consellería de Medio Rural apuntan que todas las aplicaciones de estos productos, tanto para uso agrario como para la aplicación en parques, jardines, campos de deporte o las redes de servicio como las líneas de ferrocarril o carreteras deben hacerse con el asesoramiento previo de los encargados de la gestión integrada de plagas, pero en la medida de lo que se pueda debe usarse «una alternativa a la utilización de productos fitosanitarios».

Con todo, la norma de uso de herbicidas como el glifosato es muy estricta. En el año 2009, la Comisión Europea publicó la directiva de usos sostenibles de estos productos. Esa directiva establece un marco jurídico común para lograr el uso sostenible de estos herbicidas. Tres años más tarde, la norma europea fue desarrollada en España por un real decreto que tiene como objetivo cumplir con los dictados que marca Europa mediante la reducción de los riesgos y los efectos del uso de estos productos en la salud humana y en el medio ambiente.

«Ningún gandeiro ou agricultor se arrisca a perder as axudas da PAC por incumprir a norma» Ante este escenario, «ningún gandeiro ou agricultor se arrisca a incumprila porque como che colla unha inspección perdes as axudas da PAC. Non podemos darnos ese luxo. No meu caso recibo unha axuda de 15.000 euros ao ano», comenta José Ramón, quien tiene seis hectáreas de viñedo en Verín, de la denominación Monterrei, y una explotación de carne.

De ahí la importancia de estar al día con el carné de manejo de fitosanitarios y con la libreta de campo, un documento en el que queda registrada la cantidad de producto que echan en cada finca, cuándo la aplican y en qué cantidad. «O que vas gastando ten que coincidir co que mercas e no caso de que che sobre, gárdalo nun espazo pechado e controlado. Despois cando se acaba hai que devolver o envase ao lugar no que o colliche», apunta también el ganadero de la comarca de Xallas consultado.

Y tampoco lo puede comprar cualquiera. Desde enero del 2016, todo el que quiera sulfatar tendrá que tener un carné cuya vigencia es de diez años para poder adquirir el producto en una tienda autorizada. Para lograrlo ha de realizar un curso donde le ilustrarán de cómo aplicar el producto de forma correcta y cómo almacenarlo. Luego ha de pasar un examen de la Consellería de Medio Rural. De todas formas hay tres tipos diferentes de acreditación: nivel básico, nivel cualificado y fumigador. El primero es el que han de tener los agricultores con pequeñas explotaciones; el segundo es para las tiendas que tengan estos productos, mientras que el tercero para los que manejan productos que generen gases. «Usamos guantes, traxe, gafas e unha máscara preventiva cando o botamos», dice el ganadero de Xallas, mientras que otro de la comarca de Bergantiños apunta que «todos eses controis son bos porque son unha garantía». Hasta las máquinas que echan producto han de pasar una ITV especial. Y mientras a este último ganadero defiende que para garantías «o sacho», José Ramón González aboga por consumir por producto europeo «porque en terceiros países non hai os controis que temos aquí».

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