La viticultura, el área de las bodegas donde la digitalización es la asignatura pendiente
AGRICULTURA
Un informe de la Federación Española del Vino desvela que la primera barrera para introducir las nuevas tecnologías en el sector vitícola es que este desconoce los beneficios que pueden aportar
24 nov 2025 . Actualizado a las 09:28 h.Sensores que determinan las condiciones ambientales que pueden contribuir a la aparición de una plaga o drones que hacen fotos que permiten calcular la fecha de la vendimia. Puede parecer que el sector vitivinícola es uno de los que más emplea las nuevas tecnologías, sobre todo en el campo. Pero la realidad es bien diferente. Según un informe de la Federación Española del Vino, presentado durante Expoagritech, la feria de innovación y agricultura que se celebró en Málaga, la realidad muestra que todavía hay muchas barreras para que las bodegas digitalicen sus procesos. Y que es en el ámbito de la viticultura, donde la situación está más atrasada.
La Federación Española del Vino cuenta con un HUB digital que cada dos años evalúa la incorporación de las nuevas tecnologías a la bodegas y pone en marcha actividades para ayudar a promover la digitalización del sector. Y ese informe dice que, actualmente, la principal barrera con la que se encuentran estas empresas es que «no saben qué tecnologías existen o el retorno o beneficio que estas pueden tener, por lo que creemos que debemos hacer una tarea de evangelización importante», explicó Alberto García, responsable de digitalización de la FEV.
Otro problema es que, normalmente, es la dirección de la bodega la que decide si se debe apostar o no por incorporar las nuevas tecnologías, «por lo que si la dirección no ve las ventajas es difícil que pueda apostar por eso», añadió. Además, el informe de la Federación también deja claro que hay una diferencia muy grande entre las bodegas grandes y las más pequeñas. Las primeras suelen tener departamentos de I+D, las medianas cuentan con un persona que se encarga del tema y las pequeñas, en cambio, externalizan estos servicios. Curiosamente, es en el ámbito de la viticultura donde hay menos digitalización. «Es el más atrasado, seguido de las bodegas, el departamento comercial y la administración, que es la parte que más digitalizada está», añadió.
«Cuesta hacer llegar a información a los viticultores, hay mucha tecnología que facilita las cosas, pero también hay muchas pequeñas cooperativas a donde esa información no llega o que no pueden asumir ese gasto», explicó Manuel Fernández, técnico de Bodegas Infante, en Huelva. «Lo único que se va a implementar es lo que sea rentable, y en la mayoría de los casos lo es, porque ayuda a producir de forma más eficiente y sostenible», aseguró García. «Nosotros nos hicimos cargo del viñedo hace dos años y vimos que no había cultura del dato, ni control de costes. Ahora estamos pensando en digitalizar, pero primero queremos entender el viñedo porque digitalizar por digitalizar no se debe hacer», insistió Javier Marco, responsable de Transformación Digital en Bodegas Pradorey.
Bodegas Familiares Matarromera cuenta con una amplia experiencia en la digitalización. Esta, junto con la innovación y la sostenibilidad «son nuestras tres principales línea de trabajo», aseguró Sonia Villanueva, directora de Calidad e I+D en este grupo. Allí cuenta con proyectos como el de los gemelos digitales, que permiten controlar el riego y el estado de la planta. Utilizan sistemas de visión para detectar incidencias en la cosecha y para aplicar fitosanitarios de forma más localizada y otras herramientas para predecir la cosecha o evaluar los rendimientos.
Pero no todas las bodegas cuentan con los mismos recursos ni información. De ahí que la FEV disponga de varios programas de promoción de la digitalización. «Organizamos veinte webinars al año para el sector del vino en los que abarcamos todos el proceso de producción. También hacemos jornadas con los consellos reguladores y también hablamos con el sector para que nos cuente sus problemas y veamos qué proyectos sería interesante poner en marcha», añade García. Al mismo tiempo, también se diseñan proyectos de investigación para dar soluciones a los problemas que plantean las bodegas, como la mejora de la gestión del enoturismo o la ciberseguridad.
La digitalización, añadieron los participantes en esta mesa redonda, viene a poner fin a problemas «como la falta de mano de obra. Hay que automatizar procesos», aseguró Villanueva. «Yo los drones los veo como una alternativa, una herramienta para el viticultor. El problema es que la regulación es muy lenta», añadió Manuel Fernández. Sin embargo, también hay que tener claro que «no queremos que la tecnología nos marque cómo tenemos que hacer el vino, sino que ayude a hacer el vino que nosotros queremos», concluyó el responsable de la FEV.
