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División en Galicia por el impacto del mejillón importado sobre el autóctono

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

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Descarga de mejillón en Porto Meloxo (O Grove) en diciembre del 2024.
Descarga de mejillón en Porto Meloxo (O Grove) en diciembre del 2024. MARTINA MISER

Opmega y el PSOE creen que lo perjudica, y Mar, que cubre la demanda

02 sep 2026 . Actualizado a las 04:50 h.

Por tercer año consecutivo, la producción de mejillón gallego marcó mínimos en el 2025, con casi 178.000 toneladas y 124 millones de euros de facturación. La escasez se atribuyó a los cierres de polígonos por biotoxinas, a que se desprendía de las cuerdas de las bateas donde se engorda y a otros factores medioambientales. Se repitió en primavera, entonces por una marea roja que llegó a paralizar todos los parques de cultivo. Al faltar el autóctono, conserveras y depuradoras recurrieron a las importaciones. Sobre el impacto del bivalvo foráneo en el gallego y en los productores discrepan la Consellería do Mar, por una parte, y, por la otra, Opmega, la principal organización del sector, y el PSOE.

La división de opiniones quedó patente ayer, en la Comisión de Pesca de la Cámara Gallega, donde la diputada socialista Paloma Castro reclamó medidas para diferenciar al gallego y evitar «que sexa substituído silenciosamente no seu propio mercado». Isaac Rosón, director de Pesca e Acuicultura, considera «unha aberración protexer» el autóctono porque «sería unha interferencia directa no mercado» que vulneraría las normas de libre competencia y, también, porque el importado cubre sobre todo las demandas de las conserveras y solo ocupa temporalmente el espacio del gallego fresco.

Citando a Opmega, Paloma Castro preguntó a Mar si había evaluado cómo repercuten las importaciones de este marisco «sobre os prezos en primeira venda, a rendibilidade das bateas e a recuperación do mercado do mexillón galego tras os peches por biotoxinas». Y apuntó que, pese a la «importante caída da oferta» de bivalvo gallego, el destinado a las industrias de transformación no mejoró los precios porque el kilo se pagó en el 2025 «a uns 61 céntimos, cinco menos que o ano anterior».

También en el Parlamento autonómico, Isaac Rosón contextualizó el debate apuntando que el año pasado el 77 % del mejillón gallego se destinó a consumo en fresco, que el de importación ronda el 4 % por valor económico y que el 98 % de este «entra conxelado, polo que se destina á industria transformadora», para la que representa «unha materia prima principal» de la no puede prescindir para cumplir sus compromisos empresariales. En cuanto al mercado del fresco, expuso que el autóctono «recupera nun curto prazo» el mercado que pierde cuando las mareas rojas por biotoxinas impiden extraerlo y, en cualquier caso, la cuota del de importación en este segmento «rondaría o 0,6 %».

Consultado Ricardo Herbón, presidente de Opmega, recordó que hace unos meses le transmitió a Mar y al secretario general del PSdeG-PSOE que el mejillón chileno les sigue pasando factura. A ellos «e a todo o sector». De hecho, Opmega presentó quejas en la UE por la renovación del acuerdo comercial con Chile y en concreto contra el arancel cero para el mejillón, que ha tenido un impacto en el sector brutal (-50% de mejillón para fábrica) que se mantiene hoy en día.

Mar insta a denunciar fraudes

«Hai unha escasez de ventas xeneralizada. As empresas están apelando a que aquí non hai mexillón, que non facemos un suministro estable... o que pasa é que ese mexillón tráeno moi barato e coa súa entrada provocan unha baixada de prezos aquí, porque o mercado é o que é; e aínda enriba, canto dese mexillón fan pasar por galego?». Cree que la batalla contra el fraude en el etiquetado no se está dando, o al menos no con eficacia. «Como se persigue? Como se castiga? Que se lle fai a quen incumple?».

A este último aspecto, sin citar a Opmega, aludió Isaac Rosón en la Cámara, señalando que «se algunha asociación ten constancia de calquera vulneración [en la identificación] tería a obriga moral e ética de denuncialo polas canles pertinentes» para que actuasen los inspectores y, de constatarse, para que se adoptasen las medidas correspondientes.