Televisores: pantallas tan finas que cuelgan con imanes

La OLED W7 de LG ha conseguido tener el mismo grosor que una llave en sus dos versiones, la de 65 y la de 77 pulgadas


madrid / colpisa

Lo de caja tonta se va quedando desfasado para referirse al televisor, y no solo por su conexión a Internet, lo que permite al espectador usar diferentes plataformas y aplicaciones. La inteligencia está en el desarrollo de las propias pantallas, indistinguibles de un cuadro, tan finas que para sujetarlas a la pared solo hacen falta dos pequeños imanes.

Cuando parecía que las teles no podían adelgazar más, se ha conseguido el más difícil todavía. El mismo grosor que una llave. Esa es una de las principales características del OLED W7 de LG, que ha concentrado toda su tecnología en una anchura menor que la que ocupan dos monedas de céntimo de euro. Una cualidad sorprendente que no es óbice para disfrutar de una enorme pantalla. Y es que este modelo cuenta con dos versiones: de 65 y 77 pulgadas. Es un diseño pensado para pared.

El W7 dispone de una discreta base (cuando está montada solo ocupa 4 milímetros) que se puede despegar fácilmente de la pared, ya que la parte inferior está sujeta únicamente con dos imanes. Este modelo es la punta de lanza de la compañía, que ha apostado claramente por el OLED.

Samsung también ha movido pieza. Acaba de presentar su nueva batería de productos audiovisuales: desde nuevas pantallas con QLED hasta barras de sonido. Sin embargo, un producto destacó por encima del resto: The Frame. Colocado sobre una pared, es indistinguible de un cuadro. Cuando esté apagado, en lugar de la tradicional pantalla negra, el usuario podrá elegir entre un centenar de obras de arte.

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