El Apple TV 4K, en el centro de la estrategia de streaming de Apple

El televisor que Steve Jobs soñaba con crear se convirtió en un «set top box», primero, y ahora en una plataforma para la distribución de películas y series propias de la compañía de la manzana


«Me gustaría crear un aparato de televisión integrado que sea extremadamente fácil de utilizar. Estaría sincronizado de forma integral con todos tus gadgets y con iCloud». De esta manera imaginó Steve Jobs cómo sería el futuro de este dispositivo bajo el paraguas de la manzana, una especie de hub que aglutinaría todas las funciones y servicios de entretenimiento en el hogar. Según sus vaticinios, los usuarios ya no tendrían que enfrentarse a complejos mandos a distancia para los reproductores de DVD y los canales de televisión por cable. «Tendrá la interfaz de usuario más sencilla que te puedas imaginar. Por fin he encontrado la forma de conseguirlo», añadía Jobs.

«Tenía muchas ganas de hacer con los televisores lo mismo que había hecho con los ordenadores, los reproductores de música y los teléfonos: convertirlos en objetos sencillos y elegantes», explica el biógrafo oficial del fundador de Apple, Walter Isaacson. Pero la muerte lo sorprendió y Jobs no pudo ver que, por una vez, su capacidad para vislumbrar cómo iba a ser el futuro de una tecnología no se ajustaba a lo que ya estaba ocurriendo en ese momento.

Lo que ocurría era que el negocio no estaba en un aparato de televisión, porque ya hace ocho años (Jobs falleció en octubre del 2011) las series y películas empezaban a consumirse en smartphones y tabletas, sino en los contenidos. Apple reaccionó tímidamente rediseñando el Apple TV, un dispositivo que daba acceso al alquiler de películas de la iTunes Store, además de conectar con servicios como YouTube o Flickr. En versiones posteriores fue ampliando sus posibilidades con la inclusión de aplicaciones e incluso videojuegos, y finalmente convirtiéndolo en la puerta de entrada a competidores como Netflix, HBO o Amazon Prime. De la televisión de Jobs se había pasado a un set top box, y, finalmente, a un reproductor de medios en streaming.

La última evolución de este dispositivo se lanzó en septiembre del 2017 y aparece ahora como el centro de la nueva plataforma que Apple presentará este lunes 25 de marzo en un evento en su sede de Cupertino (a partir de las seis de la tarde, hora española). El Apple TV 4K ofrece a los clientes la mayor colección de películas 4K HDR y la actualización gratuita a este formato de las adquiridas previamente por los clientes en su biblioteca de iTunes. Con la incorporación el año pasado del sistema operativo tvOS 12, es el único reproductor en streaming certificado para Dolby Vision y Dolby Atmos, un nuevo estándar del sonido envolvente.

Según Apple, «proveedores de vídeo de todo el mundo están eligiendo el Apple TV 4K para ofrecer sus servicios de suscripción a los clientes»,entre ellos Charter Communications, el segundo mayor operador de cable de Estados Unidos. El objetivo de la compañía liderada por Tim Cook era que 50 millones de hogares tuvieran acceso a canales en directo y a decenas de miles de programas bajo demanda a través de la nueva app Spectrum TV (presente en el Apple TV 4K, el iPhone y el iPad), que se integra con el asistente de voz Siri. Charter se une a DirecTV Now de AT&T en EE. UU., CANAL+ en Francia y Salt en Suiza, que han empezado a ofrecer a los clientes el Apple TV 4K junto con sus servicios.

La tecnología de tvOS 12 simplifica el proceso de identificación al eliminar el inicio de sesión. Simplemente, el Apple TV detecta la conexión de banda ancha del cliente y lo identifica en todas las apps compatibles a las que tiene acceso con su suscripción, sin que tenga que escribir nada. Ahora se convertirá también en el software bajo el que funcionará el nuevo servicio de streaming de Apple, que no se limitará a distribuir los contenidos de terceros, sino a ofrecer a los usuarios programas, series y películas con el sello de la manzana. 

Por qué quiere Apple entrar en la tarta del streaming

En los próximos cinco años, el número de hogares suscritos a las nuevas plataformas de televisión crecerá un 47,2 % solo en España, el quinto mercado más grande de Europa occidental en este nicho de negocio

Apple se prepara para presentar su nueva plataforma de streaming y tiene buenos motivos para ello. No es solo que no quiera quedarse atrás frente a competidores como Netflix, HBO o Amazon, sino que considera que, pese a llegar tarde, hay todavía un gran pedazo de la tarta esperándole.

Un informe presentado por la consultora PWC, titulado Entertainment and Media Outlook España 2018-2022, revela el espectacular crecimiento que todavía tiene por delante este nicho de negocio. Una vez asentada la filosofía de que es necesario pagar si queremos contenidos de calidad (algo a lo que la compañía de la manzana contribuyó decisivamente con su iTunes Store, que fue el principio del fin de los Napster y otros servicios de pirateo de música), la cifra de ingresos derivados de los nuevos servicios de TV y vídeo en streaming no hará más que crecer.

Solo en España, se espera que en los próximos cinco años aumente en 900.000 el número de hogares suscritos a la televisión de pago (un 47,2 % más que ahora). Una circunstancia que provocará un aumento de los ingresos del 4,1 %, hasta los 2.000 millones de euros, y convertirá a nuestro país en el quinto mercado de suscripción más grande de Europa occidental.

El informe de PwC concluye que nos encontramos en una tercera oleada de convergencia en la que la distinción entre lo digital y lo tradicional se ha desdibujado. Un buen ejemplo se puede ver en el ámbito de la televisión de pago y de vídeo a la carta, donde las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones se han convertido en jugadores permanentes y protagonistas del ecosistema del entretenimiento y los medios.

La diversificación de las fuentes de ingresos es otra de las características de esta nueva etapa. «Están quedando atrás los días en los que las cadenas de televisión, los estudios de cine o las compañías de medios podían crecer solo a partir de una o dos fuentes de ingresos -explica el estudio-. El crecimiento hoy pasa por tener cinco, incluso, seis fuentes distintas y con una oferta de productos y servicios que vaya más allá de los servicios tradicionales».

Esta sería precisamente la estrategia seguida por Apple, que ha pasado de ser una empresa centrada casi exclusivamente en el hardware a una compañía de servicios. Los ingresos por la venta del iPhone, el iPad, ordenadores (MacBook, iMac) y otros productos cada vez suponen un porcentaje más pequeño en el balance de resultados, frente a los derivados de plataformas como iTunes o la App Store. La entrada en el mercado del streaming puede suponer una jugosa inyección de beneficios y en Cupertino no solo han puesto su punto de mira en el negocio de la producción y distribución de series y películas: en el evento del lunes podrían anunciar también el rediseño de su aplicación Apple News, que daría acceso mediante una especie de tarifa plana a los contenidos de medios de comunicación que tienen actualmente un paywall o muro de pago.

Esta convergencia 3.0 va a propiciar la aparición de grandes supercompetidores en el futuro, con modelos de negocios similares, centrados en los contenidos, el comercio, la publicidad, la comunicación y la financiación, al estilo de Amazon o el holding chino Tencent. Un nuevo contexto en el que habrá que preguntarse por el papel de las compañías más pequeñas y si serán capaces de competir en un mercado dominado por los gigantes del sector. 

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