Súbditos de Poniente, el invierno ya está aquí

César Rodríguez Pérez
César ROdríguez REDACCIÓN / LA VOZ

TELEVISIÓN

Crítica de «Invernalia», el primer capítulo de la octava y última temporada de «Juego de tronos»

16 abr 2019 . Actualizado a las 12:51 h.

Volvimos a viajar a través de la tele a Poniente, al mundo fantástico creado por George R.R. Martin en la inacabada y monumental saga literaria Canción de Hielo y Fuego. Queríamos asomarnos al principio del fin de la disputa por el trono de hierro y de la verdadera guerra que se libra en Juego de tronos, la que enfrenta a los vivos contra el ejército de caminantes blancos y de muertos vivientes del implacable Rey de la Noche. Vimos el primer capítulo de la octava y última temporada de la serie de HBO (que ayer dobló la rodilla ante la avalancha de visionados y murió de éxito). Y salimos con dos certezas: el invierno ya no se acerca, ya está aquí, y la verdad puede ser un arma terrible para ciertos personajes y puede tener consecuencias en alianzas, juegos de poder y juegos de cama.

Invernalia impacta desde el arranque. Suena la mítica melodia creada por Ramin Djawadi, pero hay nueva escena de introducción y títulos de crédito. Transmite mucha información para ojos bien avezados. En ella aparecen el trono de hierro como gran objeto de deseo y el gran muro mágico, ahora partido, que protegía los reinos de los hombres. También vemos como las criptas de la capital del Norte, la sede ancestral de la casa Stark, pueden ser un escenario clave en el camino hacia el final más esperado en la ficción televisiva contemporánea desde Perdidos.

Ese momento tendrá lugar el 19 de mayo. Entonces, ya no habrá vuelta atrás, se emitirá el sexto y último capítulo de Juego de tronos, la serie de fantasía oscura que adelantó a los libros de Martin y convirtió a millones de personas de todo el mundo en fieles súbditos de Poniente.

La leona conserva sus garras, Bran va a ser decisivo y los dragones ofrecerán momentos épicos

Invernalia es un episodio marcado por los reencuentros y por los desencuentros. Casi todos los personajes importantes que quedan vivos se vuelven a ver en el castillo. Y se ponen al día. Y dejan claro que, en muchos casos, hay cuentas pendientes y secretos embarazosos. Desfilan ante el espectador diálogos de maridos y mujeres de matrimonios no consumados, también abrazos de hermanos y hermanas que volvieron de más allá de la muerte o han cambiado tanto que su propia madre no los reconocería. Y se puede comprobar como consejeros «viejos» y sensatos se dejan llevar por la ilusión, juegan a casamenteros y suspiran por un hipotético, pero poco probable, final feliz.

En la calma que precede a la tempestad, crecen las disensiones y cobran relevancia figuras como Sansa Stark, convertida ahora en una auténtica estadista y en posible rival de la propia Daenerys Targaryen. Invernalia muestra que la cohesión de la coalición que debe luchar por la supervivencia de la humanidad no es tan férrea como la voluntad de Cersei Lannister de ajustar cuentas con sus hermanos. El capítulo deja muy claro que la leona conserva sus garras y que Bran va a ser decisivo. También que los dragones van a ofrecer varios momentos épicos. Y que el Rey de la Noche aún se guarda varios ases en la manga: en el formidable final del capítulo deja a los humanos un mensaje tan siniestro como inquietante.