Ramón García, partidario de la vaquilla de verdad en el «Grand Prix»: «Se equivoca la gente de Madrid que, desde un despacho, cree que Madrid es lo importante»

P. V. LA VOZ

TELEVISIÓN

Ramón García, en el «Grand Prix»
Ramón García, en el «Grand Prix» RTVE

El presentador del concurso entiende la necesidad de evolucionar, pero ve hipócrita la prohibición de animales en la tele: «¿Por qué lo seguimos teniendo en los pueblos y no en la televisión pública?»

16 ago 2025 . Actualizado a las 17:52 h.

El Grand Prix regresa un año más, con un estreno marcado por la competición entre la localidad ourensana de Celanova y el municipio jiennense de Huelma. El renovado concurso de los veranos de la televisión pública, que durante casi diez años se convirtió en símbolo de la época estival en España, retomó sus emisiones hace solo dos años, con gran éxito de público y de repercusión en redes sociales. La competición entre pueblos de toda España ha vuelto a convertirse en un icono veraniego, pero hay una diferencia sustancial con respecto a la anterior etapa: la vaquilla, que entonces era una res real, se ha sustituido por una mascota simbólica, para acomodarse a la Ley de Bienestar Animal aprobada hace solo unos años.

Ramón García, histórico y presente presentador del popular concurso, entiende la necesidad de evolucionar en el respeto a los animales, pero, aun así, se muestra partidario de la «vaquilla de verdad». Es perfectamente consciente de que no se puede, aunque considera «una hipocresía» la decisión de no poder utilizar animales en la televisión pública mientras las fiestas de los pueblos y las competiciones siguen utilizándolos sin cambios. «En toda España sigue habiendo vaquillas, incluso en Euskadi, donde están en contra; o en Cataluña, donde no hay toros», ha reflexionado el conductor del programa en una entrevista a Informalia.

Considera que, tanto en este como en otros casos, se trata de decisiones que se toman en las altas instancias, desconectadas de la realidad de una España que, en su opinión, sigue siendo muy «rural». «Se equivoca la gente de Madrid que, desde un despacho, cree que Madrid es lo importante. O Barcelona o Bilbao», explica García, que considera que nuestro país —y en ello reside el interés que despierta el Grand Prix cada verano— sigue siendo «de pueblos».

Pero si defiende el uso de la vaquilla real es, sobre todo, por el espectáculo. «Los juegos que hacíamos con la vaquilla son maravillosos», indica Ramón García, que aun así se conforma con el uso de la ternera como símbolo del programa y como mascota, ya que el programa triunfa igualmente. «Es porque la sociedad ha evolucionado y los niños de ahora no conocieron la vaquilla», asegura, «todos creen que el Grand Prix es como lo ven ahora».

Ramón García niega que el fin del programa, en el 2005 y coincidiendo con el Gobierno de Zapatero, fuese por considerar que el programa «era de derechas». «Se retira porque hay un movimiento ecologista y animalista que va en contra de tener una vaquilla en la tele», explica, concediéndole al entrevistador que los partidos y asociaciones de este tipo son mayoritariamente de izquierdas. También deja claro que, a pesar de que después hubo un Gobierno de derechas, el de Mariano Rajoy, no fue ahí cuando se recuperó el formato, sino que sucedió ya en época del actual Ejecutivo de coalición.

La gente, en la calle, sigue reclamándole el regreso de la vaquilla. «Y yo digo: "¿Pero no veis que no se puede?"», cuenta el presentador, que recuerda que por ley ya no se pueden llevar los animales a televisión. Pero no solo las vaquillas. «Tampoco un perro, ni hacer una carrera de galgos», indica.

Todo ello forma parte de una evolución social. De esas primeras reclamaciones por los derechos animales a la aprobación, en el 2023, de la Ley de Bienestar Animal. «La política va retocando cosas en la sociedad, y la televisión también forma parte de ello», saca como conclusión.