Seis puntos y 180 grados

El giro en la dinámica a domicilio reafirma el fenomenal arranque de segunda vuelta del Deportivo


A Coruña / La Voz

La historia del fútbol está plagada de camisetas con lastre; un peso extra que entorpece al portador y complica sistemáticamente al colectivo. Brasil tenía una. Era blanca y la desterró por aclamación popular como parte del exorcismo que sucedió al terrible maracanazo. Una camiseta diseñada para perder. Todo lo contrario a la que ahora viste la canarinha, surgida de un concurso público organizado por el diario Correio da Manha tras la durísima derrota frente a Uruguay.

El Dépor estuvo cerca de acuñar también la suya, salvada por el valor sentimental. Pocos uniformes se habrían librado de quedar señalados después de una racha tan pobre como la que registraban los coruñeses enfundados en la bandera con el himno de la Nazón de Breogán. Solo dos victorias en la primera vueltas y ambas sin abandonar el tradicional blanquiazul. La última, en Tarragona, precisamente frente al próximo visitante de Riazor.

El 1-3 al Nàstic dio paso a una racha de media docena de citas sin triunfo a domicilio. Cuatro empates y dos derrotas antes de El Molinón. Cuatro meses de no ganar lejos de A Coruña mientras se apretaba la clasificación de Segunda sin que el Dépor encontrara la manera de alcanzar lo alto de la tabla. Llegó el momento del acto de contrición verbal, en el que cada futbolista que comparecía en rueda de prensa, cada aparición ante los micros del entrenador, incluía una mención al terrible balance fuera de casa. Solo dos duelos ganados de once. El quinto peor bagaje en la competición. En solo un par de partidos, el Deportivo se ha convertido en un huésped temible. El tercero que más puntos lleva -tras Albacete y Granada, ambos derrotados en Riazor-, el que menos derrotas acumula -nuevamente, junto a manchegos y andaluces-. Un giro radical en un momento clave del torneo. «Ganar aquí es un impulso de moral para demostrar que podemos ganar en campos muy difíciles, como los que vienen ahora de Málaga y Pamplona», reflexionaba Bergantiños al concluir el choque de Los Cármenes.

Nadie ha ganado en Pamplona todavía, pero antes de que lo hicieran los coruñeses, solo el Sporting había tomado el feudo nazarí, y solo el Zaragoza había salido con tres puntos de El Molinón. «Hemos dado un paso adelante en cuanto a la competitividad fuera de casa en campos difíciles como Gijón y Granada. Hemos sabido sufrir», sentenciaba el capitán blanquiazul.

Una capacidad de superar adversidades que coincide con la plaga de bajas en la medular y el frente de ataque y explica el excepcional arranque de segunda vuelta de los de Natxo, con tres victorias y un empate. Balance solo superado por el pleno de triunfos del Osasuna.

Reacción emparejada a la solidez defensiva (un solo tanto encajado en cuatro partidos) y a la providencial recuperación del olfato de Quique González, que también pasó por la zona mixta de Los Cármenes. «Ahora estamos llenos de confianza para el futuro», proclamó el autor del 0-1. «Nos sentimos muy felices porque no estábamos ganando fuera de casa. El día del Sporting fue un golpe encima de la mesa y el de hoy es otro», redondeó.

Bergantiños apuntó al cielo. A Fefé del Río, el fallecido socio número 2: «Ha ayudado a romper la maldición». La de Os Pinos, que adornan una camiseta con la que ya es posible ganar.

Puntos fuera: 18

El tercero mejor a domicilio

Solo el Albacete (los manchegos son líderes, con 21 puntos lejos del Carlos Belmonte) y el Granada (19) superan el registro de los coruñeses.

Segunda vuelta: 10

Solo por debajo del Osasuna

El Deportivo ha arrancado este tramo decisivo de la competición de la mejor manera, con tres victorias y un empate.

Victoria con peso en la mentalidad colectiva

José M. Pose

El Deportivo obtuvo en Granada el fruto de una buena decisión; la de iniciar la presión muy cerca del área rival, como viene haciendo a lo largo de casi toda la temporada. A partir de ese acierto llegó el error del adversario, permitiendo resolver un encuentro clave frente a un rival directo.

Un resultado que afecta a ese imponderable que es el subconsciente colectivo, como suma de la percepción individual. Algo que se queda fijado en la cabeza del grupo y que sin duda ya influyó para elevar en Los Cármenes el nivel competitivo atendiendo al precedente inmediato de El Molinón.

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