Zakaria lo aprovecha todo

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

El punta del Dépor, nuevo pichichi de Segunda, es un especialista en rebañar oportunidades: la que llega por la baja de un compañero o por el error de un rival

08 nov 2025 . Actualizado a las 21:59 h.

Tres remates, un doblete. A Zakaria Eddahchouri se le escapó el hat trick en un cabezazo a puerta vacía después de que Yeremay estrellara en el larguero el desenlace de otra genialidad. Quiso el canario hacer diana en una acción en la frontal; cambiando la dirección y el ritmo antes de picar el cuero con pésimas intenciones para superar a Edgar Badía y encontrar el travesaño. Cuando la madera escupió el balón, había un neerlandés atento para rebañar. Acoplado a su condición de ariete y fiel a la máxima de aprovecharlo todo, por si mañana no hay más.

De ahí viene Zaka: de los días de banquillo y sequía, originados en el alto nivel de la competencia directa y la solidez del rival. Las oportunidades escasean esta temporada, en la que ni siquiera aquellos cuatro tantos seguidos frente al Mirandés y al Huesca franquearon el paso a la titularidad. Esta llegó en plena cuesta de octubre; la de las dos visitas consecutivas al Málaga y al Racing de Santander. No vio puerta ni sobraron las ocasiones de hacerlo y regresó al banquillo enseguida, relegado por un Samuele Mulattieri que ofrece otras ventajas que no son el gol. Por eso, en cuanto el italiano sintió molestias, el dueño del 9 vio la luz.

Cortó la sequía en el ensayo de Sámano, sobre un terreno en malas condiciones y frente a un adversario muy inferior. Falló varias antes de marcar, pero acabó haciéndolo, y ese 1-4 (de un 1-5) que no pasará a la historia se convirtió en el preludio de la estabilidad. Por fin la titularidad garantizada, porque su competidor no estaba ni para dar un relevo en Copa del Rey.

En Zaragoza fue el turno de los bajitos, reanimando a Mella, Soriano y Yere. Zakaria esperó a Riazor. A que otro especialista en flaquezas detectara la de Rodri Suárez, el capitán de la Cultural. Miguel Loureiro, condicionado por su condición de diestro escorado a la izquierda, trató de filtrar el pase, pero le imprimió tanta fuerza que a Diego Villares se le escapó el control. El de Samarugo quiso compensar de inmediato su error con otro del rival. Fue lanzado a la presión, mientras el punta leía el futuro al portador del balón. Con un adversario tapando la salida hacia delante, solo quedaba el envío atrás. Intento a ciegas saboteado en el camino hacia Badía, a quien el punta blanquiazul regateó con facilidad. Autor del 1-0; asistente a continuación.

El balonazo en largo de Thiago Ojeda tropezó en Yayo y volvió hacia atrás, donde el delantero local esperaba descolgado para poner en ventaja a Mario Soriano y que este cruzara a la red. Primer tiempo redondo: frente a los ocho disparos leoneses, el Dépor se iba al vestuario con dos de dos.

Tras el descanso, el cabezazo al limbo y el tanto definitivo. El que garantizaba la ovación y la condición de pichichi de Segunda a un hombre gol que nunca pierde la fe: el fútbol proveerá.