Un recibimiento en Cuatro Caminos de leyenda para un Dépor que ya está en la cima del fútbol
TORRE DE MARATHÓN
Más de 26.000 aficionados arroparon en la fuente a un equipo que, ocho años después, ha devuelto a la ciudad herculina a lo más alto
01 jun 2026 . Actualizado a las 00:49 h.La lluvia y las tormentas fueron las protagonistas del festejo del ascenso. Esta vez, bajo el radiante sol del mes de mayo en A Coruña, afición y plantilla pudieron disfrutar de la culminación de un regreso a Primera esperado durante ocho años.
A las 23.44 horas fue cuando apareció el autobús de los jugadores al ritmo del improvisado himno deportivista del Yo te quiero dar. En ese instante, Cuatro Caminos se vino abajo. Riazor volvió a botar en pleno centro de la ciudad y cantó: «A Primera, oé; a Primera, oé».
David Mella, de nuevo con sombrero, como el fin de semana del ascenso, fue el primero en subir al escenario. Sarà perché ti amo fue la banda sonara, que dio la bienvenida a la nueva plantilla de Primera. La fuente, convertida otra vez en epicentro de la fiesta, volvió a desbordarse entre fuegos artificiales, bengalas y una multitud entregada. Un estruendo de petardos, que rememoró el «bum bum, bum» de Antonio Hidalgo, el grito de guerra del entrenador del Dépor.
Mella fue también el primero en tomar la palabra para poner, aunque sorprenda, un poco de cordura. «No hay que acordarse del Celta, hay que disfrutar de los que hacemos nosotros», pidió el futbolista antes de pedir a todos los asistentes que se fundieran en un gran abrazo colectivo, que desembocó en un atronador: «Deportivo alé, Deportivo alé».
Tampoco faltó la intervención de Germán Parreño, que se puso más sentimental para recordar que: «El Dépor siempre fue de Primera». Después tomó el micrófono Mario Soriano, quien recurrió a uno de los clásicos de las celebraciones blanquiazules: «Coruña entera se va de borrachera». Y, cómo no, volvió a sonar El Mambo, poniendo de nuevo a bailar a toda la plaza.
Los jugadores del Deportivo siguieron compartiendo el ascenso con la afición hasta biien pasada la medianoche de hoy. Una celebración que los disyoqueis habían comenzado a las nueve de la noche para animar a los aficionados al ritmo de El rock del Deportivo. «Hoy es día de fiesta en A Coruña», arengaron desde el escenario.
Luego fue el Sergio Tomé, el speaker del club, quien mantuvo al público entregado con temazos como Superestrella. Y un poco más tarde, pasadas las 23.00 horas, el equipo técnico fue el primero que se subió a la pasarela del escenario y se animó a cantar eso de Quédate, de Quevedo.
Junto a las vallas
La afición del Deportivo comenzó a llegar a Cuatro Cuaminos a primera hora de la tarde, con el partido todavía no en juego. A las 18.30 horas ya estaba allí Tamara García, que tenía claro que quería vivir el ascenso desde dentro: «Llevamos mucho tiempo esperando esto; es algo que no pasa todos los días». Antes, a las 17.00 horas, ya había tomado posiciones Aitor Fonticoba.
Con la vista puesta en la próxima temporada, su deseo es sencillo: «Mantenerse sin sufrir mucho». La posibilidad de mirar hacia Europa la considera, por el momento, «difícil». Quien tampoco quiso perderse la celebración fue Rebeca Areosa. Llegó nada más terminar el partido, pero aun así logró hacerse un hueco en primera fila. Lo único que pide para la próxima temporada: «Ganar al Celta»
La lluvia y las tormentas fueron las protagonistas del festejo del ascenso. Esta vez, bajo el radiante sol del mes de mayo en A Coruña, afición y plantilla pudieron disfrutar de la culminación de un regreso a Primera esperado durante ocho años. A las 23.44 fue cuando apareció el autobús de los jugadores al ritmo del improvisado himno deportivista del Yo te quiero dar. En ese instante, Cuatro Caminos se vino abajo. Riazor volvió a botar en pleno centro de la ciudad y cantó: «A Primera, oé; a Primera, oé».