Comienza el gran embotellamiento

VIGO

M. MORALEJO

El inicio de las obras del túnel de Beiramar convertirán la conduccción en horas punta en un suplicio Más de un conductor se sentirá tentado de emular a Michael Douglas en «Un dia de furia». Desde hoy la paciencia de los motorizados vigueses se pondrá a prueba hasta unos límites insospechados. Si el Santo Job hubiera sido taxista hoy día en Vigo seguro que no hubiera pasado a la historia. El inicio de las obras para alargar el túnel de Beiramar hasta la autopista van a convertir el centro de la ciudad en un auténtico caos. El subterráneo absorbía cada día el tráfico de más de treinta mil vehículos.

03 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los vehículos que están censados en Vigo, unos 160.000, son capaces de formar una cola de 550 kilómetros de longitud. Los embotellamientos que a partir de hoy se van a producir en la ciudad pueden convertir en un auténtico calvario atravesar la ciudad en horas punta. «Hemos cortado el túnel hoy -por ayer- para que la gente se vaya acostumbrando. Mañana -por hoy- la cosa va a estar más complicada. Hemos establecido un dispositivo de agentes en las calles cercanas para informar a los conductores, sobre todo a los camiones, y conducir a los coches hacia las calles por las que se puede pasar», contaba ayer un atento policía local al filo de la una de la tarde, hora en que se procedió al cierre del túnel. «Enderezarlo» «Lo primero que vamos a hacer es excavar para echar para atrás el túnel unos cincuenta metros, para enderazarlo, o sea para quitarle la curva», contaba un obrero de la poderosa empresa Necso, la encargada de ejecutar el proyecto, valorado en doce millones de euros (1.996,63 millones de pesetas), el mismo coste que tuvo el tramo que se ha cerrado al tráfico. Ayer al mediodía ya hubo una pequeña congestión en la zona de Cánovas del castillo desde el mercado al Náutico. La Policía Local confía en la buena voluntad de los conductores para distribuirse por las rutas alternativas. «Esperamos que la reapertura de Pi y Margall alivie un poco el tráfico». Esta calle, que ha estado cerrado por obras durante semanas, se convertirá en uno de los principales itinerarios hacia el suroeste del término municipal. Otra de las alternativas más socorridas es la Gran Vía, que a diario presenta una enorme congestión en las horas punta del mediodía y a partir de las ocho y media de la tarde. La Gran Vía presenta un pequeño problema añadido que es el cierre de uno de los carriles bajo la plaza de España. También, por obras.