La ciudad no estará incluida y sí su área, pese a que era una «línea roja»
26 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.En marzo pasado, PP y PSOE pactaron el presupuesto municipal de Vigo a cambio de mínimas concesiones por parte socialista y la contrapartida popular de votar las cuentas de un gobierno en minoría. Una de ellas era retirar el veto del alcalde a la implantación del transporte metropolitano. Nueve meses después, con el nuevo año muy cercano, diferencias insalvables mantienen bloqueado el proyecto y la consellería ha decidido tirar por la calle de en medio, esto es, implantar un sucedáneo de transporte metropolitano sin Vigo: habrá descuentos en los viajes entre los municipios del área, pero no en el Vitrasa, el transporte urbano de la metrópoli.
La situación deja al PP vigués como principal damnificado, ya que queda en el aire uno de los motivos por los que votó el presupuesto municipal de Caballero. Su líder, José Manuel Figueroa, calificó de «línea roja» el desbloqueo del transporte metropolitano y ahora se evidencia que no se ha cumplido. El propio PP vigués ha presionado en las últimas semanas a la Xunta para que aceptase la pretensión de Abel Caballero de no pagar tanto dinero como le reclamaba el Gobierno gallego. Pero no logró convencer a la conselleira.
Tanto la Xunta como el Concello contaban con lograr una solución. En el presupuesto municipal del 2014 figura una pequeña cantidad con la idea de iniciar los trabajos. En el de la Xunta para 2015 se dotó la partida con casi un millón de euros destinados a Vigo. También Caballero, Vázquez, el propio Feijoo y el portavoz municipal del PP, José Manuel Figueroa, han insistido en que el asunto se resolverá, pero todo ha quedado en un deseo.
El motivo del bloqueo no es otro que el dinero que debe aportar el Concello. Porcentualmente, está claro: el 20 % del total ya que la Xunta corre con el 80 % restante, sistema que funciona en cuatro áreas metropolitanas (A Coruña, Lugo, Santiago y Ferrol). El problema surge cuando Caballero exige un tope a la aportación para evitar que, llegado el momento de echar cuentas, la cantidad pueda ser exagerada.
Desde la consellería se insiste en que eso no es posible, y que si la cifra se dispara los primeros perjudicados serán ellos. Con la boca pequeña exponen otro obstáculo: el transporte metropolitano se está implantando en toda Galicia con un esquema similar, por lo que cambiar las condiciones en Vigo puede resquebrajar la estructura del sistema e incomodar a otros ayuntamientos que ya lo aplican.
En estas condiciones, la Xunta se atrevió a vaticinar que la aportación de Vigo será de poco más de 200.000 euros, aunque habrá que esperar a que pase un año de funcionamiento para constatarlo. Caballero contraofertó ofreciendo 260.000 euros como tope de la aportación municipal y negándose a firmar un convenio en el que no figure una cantidad máxima. A pesar de que la propuesta fue vista con buenos ojos en el PP de Vigo, la consellería no cedió, preocupada por el futuro del transporte metropolitano en Galicia y no solo en Vigo. Así las cosas, decidió romper la baraja. Fuentes del departamento de Ethel Vázquez llevaban días sugiriéndolo y hace ocho días lo hizo público en el Parlamento. No se hará una excepción con Vigo para que tenga condiciones diferentes a las de las demás ciudades gallegas, dijo la conselleira.
Desde el gobierno municipal, Caballero ha contraatacado calificando la puesta en marcha en los 13 concellos restantes de la comarca de ilegal, y amenazando con acudir a los tribunales. Tiene claro que en Vigo la demanda es escasa y que el problema lo tienen otros, principalmente el regidor de Redondela por la parroquia de Chapela, limítrofe con Vigo y adonde llega una línea de Vitrasa.
En estas condiciones, falta por saber cómo será un transporte metropolitano sin Vigo y que ventajas reales ofrecerá a los 13 concellos del entorno. Es algo que la consellería se reserva mientras incrementa su presión sobre Caballero, quien califica el proyecto de preelectoral. En los años de negociación se insistió siempre en que sin Vigo no habría transporte metropolitano. Ahora la Xunta, cansada de esperar, dice que lo va a hacer, pero no ha dicho como.