La Policía registra la casa del sospechoso del parricidio de Sárdoma en busca de más pruebas

El implicado acude custodiado por agentes a la finca que compartía con la víctima de 81 años


Vigo

Una comisión judicial y la Policía Nacional han acudido a las 12.20 horas de hoy a la casa del supuesto parricida de Sárdoma para registrar la vivienda en busca de más pruebas. La vivienda del hijo menor de Manuel Alonso Rivas, de 81 años, está situada en la misma finca que la de su padre. Sospechan que fue en este lugar donde está la escena del crimen. Un grupo de agentes hace una inspección ocular en el huerto en busca de una carretilla o aperos de labranza que tengan restos de sangre o ADN. También hay un galpón con objetos que podrían ser de interés para la investigación. La policía científica ya se ha llevado de la vivienda algunas cajas con pruebas. La comisión ha hecho un descanso de dos horas por la tarde para retomar su trabajo a las 18.00 horas.

El implicado tenía previsto declarar hoy pero el Juzgado de guardia lo pospuso hasta mañana como mínimo, antes de que se agote el plazo de 72 horas en comisaría tras su detención el jueves por la tarde. Al lugar se han desplazado varias dotaciones policiales y han cerrado el acceso al callejón que da acceso al portalón de entrada de la casa del sospechoso Manuel Alonso, de 43 años.

El hijo del asesinado quiso despistar con el móvil del dinero

Ayer se supo que el principal sospechoso del crimen de Sárdoma es el hijo menor de la víctima. Tras el hallazgo del cadáver, su hijo Manuel Alonso, de 43 años, declaró a La Voz que su padre, de 81 años, había perdido la cabeza y se paseaba por la calle con 10.000 euros en fajos de billetes. Apuntaba así hacia un homicidio por dinero tras un atraco. Pero la policía desmontó la hipótesis del robo y arrestó al hijo. «Algúns dicían xa que fora o rapaz e acertaron», comentaban ayer unos vecinos, entre sorprendidos y, a la vez, aliviados por que hubiese detenciones.

Manuel Alonso Rivas, el vigués de 81 años que el lunes apareció muerto a golpes, cubierto con bolsas y trapos y con los pies atados con un cinturón en un cañaveral del regato Eifonso, a 600 metros de su casa, podía llevar allí oculto cuatro o cinco días. Estaba descalzo, pero vestido con abrigo.

El sospechoso es el menor de los cinco hijos del fallecido. Ambos compartían una finca, pero cada uno tenía su propia casa. La vivienda del padre fue registrada hasta tres veces. Las dos entradas permanecen precintadas y vigiladas las 24 horas por la Policía Nacional. El hijo entraba por el portalón inferior y su padre, por arriba, por el Camiño da Cova.

Los agentes necesitan aclarar si el sospechoso tenía cómplices, qué papel jugó, cuál fue el arma homicida, la escena del crimen y cómo se trasladó el cadáver.

En su entorno se dice que padre e hijo no se hablaban desde hace años. El progenitor era corpulento, alto, afable y enérgico, pero últimamente usaba bastón. El hijo es más menudo.

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