«No tenía ninguna razón de ser que tuviésemos que entrar en prisión»

El indulto aprobado por el Consejo de Ministros llega 8 años después de la condena a los sindicalistas Carlos y Serafín


vigo / la voz

El calvario de Carlos Rivas y Serafín Rodríguez por fin ha terminado. El Consejo de Ministros por fin ha aprobado el indulto que llevaban tantos años esperando. No tenía sentido que fueran a la cárcel por unos hechos sucedidos en 2008 y la noticia que todos estaban esperando por fin se hizo realidad. El Boletín Oficial del Estado hizo ayer pública la decisión tomada días antes. Ambos fueron condenados por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores por haber arrojado piedras durante una manifestación. La sentencia definitiva que recayó en 2011 les imponía una condena de tres años de prisión.

Los dos reales decretos firmados por la ministra de Justicia, Dolores Delgado García, establecen que les conmuta la pena privativa de libertad impuesta por otra de 18 meses con una cuota de seis euros, es decir, ambos tendrán que pagar sendas multas de 3.240 euros para saldar sus cuentas con la justicia.

Carlos y Serafín y sus familias recibieron ayer con una inmensa alegría haberse quitado una pesadilla de encima, esa sombra de la cárcel que pesaba sobre ellos desde hace ya ocho años. Serafín se encontraba en su puesto de trabajo en un taller. «Fue como si me tocara la lotería», manifestó este transportista afiliado a la CIG.

No menos radiante estaba Carlos Rivas, que ayer agradecía todo el apoyo que han recibido desde el primer momento de la ciudadanía, los partidos y sindicatos. «Nos sentimos aliviados. Después de tanto tiempo, por fin se acabó todo esto. Ahora a pensar en otras cosas». Cree que el tiempo jugó en su favor porque a medida que transcurrían los años se hacía más injustificable su ingreso en prisión. «Después de tanto tiempo, me imaginaba que no tenía ninguna razón de ser que al final tuviésemos que entrar en prisión», reconocía. Está convencido de que la repercusión que tuvo su caso fue clave para que al final no hayan tenido que ingresar en la cárcel. «Estamos muy agradecidos por todo el apoyo que hemos tenido por parte de la ciudadanía y de los partidos políticos e instituciones. Sin ellos nuestro caso no habría tenido esa gran repercusión».

La vida seguirá para Carlos Rivas, que se encuentra en el paro desde el pasado mes de enero. Ayer no tenía previsto ningún tipo de celebración. «En principio voy a seguir con mi rutina diaria. No tengo nada previsto», afirmó ayer.

Cabezas de turco

Ambos siempre se consideraron cabezas de turco. Siempre negaron los hechos que les imputaron en la vista oral y afirmaron que, si se sentaron en el banquillo, fue por que la policía los eligió al azar entre la muchedumbre desde donde se habían tirado las piedras contra un autobús que llevaba a trabajadores que no iban a secundar una huelga.

Ya les denegaron el indulto en una ocasión, lo que les ocasionó una gran decepción. La orden de ingreso en prisión debía ser inmediata pero, gracias a la presión social, nunca se llegó aproducir.

Pasar por este calvario les trajo no pocos problemas personales. Serafín afirmaba en una entrevista para La Voz que toda su familia lo pasó muy mal con la condena, máxime sabiendo que «nunca hice nada que se pueda considerar delictivo. Personalmente creo que me estoy comiendo un marrón sin haber hecho nada. Tengo una hipoteca y que pagar un coche». Carlos no dijo nada a su familia en un principio porque jamás pensó en el extremo de tener que entrar en la cárce. Tenia la esperanza de que se resolviese, pero llego a ver el futuro muy negro. Tras el indulto aprobado el vierenes pasado por el Consejo de Ministro, por fin salen de una pesadilla que no les ha dejado dormir ocho años.

El alcalde, Abel Caballero, consideró ayer como «una muy buena noticia» el indulto a Carlos Rivas y Serafín Rodríguez. Recordó que él apoyo ese indulto y «me alegro y felicito al Gobierno de España por haberlo hecho».

El pleno del Concello de Vigo aprobó hace años una declaración institucional en defensa de los dos trabajadores. Fue una importante muestra de apoyo entre las muchas que se sucedieron. Los sindicatos llevaron a cabo concentraciones cada semana en la farola de Urzaiz para demandar su indulto. Además, recogieron más de 25.000 firmas en favor de su causa. La Diputación de Pontevedra y el Parlamento de Galicia también llevaron a cabo diversas muestras de apoyo. Toda esa movilización tuvo sus frutos. En el año 2014 recibieron un espaldarazo moral tras la decisión de la jueza del penal 1 de Vigo suspenderles la pena mientras no se resuelva su petición de indulto.

Presión social

Motivó su decisión atendiendo a las «circunstancias actuales concurrentes en relación a los condenados, el delito y la naturaleza y duración de la pena a ejecutar y, en particular, a las sobrevenidas tras la denegación del indulto». Se quitaron de encima la posibilidad de ser llamados a prisión en cualquier momento y la pelota volvió a estar durante estos años en el tejado del Consejo de Ministros. Tras la moción de censura contra Rajoy, su caso salió del olvido.

En opinión de Abel Caballero, «algunas actuaciones sindicales no pueden conllevar conllevar el ingreso en la cárcel por temas menores. Requerirán en todo caso otro tipo de reproche judicial o político», aseguró.

Condenados en 2008. Debían cumplir tres años de prisión por tirar piedras en una manifestación.

Pena de cárcel conmutada por multa. La ministra de Justicia ha firmado dos reales decretos por los que les impone sendas multas de 3.240 euros y les libra de la cárcel.

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