Vecinos de Vigo contra las rampas mecánicas: «Ya no podemos aparcar»

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

Alejandro Martínez

El plan para unir el colegio Losada con Ramón Nieto quita el 70 % de las plazas en una calle de Lavadores

16 jun 2024 . Actualizado a las 00:33 h.

El modelo de rampas como las de la Gran Vía no siempre es bienvenido cuando se hacen a costa de sacrificar plazas de aparcamiento. El malestar es palpable cuando se instalan en zonas alejadas del centro urbano donde los vecinos utilizan el coche en sus desplazamientos diarios porque el transporte público no satisface sus necesidades.

Es lo que ocurre en la calle José Franco Montes, en Lavadores. Es una transversal de la avenida de Ramón Nieto. La administración local invierte 2,1 millones de euros en la creación de unas rampas mecánicas que unirán el colegio Losada con la principal arteria de Lavadores y de Cabral.

La Unión Europea financia con 1,6 millones la ejecución de este proyecto a través de los fondos de transformación y resiliencia. Las rampas mecánicas, cuyas obras de instalación ya han comenzado, han hecho desaparecer más de una treintena de plazas de aparcamiento. Las ha contado Liliana Mouteiro, una de las vecinas afectadas por esta supresión. «Cada vez que salgo a la calle y veo esto me enfado. Ahora solo quedan doce plazas. Tenemos once edificios alrededor. Si antes no había sitio donde aparcar, ahora mucho menos», protesta esta vecina.

En este tramo de Lavadores hay una gran escasez de plazas de aparcamiento. Hacia el mediodía es casi imposible encontrar un sitio donde dejar el vehículo. Los conductores tienen que buscarse la vida por calles adyacentes e incluso subir casi hasta la rúa Cabalaria. Por ese motivo, hay malestar vecinal por esta rampa que critican que se hacen «para mejorar el acceso a un colegio privado» y que creen que tendrá poco uso «porque los padres llevan y traen a sus hijos en coche», señala, Manuel Costas, que acaba de asumir la presidencia de la asociación de vecinos de Lavadores, que apoya las demandas, como también lo hace la Federación de Asociaciones Vecinales Eduardo Chao.

La supresión de más el 50 % de las plazas de aparcamiento de la calle José Franco Montes también afecta al comercio local. En el entorno hay bares, una peluquería, un taller, una tienda de informática y otros comercios, cuyos clientes necesitan poder dejar sus coches en algún sitio para hacer sus gestiones.

Los empresarios han notado un bajón. «Nos ha bajado la clientela un 70 por ciento. Estamos hablando de más de la mitad de la facturación», afirma María González, responsable de un bar de la avenida de Ramón Nieto. Una vez que la instalación de las rampas ha comenzado y que la eliminación de las plazas de aparcamiento es irreversible, lo que demandan los vecinos al Ayuntamiento es que les proporcione alguna alternativa para poder dejar sus vehículos aparcados. 

Sin alternativas

«No han facilitado nada. Por lo menos que habiliten un terreno. Queremos que den facilidades a la clientela que tenemos y por aquí hay terrenos que pertenecen al Ayuntamiento», señala María González.

Lo que reclamaban los vecinos de varios edificios de la calle José Franco Montes era la sustitución de unos árboles de medio porte por otros más adecuados a este entorno urbano. Denuncian que las raíces han levantado el suelo y han causado daños en vehículos y también en los garajes colindantes y que les entran bichos en sus casas. Algunos residentes tuvieron que costear de su propio bolsillo el cambio de algunos ejemplares.

Las obras de humanización de esta calle podía haber sido una buena oportunidad para rectificar esta situación, pero no ha sido así. «Nos dejan lo que no queremos y, a cambio, nos comen aparcamientos», critica Liliana Mouteiro. Los vecinos lamentan que no haya habido un diálogo con ellos para saber cuáles eran sus necesidades para la mejora de la calle. Las obras forman parte del programa Vigo Vertical. Consisten en la instalación de tres tramos de rampas. Las dos primeras comunican la calle Curros con Ernesto Lecuona y la tercera se dispondrá por el margen izquierdo de la calle José Franco Montes. Contará con una cubierta formada por pórticos metálicos y vidrio laminado similar al de la Gran Vía.

El objetivo del gobierno municipal es procurar una movilidad sostenible y disminuir la emisión de gases con efecto invernadero, pero aquí choca con las necesidades de los vecinos, que precisan de vehículos y ahora lo tienen más difícil para aparcar.