Silvino Silva, el escultor oficial de Vigo

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

El maestro de la piedra cuenta con abundante obra pública en distintos espacios de la ciudad

14 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Silvino Silva (Moraña, 1936 - Vigo, 2001) es un caso singular en la historia de Vigo debido a que es la única persona que ha sido funcionaria del Concello con el puesto de escultor. Quizá por ello, su obra es muy extensa en la ciudad. La querencia de Silvino Silva por el trabajo en piedra le llegó a través de su abuelo, cantero de profesión. A esta atracción creativa, unió la sensibilidad artística heredada de su padre, director de banda de música.

Mercedes Bangueses, historiadora del arte y presidenta del Instituto de Estudios Vigueses, dedicó un libro a la figura de este artista. Silvino Silva. Xamaruas dos arxinas es un título que alude a la jerga de los canteros. En él, la experta en la escultura pública viguesa recorre algunas reflexiones del propio Silvino sobre la música, la cantería o el xamaruas —como denominaban su habla los arxinas—, al tiempo que pone en valor su obra.

El escultor, cuando todavía tenía quince años, se trasladó a Vigo. Tras realizar el servicio militar y pasar una temporada fuera, Silvino Silva regresó a la ciudad y dio el salto a la creación artística a través de la influencia de Camilo Nogueira Martínez, otro de los escultores que compite en cantidad de obras con Silva en las calles y los parques vigueses. Fue en la Escola Municipal de Artes e Oficios donde el maestro Nogueira le transmitió su saber, aunque después también colaboró con él en el taller de O Calvario. Según explica Mercedes Bangueses en su libro Escultura pública en Vigo (editado por el Instituto de Estudios Vigueses), Silva se refería a su maestro como «o afamado escultor don Camilo Nogueira».

Silvino Silva comienza, en la segunda mitad de los años sesenta, a combinar su labor artística con un trabajo municipal enfocado a reparar esculturas públicas. A partir de entonces, no debió de parar de cincelar. Él mismo decía que había realizado más de cien cruceiros. Uno de los más conocidos es el que se alza en la plaza del Emigrante, en As Travesas, pero se pueden ver también en A Guía o en O Castro.

Mercedes Bangueses explica que Silva tuvo siempre presente la labor de los canteros, que quedó reflejada en una curiosa pieza denominada Alegoría a los canteros o también, más indirectamente, en la llamada O medrar do mundo, en la que reúne distintos elementos relacionados con el mundo de la piedra en Galicia. Hasta no hace mucho, estas composiciones estaban en el interior del castillo de O Castro, pero han sido retiradas. Se encuentran en depósito y custodia en los almacenes municipales de la concejalía de Montes, Parques y Jardines pendiente de destino, según señala la web municipal.

El céntrico parque municipal de O Castro reúne varias obras suyas. La más distinta de todas ellas es la titulada O bico. Señala la página web municipal que fue esta una de sus primeras obras de exposición pública, y añade que fue un homenaje a El beso del escultor rumano Constantin Brâncusi. Representa, de una forma esquemática, a una pareja besándose y abrazándose de frente.

En el circuito de bicicletas de O Castro se encuentra Lazos, un conjunto de figuras humanas cuyas formas están muy simplificadas. Justo en la entrada de acceso a la parte alta del castillo hay otra obra de Silvino Silva, titulada Muller cavilando nas cousas da vida. «Es una obra de madurez que Silva realiza con unas características de estilo definidas: destaca el juego entre los volúmenes y la luz que incide o atraviesa por los huecos en la piedra, pero también la combinación entre líneas curvas y pronunciadas aristas», señala el espacio de la web municipal dedicado a la escultura pública viguesa.

El dominio de las formas redondeadas que suavizan el aspecto del granito vuelve a aparecer en la pieza denominada Maternidade, ubicada en el Conservatorio Superior de Música de Vigo. Junto a ella está Sinfonía, una obra de inspiración cubista. No lejos de allí se encuentra el homenaje a Celso Emilio Ferreiro. «Coa delicadeza que caracteriza as obras de Silvino Silva, realizou o busto en pedra do galeguista no que foi capaz de representar os trazos físicos e tamén a personalidade do escritor», afirma sobre esa obra Mercedes Bangueses.

En el parque del pazo Quiñones de León, junto al estanque próximo a la verja de la avenida de Castrelos, se sitúa otro ejemplo del buen hacer escultórico de Silvino: O amor e o agarimo. Las líneas curvas y el esquematismo de las figuras conforman una delicada estampa de una pareja leyendo un libro. Todo ello, en un bloque de granito de seis toneladas.

Un hijo artista

Además de estas piezas de indudable valor artístico, el escultor oficial del Concello de Vigo —cargo que le fue otorgado en 1987— realizó otras obras menores también salidas de su saber en el manejo de la piedra. Es el caso de la entrañable Etelvina, la molinera que camina de noche con un candil en la mano. Está situada en una de las aristas de la fortaleza de O Castro. En A Guía, en la pequeña glorieta próxima a la capilla, se sitúa una cabeza de angelote. Explica la web municipal que Silva realizó esta obra en los tiempos de espera que tuvo durante la colocación del cruceiro que realizó para ese lugar.

Varias fuentes también llevan su firma, como es el caso de la cabeza de león por la que asoma el agua del surtidor de San Antón, en los jardines del pazo Quiñones de León, o la situada frente al pabellón de Bouzas, embellecida con una virgen con un niño.

La pasión por la piedra mostrada por Silvino Silva fue heredada por su hijo, Silvino Andrés Silva (1963-2000). Este escultor también realizó algunas obras públicas dentro del municipio. En varias, como son los casos de Maternidade y Loitadores, ambas esculturas ubicadas en el parque de A Bouza, sigue la línea de su padre.