El vandalismo y el abandono deslucen el bosque encantado de Aldán

El Concello asegura que no tiene competencia en los terrenos y que no puede hacer nada


cangas / la voz

Hay un rincón en Aldán que suele pasar desapercibido incluso para los vecinos de Cangas. Algunos no conocen su existencia y hay turistas que pasan de largo, pues no hay ninguna señal que identifique la existencia del bosque encantado de Aldán.

No hay carteles, no hay información. A la entrada, una puerta en no muy buen estado con un muro lleno de maleza da la bienvenida. Al adentrarnos en la finca, lo haremos por un camino rodeado de una espesa y hermosa vegetación, aunque las silvas forman gran parte del recorrido a ambos lados, dando una gran sensación de suciedad y abandono.

Uno de los caminos más hermosos del bosque encantado es la ruta de los molinos. El primero en aparecer es el de Besada, y también es uno de los que se encuentran en peor estado. Latas de refrescos, bolsas y plásticos invaden el interior de la construcción, situada detrás del lavadero, que también está muy descuidado.

El resto de molinos están cubiertos por ramas, silvas y enredaderas, desluciendo lo que debería ser una ruta para recordar. Tampoco abundan los bancos o los merenderos en el recorrido y, una de las cosas que más llaman la atención, es la total ausencia de señales. Ni un letrero para identificar los espacios imprescindibles, ni una señal para guiar a los visitantes en el interior del bosque. Hay algunos caminos por los que resulta imposible transitar si no se hace zigzag para evitar la enorme maleza sin cortar que invade la zona.

El río Orxas atraviesa el bosque. Un regato lleno de piedras, basura y ramales. Varios árboles del recinto están caídos debido al temporal de febrero, y todavía no los han recogido.

El vandalismo también ha golpeado en los últimos meses en este entorno privilegiado. Se organizaron varias fiestas, una de ellas el pasado Halloween, sin que la Policía Local fuese a disuadir a los jóvenes. El resultado: pintadas en varias de las mesas, las escasas papeleras que hay rotas y basura en el interior de algunas de las construcciones.

Pese a todo, especialmente los fines de semana, el bosque encantado de Aldán se llena de turistas fascinados por un lugar mágico.

¿Y quién debe encargarse del mantenimiento? Aquí la cosa ya se complica. El alcalde de Cangas, Xosé Manuel Pazos, asegura que el Concello no tiene competencia alguna, y que el bosque encantado sigue siendo propiedad de Promalar, la empresa inmobiliaria que compró los terrenos a los condes de Aldán.

La oposición, sin embargo, dice otra cosa. José Sotelo, portavoz del Partido Popular, asegura que cuando fue alcalde, Promalar cedió una parte al Concello de Cangas. Concretamente, el camino de los molinos, que es uno de los que se encuentra en peor estado.

Mientras tanto, nadie se preocupa por mantener un lugar mágico que intenta no perder su belleza pese al abandono y el vandalismo.

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