Final feliz para Canela y Brandy: las perras de Gladys encuentran casa juntas en Moaña

b.r.sotelino VIGO / LA VOZ

MOAÑA

Las perras hermanas de 9 años de la misma camada Brandy y Canela, mascotas de la fallecida Gladys, con su nueva dueña Ana Pereira, en Moaña
Las perras hermanas de 9 años de la misma camada Brandy y Canela, mascotas de la fallecida Gladys, con su nueva dueña Ana Pereira, en Moaña .

La mujer fallecida le hizo prometer a su vecina Yolanda que les encontraría un hogar y aunque tardó dos años, lo ha conseguido

15 mar 2026 . Actualizado a las 21:50 h.

El destino de Canela y Brandy, dos perras que quedaron desamparadas tras la muerte de su dueña en Vigo, ha terminado como una película de Disney. Después de casi dos años de incertidumbre, ambas podrán pasar el resto de su vida juntas en el mismo hogar, cumpliendo así el último deseo de Gladys: que sus perritas nunca acabaran en un refugio. Ella era una mujer muy conocida en su entorno por su amor por los animales. Compartía vivienda con Manuel, un hombre con movilidad reducida que se desplazaba en silla de ruedas. Entre ambos cuidaban de varias mascotas: él, de un perro pequeño y un gato; y ella, de las dos perras, hermanas de la misma camada. La situación cambió de forma drástica en el 2024. A Gladys le diagnosticaron un cáncer que avanzó con gran rapidez y falleció apenas tres meses después. Poco antes de morir, se encontró con Yolanda Domínguez, una vecina que desde muy joven se dedica al rescate de animales abandonados. En aquella conversación le rogó que sus animales no terminaran en una perrera. Tras la muerte de Gladys, Manuel intentó hacerse cargo de todos, pero pronto se vio desbordado. Su situación física hacía muy difícil atenderles, por lo que Yolanda empezó a ayudarle con su cuidado mientras buscaba una solución y atendía su propia clínica de fisioterapia. Finalmente, consiguió que una mujer de Moaña, Ana Pereira, las acogiera de forma temporal. Durante ese tiempo Yolanda siguió haciéndose cargo de los gastos de comida y cuidados, mientras Ana las cuidaba en su vivienda. Con el paso de los meses se intentó buscar adopción para Brandy, pero la familia de acogida pidió que no se separara a las dos hermanas, que siempre habían vivido juntas. El tiempo también siguió avanzando para las perras. Ahora tienen 9 años y encontrar una adopción resultaba cada vez más complicado. Sin embargo, el desenlace llegó de la forma más inesperada. Ana Pereira, que vive en una casa con jardín en Moaña junto a su familia, decidió quedarse con las dos definitivamente. Ganó el cariño. En su hogar conviven ya con otros perros y varios gatos rescatados, a los que ha ido acogiendo con el paso de los años. La decisión supone un alivio enorme para Yolanda. «Pensar que no podría cumplir el sueño de Gladys me destrozaba», reconoce. Durante todo este tiempo también mantuvo el contacto con Manuel, enviándole fotos y vídeos para que supiera cómo estaban las perras. El hombre falleció hace unos meses.