Concursos públicos, decisiones privadas


Los revoltijos en la cajita del arte suelen quedarse dentro de ella, sin trascender, pues esa cajita está dentro de una gran caja rotulada «Entretenimiento», de la que difícilmente algo desborda, pues está para lo que está. Pero resulta que todo esto no tiene que ver con el contenido de la cajita dentro de la caja, sino con el de otra rotulada «Política», con patente de corso para revolver en algunas cajas -no todas, claro- que cajitas contienen. Ese inconsciente y juguetón revolver, a fin de cuentas para que la cajita encaje bien dentro de la caja, a veces genera situaciones como la que aquí tenemos gracias a las inocentes manos del alcalde Caballero.

La sospecha generada por las palabras de Rubén Pérez, portavoz de Marea de Vigo, sobre la parcialidad del concurso público para la dirección del Marco, y la contestación a las mismas del concejal Carlos López Font, del PSOE, lejos de disiparla, la confirma. Porque no aclara, por mucho que se empeñe con la palabra transparencia, nada. Argumentario sin argumentos, en una machacona y reiterativa emulación del alcalde, vuelve sobre lo que este ya dijo en otra ocasión: «Jurado de prestigio e independiente» y la «mayor transparencia». Pero resulta que esa «mayor transparencia», por ser la mayor pero no la transparencia, incluye un rectangulillo negro que hace opaco un detalle de la escena, que a pesar de todo no deja lugar a dudas sobre lo que allí acontece. Transparente es sin duda la estrategia de eludir lo significativo del asunto, disolviéndolo en la lucha partidista con la recurrente excusa de desgaste del adversario. Transparencia: ¿Por qué se eliminan la exigencia de que el nuevo director sepa inglés y gallego? ¿Quien elaboró las bases?

Las alusiones directas a dos personas que repiten responsabilidades en la Sección de artes plásticas del Consello da Cultura Galega y en la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario, por graves, merecerían una aclaración por parte de esas dos personas, al menos en su condición de miembros del Consello que es una institución pública. No la tendremos.

El secretario de Cultura de la Xunta, patrono de la Fundación Marco, exigió en su momento la convocatoria de un concurso público aludiendo al código de buenas prácticas. Vaya, parece ser que el CGAC prescindirá de tal procedimiento para la elección de su dirección… Y sin embargo el Consello da Cultura dispone de una Comisión Temporal para a Provisión de Postos Directivos no Ámbito Cultural, de la cual el señor Quintana Martelo, mira por dónde, también es miembro, y que en su informe del 4 de diciembre, por ejemplo, recomienda: «A composición dos membros do órgano de selección garantirá a presenza de representantes da Administración pública titular (20/33 %), de membros da sociedade civil (20/33 %) e de expertos e científicos (33/50 %)». Comprobamos, pues, que la sociedad civil no existe en Vigo. ¿Para qué tan específica Comisión Temporal si para la elaboración de las bases se pide la colaboración de la Academia? ¿Por la autonomía municipal? ¿La misma que acabó con la exigua autonomía del Marco? ¿La misma que negó y renegó del concurso para después decretarlo sin explicación alguna? ¿Autonomía o arbitrariedad?

El Ministerio de Cultura, patrono también, queda un tanto lejos de Vigo y, tal y como parece que fue el nombramiento de la persona que le representará en Vigo, poco se espera.

De los dos miembros del jurado nombrados por el Concello de Vigo por su «prestigio e independencia», si eso existe, si eso es posible, esperamos que actúen en consecuencia.

Por Isaac Pérez Vicente Pintor

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