Pequeñas huertas sin expropiar obstaculizan el carril bici a Samil

«No vamos a regalar nada», dicen los propietarios que ya sufrieron la obra del cinturón


Vigo / la voz

Las gallinas picotean en el suelo bajo la atenta mirada de su propietario, José Sanjuás Vila. Son 26, las últimas inquilinas de los terrenos para alargar el carril bici desde Castelao hasta Samil. Ahora las aves viven apaciblemente en un corral situado junto a la transitada circunvalación que va a Bouzas. Unas vallas publicitarias separan a los animales del mundanal ruido en una zona en la que se cruzan más de 20.000 coches al día entre los que se mueven entre las playas y el centro y los que van desde Bouzas a Balaídos y a la salida de la ciudad.

El mal tiempo que ha habido este invierno y durante parte del otoño y las expropiaciones pendientes van a retrasar el proyecto de carril bici que según los anuncios tenía que estar listo en el plazo de un año desde la adjudicación de la obra. El contrato con la empresa Copasa se firmó el 30 de abril del año 2018. La obra financiada por la Diputación y el Concello tenía un presupuesto inicial de 5.895.000 euros y se adjudicó en 4.066.510. Teóricamente el plazo de ejecución es muy estricto. El propio Concello de Vigo en el anuncio oficial publicado en el Diario Oficial de Galicia el 17 de enero del 2018 señalaba que «no procede» prórroga en el plazo de ejecución de un año. El alcalde, cuando puso la primera piedra del carril en el mes de mayo del año pasado, en el cruce de Castelao con la calle Marín, calculó que las obras no se acabarían hasta el verano del 2019. Copasa trabaja también con el horizonte del mes de agosto.

El paseo para bicicletas prometido tiene que llegar hasta Samil y las expropiaciones de la avenida de Europea ni siquiera se han iniciado. José Ramón Sanjuás, uno de los propietarios de los terrenos cuenta que dispone de 211 metros cuadrados en una de las cinco parcelas que tiene su familia. Los Sanjuás eran dueños de una gran cantidad de terrenos al final de Coia y comienzo de Alcabre. «Nos quitaron terreno con las expropiaciones del cinturón así que ahora no vamos a regalar nada», cuenta José Ramón Sanjuás mientras arregla una de las parcelas familiares a la espera de que se despeje el futuro.

«Hace cuatro o cinco años nos convocaron a una reunión para decirnos que iban a hacer un carril bici y desde entonces no hemos vuelto a saber nada. No nos han llamado para negociar», relata Sanjuás. Cada uno de los cinco herederos de la familia tiene una tira de terreno de 70 metros de largo por 26 de ancho. La zona va a estar afectada por el proyecto pero en Copasa no saben cuándo se va a acometer ese tramo y José Sanjuás asegura que le han dicho que «hasta dentro de dos o tres años no se hará». Así que de momento el carril bici acabará literalmente en el Caribe. Es lo que se anuncia en una de las ocho vallas publicitarias que jalonan las huertas y corrales donde picotean las lustrosas gallinas de plumaje de color cobre. El motel está cerca.

A pocos metros la grúa ha comenzado a excavar el cráter del futuro volcán que tendrá cuatro metros de altura. Será el sustituto de los pequeños volcanes que existían anteriormente. Toda la zona está acotada desde hace meses y durante semanas no se pudo trabajar en ella por los barrizales que se habían generado por las lluvias.

El contrato firmado el 30 de abril del 2018 establecía 12 meses sin prórroga para las obras

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