«El capitalismo nos ha seducido y nos hemos individualizado»

La primera abogada laboralista de Vigo se ha jubilado, pero sigue en la lucha; Landín asesoró a la generación de obreros que protagonizó la huelga general de Vigo en 1972


vigo / la voz

Hace dos años que Elvira Landín (Bilbao, 1944) ha cambiado de régimen de la Seguridad Social. Se ha pasado a pensionista, aunque sigue necesitando agenda para cumplir con todos sus compromisos, «mi agitación social», como ella los llama. Actos del Ateneo Atlántico, actividad con la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente, su labor en el colectivo Xustiza e Liberdade o sus clases de inglés para ir a ver su nieta a Inglaterra. No falta a las manifestaciones de jubilados ni tampoco a las protestas feministas del 8 de marzo, en las que ha llegado a emocionarse. «Hace ocho años podíamos pasarnos lista porque éramos las 40 de siempre. Ahora es una preciosidad ver a la generación del relevo». En estas protestas puede llegar a confundirse con la multitud, pero Landín no es masa obrera sino punta de lanza: forma parte del origen de un movimiento que ella gestó, junto con su colega y entonces marido, Fernando Randulfe.

Cuando esta abogada llegó a Vigo, a finales de 1971, procedía del primer despacho clandestino de CC. OO. en Madrid. Fue Randulfe quien la animó a abrir despacho en Vigo para asesorar a la clase obrera local, en pañales. «En Galicia faltaban abogados dispuestos a ayudar evitando despidos. Buscábamos las armas jurídicas del franquismo para poner de manifiesto las contradicciones del régimen». Con Franco todavía vivo, acudir a una manifestación podía ser motivo de despido. Landín y Randulfe alquilaron un despacho en la calle José Antonio, ahora Urzaiz, y desde allí ganaron casos como el que condenó a Barreras cuando el astillero intentó mandar a casa a todos los trabajadores al quedarse sin material de suministro. «El magistrado de trabajo nos dio la razón. La empresa les tenía que seguir pagando el salario porque era un problema de la empresa». Fueron casos como este que, unidos a la muerte de los obreros de Ferrol el 10 de marzo de 1972, lo que acabó desembocando en la histórica huelga de septiembre de ese año en Vigo, que estalló tras el despido de varios trabajadores de Citroën.

Casi 48 años después, Vulcano ya es historia y Barreras está en la uci. En la calle, ni rastro de movilizaciones. «El capitalismo ha sabido seducirnos. Ahora es posible comprar con tarjetas, hipotecas… Al ir entrando en esa ola de consumo la gente se individualiza, piensa en sus intereses particulares, se atomiza y deja de reivindicar».

Elvira Landín, en una foto de 1946
Elvira Landín, en una foto de 1946

La deslocalización de empresas y la falta de grandes factorías son otras dos claves que explican cómo ha cambiado el movimiento obrero. Y también el uso del lenguaje. «Se nos ha engañado. A un empresario pequeñito se le engatusa diciendo que es un emprendedor pero no, es un trabajador y se le está animando a que arriesgue el dinero que ha ganado con una pequeña indemnización sin tener la preparación necesaria. O los falsos autónomos. Si el autónomo es dependiente, no es autónomo y lo estamos tragando».

Defensora de la lucha obrera, no escatima en críticas a las cúpulas sindicales. «Ser honrado y luchador no es algo solo de la izquierda. Cuando la gente empieza a pisar moqueta y a ir en primera clase va perdiendo la frescura y empatía con los problemas de la calle». Un espíritu colectivo que mamó en una casa con siete hermanos, donde la ropa pasaba de generación en generación.

Landín fue la segunda mujer colegiada en el Colegio de Abogados de Vigo. Ser madre de dos niñas y abogada no fue sencillo. «Con la segunda niña me hice más ama de casa. A las 8 de la tarde me llegaban mis niñas y yo me iba del despacho. No es que Randulfe no quisiera, es que yo me conformaba. Me parecía que tenía suerte ya de poder ejercer». En su casa se repartían las tareas, a pesar de las críticas de la suegra a la que no le gustaba ver a su hijo fregar.

El día del homenaje a Elvira Landín y Fernando Randulfe, con Manuela Carmena, que fue abogada, jueza y alcaldesa de Madrid
El día del homenaje a Elvira Landín y Fernando Randulfe, con Manuela Carmena, que fue abogada, jueza y alcaldesa de Madrid

Amiga de Carmena

En el 2015, Landín y Randulfe recibieron un homenaje en Vigo por su trayectoria, incluida la escuela sindical que crearon. «Los miércoles por la tarde sacábamos una pizarra y les enseñábamos a los trabajadores a traducir su nómina». Una enorme labor en una Galicia con altas tasas de analfabetismo. Entre el público del acto había muchos clientes a los que no se les cobró la minuta. También su amiga Manuela Carmena, a la que conoció en Santiago en 1964, en un albergue de la Sección Femenina. «A partir de entonces nos hemos conocido las familias, los amores, los trabajos y los destinos». Landín mira atrás sin nostalgia, en la retina también están el miedo y las privaciones. «Ahora se vive mucho más tranquilamente pero hay más empobrecimiento del alma humana. Hoy tenemos una cáscara dura y que cada uno se busque sus garbanzos».

Su canción

«Resistiré», del Dúo Dinámico. «Tendríamos que volver a decir lo de ‘‘Resistiré’’. Nos falta capacidad de resistencia para volver a levantar la voz y unirnos con capacidad de diálogo. Lo que veo es a políticos enfrentados, sordomudos, que no son capaces de poner en común las cosas que nos unen y llegar a acuerdos».

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