Una vieja mansión con orden de derribo en la costa de Vigo dará paso a una urbanización de cinco chalés de lujo
VIGO CIUDAD
La sociedad de un español en Suiza invertirá más de un millón de euros en Oia
05 sep 2025 . Actualizado a las 02:12 h.Una antigua mansión sin terminar en el camino Mide, en San Miguel de Oia, será derribada tras décadas de abandono. La edificación, levantada a pocos metros del mar y nunca concluida, arrastraba un expediente de disciplina urbanística que la mantenía en una situación de ruina y con una orden de demolición pendiente. Ahora saldrá de ese estado gracias a una inversión privada que transformará por completo la parcela.
La promotora suiza Talmine AG ha obtenido licencia del Concello de Vigo para demoler la estructura y levantar en su lugar una urbanización de cinco chalés en régimen de condominio. La inversión asciende a 1.027.226 euros, de los cuales algo más de 27.000 se destinan a la demolición y el resto a la construcción de las viviendas.
Detrás de la operación está el empresario gallego residente en Dubai David Barreiro Nogaledo, administrador único de la sociedad. Su nombre se vinculó en el pasado a una operación financiera de 17 millones de euros en comisiones relacionada con un gran grupo empresarial español, un procedimiento que fue archivado por la Audiencia Provincial de Madrid en 2018. Con este proyecto, su compañía se estrena en Vigo con capital extranjero en el sector inmobiliario.
El plan prevé la construcción de cinco viviendas unifamiliares idénticas, de 288 metros cuadrados cada una, distribuidas en planta baja y sótano. En la planta principal se ubicarán salón-comedor-cocina, tres dormitorios, dos baños, un aseo, porches exteriores y un garaje cubierto. El sótano se destinará a instalaciones, lavadero y trastero.
Cada chalet dispondrá de una piscina privada de 21 metros cuadrados, lo que suma un total de 105 metros cuadrados de lámina de agua. La finca quedará cerrada en sus lados este y oeste, y más de la mitad de la superficie se ajardinará.
Las viviendas estarán en régimen de condominio, lo que significa que no habrá parcelas privativas. Los espacios libres serán comunes y los accesos peatonales, con la posibilidad de entrada de vehículos. La parcela ha sido declarada indivisible y no se podrán realizar segregaciones encubiertas.
El proyecto lleva la firma del arquitecto Ángel Santorio Cuartero, un profesional de reconocido prestigio en Galicia. En 2023 obtuvo un Premio Gran de Area por la regeneración del paseo marítimo de Bouzas. Su estudio también ha proyectado la futura escuela infantil de Santa Marta, en el Barrio do Cura, así como la mejora paisajística del entorno del puente románico de A Ramallosa, en Nigrán, dos intervenciones que evidencian su capacidad para combinar arquitectura contemporánea y respeto al entorno.
Expediente
El expediente municipal incorpora informes sectoriales que avalan la actuación. Augas de Galicia, en marzo de 2025, verificó que el proyecto no generaba afección al dominio público hidráulico. El servicio de bomberos también informó favorablemente al comprobar que el acceso a la finca garantiza la maniobrabilidad de los vehículos de emergencia.
El arquitecto municipal también emitió su informe favorable en junio de 2025, con lo que se completó la tramitación.
El Concello establece que las viviendas no podrán ocuparse hasta que estén terminadas las obras de urbanización necesarias para la conexión con las redes generales de servicios y viales, según consta en la licencia de la que la Gerencia de Urbanismo ha dado cuenta esta semana.
El emplazamiento privilegiado es uno de los elementos clave de la operación. La futura urbanización se situará a apenas 200 metros de la costa, en una de las franjas más codiciadas del municipio. San Miguel de Oia combina la cercanía al mar con la tranquilidad de un barrio residencial de viviendas unifamiliares, muy demandado en los últimos años por familias que buscan primera residencia en chalés próximos a Vigo pero en un entorno natural.
La intervención supondrá la integración de una parcela abandonada en un tejido urbano ya consolidado de viviendas unifamiliares con jardín. El Concello ha concedido el permiso conforme al anterior planeamiento, puesto que aún no había entrado en vigor el nuevo planeamiento cuando se firmó la autorización. La promotora ha depositado una fianza de 4.376,40 euros. La licencia fija un plazo de seis meses para iniciar las obras y tres años para finalizarlas, con la obligación de presentar previamente el proyecto de ejecución definitivo y el estudio de seguridad y salud.
Vecinos de la zona destacan que la edificación actual sin terminar llevaba desde los años 80 en esa situación de abandono. Un cartel en la entrada de la finca señala ahora el inicio de las obras de demolición del viejo inmueble para dar paso a la nueva urbanización.