Antes de Navidad, el diésel estaba a 1,43 euros en las «low cost»; ahora, a 1,18
10 ene 2026 . Actualizado a las 20:26 h.Con el inicio del año, todo ha subido excepto los combustibles. Las gasolineras de Vigo han desatado una guerra de precios a la baja con resultados beneficiosos para los consumidores. «El diésel ha bajado 20 céntimos durante las últimas semanas y la gasolina, un poco menos», señala a pie de obra Óscar García, empleado de Ballenoil con una larga trayectoria en el mundo de las estaciones de servicio. La de la plaza de España es la más cara de la ciudad en estos momentos, entre otros factores por el coste del márketing que repercute Repsol, y el diésel alcanza los 1,499 euros. La gasolinera de Camposancos de Ballenoil (antes Oleno), que está entre las más económicas, atiende a unos 500 clientes diarios, la mayoría atraídos por la ganga: 1,185 el litro de gasoil. Antes de Navidades estaba a 1,430 euros.
Hasta las fiestas hubo cierto statu quo de «no agresión» entre competidores cercanos. Ahora se han roto las reglas no escritas de igualar precios. Es lo que ha sucedido en el entorno de la plaza de la Industria. En la calle Soler se ubica la enseña Petroprix y en Tomás A. Alonso, Galea, que se estableció unos meses después porque tuvo dificultades para obtener la licencia y se le adelantó el grupo de gasolineras de origen jienense. Los promotores la crearon en las antiguas viviendas sociales para los obreros de las fábricas cercanas. Derribaron varias de ellas y en su lugar levantaron la estación de servicio. Antes, las dos enseñas tenían las mismas tarifas y ahora hay unos céntimos de diferencia. Galea siempre igualaba a Petroprix. Ahora, esta marca está consolidada porque atiende durante el día y sus competidores no sirven al público. Por eso Galea ha subido ligeramente los precios. Los sueldos de los empleados se aproximan a los 1.500 euros al mes netos y hay que hacerles frente.
En Galea dicen que les vienen clientes de la competencia porque han tenido problemas a la hora de pagar en las máquinas, ya que fallan y no hay empleados para atenderlos.
Para no perder mercado, Petroprix ha bajado precios hasta los 1,185 euros el litro de gasóleo. Es la tarifa más barata del diésel que se puede hallar actualmente en la ciudad y es la misma cantidad que manejan otras estaciones independientes y de bajo coste.
«Imagino que el combustible va a subir con todo lo que está pasando»
A la salida de Vigo en dirección a Nigrán, en la entrada de Matamá, la trabajadora María Álvarez se pone en forma corriendo de un surtidor a otro en una gasolinera amplia y con mucha clientela por su bajo coste: Las Palmeras. Álvarez asegura que hace poco el diésel estaba en su establecimiento a 1,347 euros y ahora ha bajado a 1,185 para igualarse a otras estaciones cercanas en la que es la milla de oro del bajo coste. «El diésel sigue siendo lo más demandado con mucha diferencia», explica Álvarez. Además de poner combustible, atiende una gran tienda donde se pueden adquirir desde bocadillos a golosinas.
Los empleados de las gasolineras no saben por qué motivo ha bajado ahora el combustible. Los clientes no cantan victoria con los últimos acontecimientos que se producen en torno a Venezuela. «No debería subir el combustible, el petróleo de Venezuela es muy malo, pero no sabemos si va a seguir la guerra de Ucrania o no, lo cual puede afectar mucho», dice Francisco García, que ha trabajado durante años en la banca y ahora está jubilado en Nigrán.
Candi Piedrahita, que vive cerca de una gasolinera de bajo coste, reposta su viejo vehículo, un Seat Ibiza, en el surtidor que es atendido por un joven muy amable con ella. El panorama incierto le produce cierta desazón y lo expone desde la ventanilla de su coche: «Imagino que el combustible va a subir con todo lo que está pasando».
Hay personas que se aferran a lo tradicional y prefieren las grandes marcas porque les ofrecen garantía. «Yo soy de Repsol, tengo fidelidad», dice Alexia en su Volvo.