La acusada del crimen de la estación de buses de Vigo: «Estoy en A Lama por matar a un sinvergüenza»
VIGO CIUDAD
La implicada testificó en un juicio en Vigo como víctima de malos tratos por parte de un supuesto exnovio y desveló a la jueza que otros dos hombres la habían agredido antes de que, presuntamente, asesinase a su pareja de 56 años
04 mar 2026 . Actualizado a las 01:11 h.La joven viguesa acusada de haber matado a cuchilladas a un sin techo de 56 años con el que convivía en la antigua estación de autobuses de Vigo en el 2025 ha comparecido este martes en un juzgado de lo penal para testificar en un juicio como supuesta víctima de violencia de género por parte de otro hombre que le dejaba dormir en su coche o en una pensión unos meses antes del crimen. Añadió que, por aquella época, había denunciado a otros dos hombres más por maltrato físico. La implicada, durante la vista, explicó al tribunal que ahora estaba ingresada en prisión preventiva por el siguiente motivo: «Estoy en A Lama por haber matado a un tío, a un sinvergüenza».
La Fiscalía sostiene que la denunciante de malos tratos y el acusado tenían una relación de pareja «vistas como son las relaciones de la vida actual», dado que él dice que solo eran amigos y ella asegura que fueron novios durante un mes. La abogada argumenta que la relación no era «análoga al matrimonio como exige la ley» y pidió la atenuante de legítima defensa a causa de la agresividad de la denunciante.
El juicio se ha celebrado esta mañana en la plaza número 1 de la sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Vigo. La denunciante es Silvia G.V., vino de prisión escoltada por la policía y declaró como víctima de malos tratos protegida tras un biombo. Ella corroboró que mantenía relaciones sexuales con el acusado, M.V., pero que él la mantenía escondida y que la coló 21 días en la pensión para dormir juntos, aunque luego él la bajaba a la calle y la dejaba a pernoctar dentro de su Renault Laguna. En esas semanas,la mujer relata que ella y su supuesto novio «íbamos a coger cervezas y pasábamos la tarde con amigos, nos reíamos, hacíamos el parvo como si tuviésemos 13 años, y hablábamos de sexo». La denunciante mantiene que sí era la pareja del acusado: «Desde mi punto de vista, sí era mi pareja pero para él yo solo era una follamiga. Me dejaba dormir en una pensión o en su Renault Laguna. Llevé muchos golpes en la cabeza y no sé precisar» . Ella sostiene que sufrió una «inestabilidad emocional» que la volvía «agresiva». «Ante una agresión de este tipo no miento, no pido ni un céntimo, solo que vaya a la cárcel», recalcó la mujer.
La supuesta agresión de viogen fue en la noche del 3 al 4 de julio del 2025. El acusado negó ser pareja de la denunciante. «Yo no era su pareja, la conocía de 12 días antes», asegura el implicado que se enfrenta a un año de cárcel por malos tratos. Según su versión, ambos discutieron en la habitación de él en una pensión, la echó, ella lo insultó y lo agredió y él la aferró del brazo para bajar por las escaleras. Recalcó que en la pensión para indigentes no estaba permitido el acceso a mujeres, por lo que trató de llevar la trifulca con la máxima discreción por miedo a ser expulsado de la residencia.
A su llegada, la mujer explicó al tribunal que no sabía porque estaba en el juicio porque, en realidad, presentó tres denuncias contra tres hombres distintos «y no se me hizo caso». Al que estaba sentado en el banquillo lo reconoció como un exnovio. Según ella, el hermano del acusado, días antes del incidente en la pensión, «me tapó la boca y me tiró contra la carretera en el pabellón As Travesas» y, poco después, el implicado «me tiró de una pensión por un primer piso y los tenis Adidas, por la ventana». Ante las inquisitivas preguntas de la abogada del acusado, la denunciante le espetó: «Más pena me da que como mujer me ponga usted esa cara». Y le preguntó a la Fiscalía por qué no pidió visualizar las cámaras de seguridad de la pensión para probar que la agresión en las escaleras había sucedido realmente.
Respecto a los hechos insistió en que ella se negó a mantener relaciones sexuales esa noche y «discutimos dentro de la habitación solos, me llamó puta, me tiró por las escaleras y me sacó como un objeto volando escaleras para abajo». El forense del Imelga acreditó que la denunciante sufrió lesiones por contusión.
Él contesta que solo la dejaba dormir en su coche «de favor» y que ella se ponía agresiva y que se limitó a «contenerla». Asegura que solo la conocía de 12 días antes, cuando él estaba jugando a las cartas con unos amigos en unas mesas de la avenida de Castelao, en Coia, en un lugar donde reparten bocadillos a personas sin hogar. A la joven se acercó para preguntar si alguien tenía un sitio dónde dejarle dormir. Le brindó su coche. Reconoció que ella una vez le pidió un beso y nada más. El día de la discusión, según su versión, la mujer le agredió sin motivo y le propinó una patada en los testículos. Atribuye las lesiones que sufre la mujer a otra riña previa unos días antes con otra persona.