El fiscal pide rebajar la condena al jefe de equipo del astillero Cardama que confesó su culpa en el accidente mortal: «Pido perdón a la familia»

E. V. Pita VIGO

VIGO CIUDAD

Los acusados ayer en el juicio por el accidente laboral en el que murió un operario
Los acusados ayer en el juicio por el accidente laboral en el que murió un operario Xoan Carlos Gil

El acusado arremete contra sus superiores, también procesados: «Me parece muy triste que no tengan la decencia de pedir perdón a la familia del fallecido, yo tendré que pagar y no se me quita de la cabeza»

14 mar 2026 . Actualizado a las 02:21 h.

La Fiscalía ha propuesto rebajar de tres a un año de cárcel la condena para el jefe de equipo del astillero Cardama porque este confesó los hechos del accidente mortal del 2022. El fiscal, durante su intervención en la última sesión del juicio, benefició al acusado J.D.G.C. con una atenuante de confesión. La acusación particular se sumó a esa oferta. Para los otros tres jefes y directivos del astillero mantienen la petición de tres años de cárcel como supuestos autores de un delito de homicidio por imprudencia. El acusado que confesó pide perdón a la familia del fallecido, «yo estoy pagando y nunca se me quitará de la cabeza pero me gustaría que el resto de directivos pidan perdón y aquí nadie dice absolutamente nada»

El juicio se ha celebrado a lo largo de la semana en la plaza número 2 de Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vigo, dirigido por una jueza sustituta.

En su derecho a decir la última palabra, el jefe de equipo, dijo: «Quiero pedir disculpas a la familia, es muy duro que se levante por la mañana, que no se despida de su familia y no vuelva a casa. Pido perdón a la familia». También arremetió contra el resto de los acusados: «Me duele escuchar que yo era el responsable, a las nueve de la mañana un superior me dijo que yo cortase el tráfico y luego yo era el responsable de todo. Me parece muy triste que no tengan la decencia de pedir perdón, yo tendré que pagar, mi mujer y mis hijos en estos años nos perdimos muchas cosas». Añadió que se siente fastidiado porque «hay gente que no dice la verdad». Tras estar año y medio de baja por depresión, dejó el astillero y rehízo su vida laboral en Sevilla.

En la vista del jueves, el jefe de equipo se declaró culpable porque la empresa le ordenó cortar el tráfico en la calle porque iba a salir del taller un camión cargado con una pieza de barco de siete toneladas pero que, al parecer, iba mal eslingada. El jefe de equipo pidió a dos obreros de una subcontrata que le ayudasen a señalizar el corte. El compañero cogió una piruleta y la víctima se quedó observando la maniobra. Al pasar el camión junto a él, pisó un cable y la pieza se cayó sobre la víctima, de 42 años, que murió en el acto. «Esto lleva matándome todos estos años, si yo supiese que la carga llevase una única eslinga no habría dejado salir al camión, no me aseguré de que no hubiese nadie en la zona de la maniobra», indicó el acusado en el juicio.

El fiscal indicó que este implicado fue el único que hizo un relato «sentido y sincero». La acusación pública dice que él era el «responsable último» del accidente porque no delimitó el área de riesgo y no avisó a la víctima ni comprobó que estuviese nadie en el radio de acción del camión. «La empresa dejó a su libre arbitrio si debía asegurar la carga. Y si el fallecido no se encontrase dentro del radio de acción del camión, hoy no estaríamos aquí», recalcó el Ministerio Público.

El fiscal mantiene su versión de que la culpa del accidente mortal la tuvo un cable de acero de maniobra de varada que el astillero tenía tendido en el suelo. Rechazó por falta de fiabilidad y rigor los peritajes privados que restan importancia al cable. «Los baches pudieron mover la carga pero no la tiraron, fue el cable. La carga se cae justo después de pasar por encima del cable, no antes», afirma el fiscal. «CuaIquier cosa en el suelo, incluso una monda de plátano es peligrosa», dijo el Ministerio Fiscal.

La acusación pública también acusa al director del departamento de Prevención de Riesgos, Borja Cardama, hijo del director general. Considera que él tenía funciones sobre prevención y consintió que el cable estuviese en el suelo, no comunicó la existencia al técnico de prevención de Asime ni a la empresa transportista, ni dio instrucciones a sus empleados sobre cómo salvar el obstáculo. Solo tomaron medidas tras el accidente y soterraron el cable. «Dejó al limbo e ignorancia de sus trabajadores quién debía cargar las piezas y asegurarlas en el camión», indicó el fiscal. 

Respecto al jefe de producción, no comprobó, como era su obligación, que el cable suponía un riesgo en la ruta del transporte de la pieza.

La acusación particular dijo que todos los acusados no tomaron las medidas necesarias para reducir los riesgos. Fue una conducta omisiva de su deber de vigilancia por un diseño inadecuado de la ruta del transporte, y falta de aseguramiento de carga. Les acusa de «indolencia».

Transporte

La acusación particular calificó de «chapucera» la operación de transporte de la pieza, que tildó de «impositivo improvisado que se realizó de forma espontánea» para señalizar un recorrido en el que volcó pieza. Añadió que el jefe de equipo admitió su responsabilidad «de forma digna» en contraste con la «indiferencia» del resto de los acusados. «La familia del fallecido espera tres años después por un pésame de la empresa», lamentó el abogado de los allegados del finado en el accidente laboral.

La defensa de Borja Cardama pidió la absolución del director de Prevención Laboral porque la culpa del accidente no la tuvo el cable sino el mal adecuado trincaje de la pieza, que achaca al transportista. «Aunque los acusados fuesen los más negligentes del planeta, la causa principal del accidente por la defectuosa carga de mercancías», indicó el abogado. Este cree que el siniestro se produjo por una «imprudencia del camionero, el único que no está acusado aquí». Lamenta que vaya a quedar impune el camionero, al que atribuye la causa principal del siniestro.

También recurrió a las matemáticas y la física para probar que la carga tardó un segundo en caer mientras el camión seguía avanzando. Por tanto, afirma, la carga se desestabilizó al pasar por un bache y empezó a caer antes que llegar al cable.