Los taxistas de Vigo utilizarán la aplicación Blyr para competir con Uber: «Tenemos que modernizarnos»
VIGO CIUDAD
Nuria Fernández lleva 15 años al volante y seis meses al frente de la mayor cooperativa de la ciudad
14 mar 2026 . Actualizado a las 02:43 h.Aunque recorre decenas de kilómetros al día, Nuria Fernández (Vigo, 1966) sabe que rodar no es lo mismo que ir hacia adelante. «Queremos avanzar», afirma. La primera presidenta de Radio Taxi en Vigo cumple seis meses en el cargo, convirtiendo a la cooperativa en la primera que va a utilizar la aplicación móvil Blyr para competir con los VTC. «Tenemos que modernizarnos», asegura. Esta idea la llevó a imponerse el pasado mes de octubre en las elecciones de Radio Taxi Vigo, una cooperativa que aglutina 421 vehículos. «Ganamos justos, pero con el apoyo mayoritario de la gente que está en la calle. De los 300 taxistas que había en el salón, nos votaron 200 y pico», afirma.
Este jueves Fernández consiguió el apoyo de los compañeros en una asamblea en la que se aprobó digitalizar la forma de pedir un taxi. La APP ya está en Play Store y este sábado o domingo aparecerá en Apple Store. En cuestión de días, cualquier ciudadano podrá solicitar una carrera a través de su móvil, sabiendo lo que le va a costar de antemano y lo que va a tardar el vehículo. «No tenemos datos del impacto económico de la competencia de coches con conductor, pero ya no es solo la pérdida de dinero, es el impacto psicológico. No solo los que están, sino los que se espera que entren». Actualmente hay unos 50 VTC en la calle que solo pueden hacer trayectos interurbanos, pero los taxistas denuncian que se saltan la normativa.
El control policial funciona, asegura, pero no podrá contener lo que se avecina. «Las multinacionales pueden pagar todas las multas del mundo. Pueden bajar precios; nosotros, no. Estamos atados de pies y manos», lamenta. La nueva aplicación ofrece más comodidad a las nuevas generaciones, sin desactivar ni el teléfono ni el wasap que se van a unificar. «Seguir contestando el teléfono no era el futuro», zanja.
Lleva 15 años a bordo de un taxi al que llegó por herencia familiar. Cuando su madre se jubiló, ella no estaba trabajando, así que se puso al volante. Son jornadas de hasta 12 horas en las que, desde que es presidenta, han ido cayendo de la agenda las clases de inglés o de informática. «Tienes que ir sacando de tu tiempo», explica quien lidera un equipo de diez personas. El desafío hoy en día no solo es resistir a las nuevas formas de movilidad, también aguantar la subida del precio del combustible. «El sobrecoste lo asume el taxi con una subida de tarifas del 1 % que hemos tenido este año, imagínate...». Para contrarrestarlo, cada vez son más los vehículos híbridos y eléctricos.
Cree que el taxi tiene mucho más que aportar al cliente. «El taxi es cercanía, dejas algo perdido y llamas. Con el VTC, no, ¿Dónde llamas?». Fernández ha encontrado casi de todo en el asiento de atrás. Desde documentos, paraguas, carteras hasta zapatos o ropa interior. «Desde la pandemia, en la central solo se guardan móviles y documentación. La mayoría de objetos perdidos los custodia ahora el taxista en el maletero hasta que aparece el dueño. Cuando nadie los reclama, le acabas ofreciendo el paraguas perdido a un cliente que se sube al taxi sin él», explica.
Sus historias darían para varios tomos de una enciclopedia. Cada chófer acumula anécdotas y situaciones insólitas. El diario se va engrosando en el turno de noche. «Lo más simpático y a la vez lo más duro pasa por la noche. Me acuerdo de un chico al que dejé en su casa un poco perjudicado. Yo veía que no daba subido los escalones y va y se sienta al lado de la puerta... Al final me dio pena y me bajé del taxi, le pedí las llaves y le abrí el portal. Lo dejé sentado dentro, donde no le llovía. Con las chicas suelo esperar a que entren y comprobar que todo está bien».
El asiento trasero es muchas veces un diván en el que se hacen confesiones de todo tipo. Al principio a Nuria le sorprendía, ahora ya se ha acostumbrado. «He visto mucho lloro. Yo escucho, no opino mucho, pero un día sí le dije a una chica que no llorara así por un hombre, que había muchos en el mundo y si la hacía llorar, no valía la pena». Ha sido incluso testigo de conciertos improvisados por parte de clientes. «A veces solo necesitan que alguien les escuche», otras no levantan la cara del móvil. En los 15 años que lleva al volante, se ha sentido segura, igual que la mayoría de compañeras.
De los 550 vehículos con licencia en la ciudad, 100 los pilotan ellas. Han creado el grupo Olívicas do Taxi y están recibiendo formación en primeros auxilios y defensa personal por parte de la Policía Local. Fueron ellas las que pusieron en marcha la mayoría de iniciativas sociales, como acercar a mayores de residencias a ver las luces de Navidad (idea de Blanca Vila) o la recaudación en beneficio de la asociación Bicos de Papel. «Tengo que decir que ellos se implican muchísimo también. Por el bien de la central remamos todos», explica.
Su canción favorita
«Bohemian Rhapsody», de Queen. «Es mi canción desde que la oí por primera vez en los años 70. Yo era una niña, pero me impactó. Recuerdo que la escuché en la radio. En el taxi escucho mucha música cuando trabajo por la noche. Por el día prefiero leer entre carrera y carrera».