¿Cómo frenar a los haters?

Un comentario tonto, una ironía mal interpretada, un error, una falta de ortografía o una declaración sacada de contexto. Todo sirve para que los haters entren en acción. Con la ayuda de un psicólogo social descubrimos cómo neutralizar a los parásitos de Internet

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Ellos están en todas partes: en Facebook, en Twitter, en Instagram o en las cajas de comentario de cualquier página web. Son los conocidos como haters, los odiadores profesionales que se han hecho fuertes con el anonimato que proporciona Internet. «Realmente los haters siempre han existido. Las redes sociales solo son un reflejo de la vida real», explica el psicólogo social Iván Pico. Este experto hace un paralelismo entre los odiadores de la red y los acosadores: «Tienen perfiles narcisistas con rasgos antisociales y lo único que buscan es la aprobación de los demás». En los casos de bullying, por ejemplo, una sonrisa o una carcajada es suficiente para que el acosador se sienta arropado e insista en esa actitud. «Lo mismo pasa en Internet -puntualiza Iván Pico-, si en la vida real la aprobación les estimula a continuar con ese ciclo de constantes vejaciones, imagínate en un mundo donde con un simple like ya tienen un reconocimiento que se puede incluso viralizar».

 El primer paso, ignorar

«Dos no discuten si uno no quiere», resume Iván Pico. Así que lo más importante es tener claro que no deseamos entrar en esa discusión y no dejar que los comentarios críticos nos afecten a nivel personal. Pero ¿qué hacemos si no somos capaces de ignorar y creemos que estos haters se merecen una respuesta? Para estos casos el psicólogo social aconseja tres técnicas. La primera se llama disco rayado y aquí el objetivo es ganar al adversario por cansancio. «Si mantienes siempre la misma opinión, no te dejas afectar y no cambias tu discurso ni tu tono la otra persona acabará aburriéndose y dejará de hablar contigo», aclara Pico.

La segunda posibilidad sería el «banco de niebla» que significa ceder, pero no totalmente. «Imaginemos una discusión sobre qué futbolista es el mejor -propone el psicólogo- yo puedo decir que el jugador que mi adversario está defendiendo destaca más tirando las faltas, pero en el resto de situaciones el mío es superior». Las redes sociales se han transformado en un espacio de linchamiento digital y muchas veces cualquier mínimo desliz es suficiente para sentir que el mundo está en nuestra contra. Los haters se camuflan, cosechan fans, humillan e insultan. Y si ignorarlos es imposible, siempre nos queda aplazar la discusión. Una técnica que en psicología social se llama aplazamiento asertivo, que significa dejar la conversación para otro momento.

«Normalmente, cuando aplazas un estímulo en el tiempo los ánimos se amainan un poco y la conversación acabará yendo por otros derroteros», aclara Iván Pico. Por el momento, Twitter ya ha decidido declararle la guerra a estos odiadores profesionales. Lo hará silenciando a los haters y quitándoles protagonismo en la red social. Trabajan en lo que denominan «búsquedas seguras», que será una forma de explorar la red en la que no se mostrarán los contenidos de las cuentas consideradas abusivas.

Cuatro tácticas útiles: 

Ignorar. Cuanto menos atención consigan, menos estimulados se sentirán para actuar. Tu silencio es la mejor respuesta a sus agravios.

Disco rayado. Si repetimos una y otra vez la misma idea sin cambiar de palabras ni de tono, nuestro adversario acabará cansándose y abandonará.

Banco de niebla. Muchas veces, solo con dar parte de razón ya es suficiente para tranquilizarles, aunque es importante mantenerse fiel a los principios. 

Aplazamiento asertivo. Dejar el debate para otro día ayuda a calmar los ánimos. Cuando lo retomemos, la discusión fluirá de otra forma.

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