Vello púbico, ¿sí o no?

SIN PELOS EN LA LENGUA Este es un debate del que nadie se escapa, ni para los chicos ni para las chicas. ¿Se debe dejar el pelo donde está? ¿Protege o no protege? ¿Es mejor evitar la depilación integral? Los expertos son rotundos en la respuesta. Lee, lee.

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Vaya por delante que la sola mención de este tema abrió una brecha en YES. De un lado, la liga antipelos. Del otro, la pro naturalidad. Cuestión higiénica para unos y estética para otros, la depilación íntima siempre ha dado para mucho. Hace tiempo que las generaciones más jóvenes se han rendido a la integral. Mientras que las anteriores aseguran que ver la piel al descubierto les recuerda el aspecto de un bebé. Para las jóvenes significa otra cosa. «La depilación integral es tendencia total. La mayoría de la pornografía va en ese sentido, y teniendo en cuenta que la mayor parte de la educación sexual se basa en la pornografía, el resultado es que los jóvenes no quieren pelo», asegura la sexóloga Nayara Malnero, que dice que la expansión de la integral es absoluta: «Tengo consultas en las que me dicen: ‘A mí me gusta con pelo, ¿es normal?’».

La sexóloga ve varias cosas en esta fiebre: «Por un lado está la creencia de la higiene y, por otro, lo que quiere vender la industria de la estética. También estamos en un camino en el que cada vez vamos hacia más exigencias sexuales». Al margen de esto, Malnero dice que tampoco debemos caer en los conservadurismos: «Se ha dicho mucho lo de: ‘nos hace falta’ o lo de ‘déjalo por si acaso’, pero también tenemos pelo en la cabeza y no nos hace falta para nada. Antiguamente íbamos con taparrabos y ya nadie se pasea con el culo al aire». En cualquier caso, la experta nos anima a hacerlo siempre y cuando sea por decisión propia: «Hay que depilarse de forma saludable y consciente, porque muchas veces dan el paso por presión de la pareja». ¿Son peores ellas o ellos? «Siguen siendo más maniáticas las mujeres, aunque los hombres como se obsesionen con algo, son peores», responde la sexóloga.

HABLA EL GINECÓLOGO

Como ya tenemos claro el aspecto sexual del asunto, vamos al punto álgido del debate. Analicemos ese dogma al que recurren los que defienden fervientemente algo de pelo. ¿Es mala la ausencia del vello para nuestra salud ginecológica? «Para nada». Lo dice Belén García, ginecóloga del equipo de Ron en el Hospital Quirón de A Coruña. «A pesar de que hay mucha controversia, no hay nada de cierto en eso. Por la depilación integral no hay más enfermedades de transmisión sexual ni más infecciones. Hay personas con predisposición a la vaginitis candidiásica, independientemente del tipo de depilación que se hagan», zanja la doctora, que añade que lo que hay que hacer es «tener unos hábitos higiénicos adecuados» en todos los casos. Lo mismo ocurre en el lado opuesto: tener pelo en sí mismo no evita infecciones internas, pero tampoco las fomenta. Por eso la ginecóloga tiene claro que «la elección depende de la usuaria». ¿Y cuál es el mejor método?. «Ahora está en auge el láser y nosotros lo recomendamos, excepto durante el embarazo. También se puede optar por la cera o la cuchilla, siempre y cuando se haga bien y dependiendo del tipo de piel», asegura. Y a la piel nos vamos. Eduardo Fonseca, jefe de Dermatología del Chuac, avala la depilación integral o de cualquier otro tipo y cuestiona, como la doctora García, la función protectora del vello púbico. «Esa es una teoría bastante especulativa. Es más, el pelo puede dar lugar a otras patologías como la pediculosis genital, que está causada por parásitos que hay en el pelo y, por tanto, resulta mucho más difícil contraerla si no lo hay», sentencia. El especialista apunta que la depilación integral es inofensiva tanto para las mujeres como para los hombres, si bien para ellos recomienda que no empleen la cera en los testículos. Por lo demás, Fonseca avala todos los procedimientos legalmente establecidos; bien sea láser, cera, afeitado y demás, «siempre y cuando estén bien aplicados», apunta. «Las mucosas ya no tienen pelo, con lo cual no hay muchas diferencias», indica el médico. Y entre los que dejan vello, hay otra moda: la de darle forma y teñirlo. Ni siquiera en esto el dermatólogo encuentra demasiado inconveniente. «Si son productos sin toxicidad, no tiene por qué haber problema», indica. A estas alturas, ya sabrás cuál es la respuesta. El sí es rotundo... siempre y cuando uno quiera y se vea, claro. ¿Será cuestión de probar?

Cuatro preguntas:

¿El pelo protege?

Tanto la ginecóloga como el dermatólogo consultados tienen claro que poco puede proteger. No es significativo.

¿Riesgos de infección?

La predisposición de cada uno a contraer una infección nada tiene que ver con el vello, aseguran los especialistas.

¿Y las ETS?

«No detectamos más enfermedades de transmisión sexual por la integral», dice la doctora García.

¿El mejor método?

«Cualquiera legalmente establecido, siempre y cuando se haga bien», responde el jefe de Dermatología del Chuac.

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