Menú de lujo... por 15 euros

MENOS ES MÁS, Al menos en estos locales en los que comer bueno, bonito y barato está garantizado. Otra ruta YES arranca ya desde aquí para buscar platos de altura a precios muy bajos.

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Patricia García, Tania Taboada, Cándida Andaluz y María Garrido

Imagínate que solo tienes 15 euros en el bolsillo. ¿Qué harías con ese dinero? En YES tenemos una sugerencia: disfrutar de una comida de lujo. «La clave está en saber elegir los platos, combinar aquellos que son más contundentes con otros que son un poco más ligeros», explica Iván Domínguez, el cerebro que está detrás de Arallo Taberna, en la plaza de María Pita de A Coruña. Allí acudimos con la intención de emplear en una comida casi de Estrella Michelín nuestros 15 euros. «Es posible», asegura Iván. Con el jefe de cocina de Arallo Taberna, Cristian Santiago, Domínguez se saca de la manga un nuevo plato que se ajusta al presupuesto: endivias con pescado curado y una salsa picante de yogurt. El plato está de foto.

Pero en este local en el que no hay mesas, solo una gran barra abierta a la cocina, se pueden degustar más platos «contaminados» -así es su lema- sin arruinarte en el intento. Entre ellos, las empanadillas de choco, «que están fantásticas» y que Domínguez propone combinar con las endivias o un cuenco de ramen, un plato «opulento y muy rico», con fideo y carne, «que se puede degustar solo y que a mí, que como bastante, me llena». Para los carnívoros, el chef recomienda la costilla o el steek tartar con tuétano, «dos platos muy contundentes», y que siguen la misma línea: sabrosos, diferentes y ajustados al presupuesto. «Al final la clave está en jugar, si escoges bien te saldrá bien de precio y puedes comer o cenar por 15 euros. En Arallo siempre estamos dispuestos a ayudar a elegir las mejores opciones para que todo el mundo pueda probar sabores diferentes», añade Domínguez.

Sigamos por Lugo. En pleno centro se encuentra el conocido Mesón de Alberto. Se ubica en la calle Cruz, una de las principales de la ciudad de la Muralla.

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MESÓN DE ALBERTO, LUGO

Se trata de un emblemático local hostelero abierto desde el año 1975 y que desde febrero del 2010 cuenta con un espacio denominado como «la tapería». Su planta baja tiene una zona pensada para disfrutar de una comida o cena en un ambiente más informal. Además de numerosas tapas, ofrece un menú por el módico precio de 14,96 euros. «Hay seis platos y se pueden elegir dos, con dos postres entre los que se escoge uno; incluye agua, vino, cerveza o refresco», indica su propietario, Alberto García, que explica que viendo que cada vez más ciudadanos comen fuera de casa, optó por esta iniciativa. «Incluimos este menú para que el cliente pueda comer bien y con productos de calidad y frescos. Hay mucha gente que trabaja en horario partido, y es una manera de alimentarse de una forma saludable por un precio aceptable», dice García.

En su carta podemos encontrarnos desde merluza al vapor con fondo de crema de marisco o grelos con pescado hasta unas filloas con nata, miel y azúcar. «Tanto el servicio como la comida es maravillosa. Está muy rica y es de muy buena calidad. Además el servicio es muy rápido y eficiente», opinan unos clientes que frecuentan la zona.

Pero este menú de menos de 15 euros no funciona solo de lunes a viernes. El Mesón de Alberto también lo ofrece los fines de semana para aquellos que quieren salir a comer o a cenar fuera a cambio de un precio asequible.

TRADICIÓN Y VANGUARDIA

En diciembre del 2014 abrió sus puertas en Ourense la vinoteca Sybaris 2.0. Desde entonces han mantenido la misma filosofía: un menú lo más franco y honesto posible, cuidando el producto y preparándolo lo más casero posible. Y con esa base preparan todos los días un menú único a 11,50 euros. No dan más que una alternativa, como se hace cuando se come en casa. Y eso asegura un mejor precio y cuidado del producto. «Preparamos y compramos para el menú del día y solo para ese día. De esta manera tenemos menos desperdicio, ya que afinamos. Esto nos permite subir la calidad del producto. Si alguien no lo quiere por algún motivo, bien por intolerancia o porque no gusta el producto, siempre damos alternativas», explica el propietario, Jacobo Mojón Campos. El menú incluye un aperitivo, primer y segundo plato, postre, café de pota o infusiones. Las bebidas se pagan aparte. No en vano se trata de una vinoteca en la que poder elegir un gran número de vinos diferentes. Algunos de sus platos son bacalao a baja temperatura a la gallega con salsa de coliflor, crema porrusalda, jarrete estofado con tagliatelle verde o taco de atún rojo con verduras asadas.

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Hay platos que se repiten semanalmente por el gusto de los comensales y siempre se intercalan carnes, verduras y pescados. Cada mañana, alrededor de las doce, cuelgan el menú en Facebook y en el cristal del exterior del local. «El cocinero, cada mañana, va al mercado y compra productos frescos de temporada y luego se decide», explican. Hace menos de un año fue seleccionada como la segunda mejor cocinera del año en la feria Alimentaria y hace más tiempo que se hizo un hueco entre los grandes de los fogones en Galicia, pero es posible que Lucía Freitas (A Tafona, Santiago) no fuese tan reconocida sin su menú diario.

DEL MENÚ A LA FAMA

«Le debo muchísimo, porque fue un verdadero bum, el restaurante se llenó y muchos clientes empezaron a volver para probar más cosas del menú gastronómico», confiesa la chef compostelana. Cuesta 15 euros (sin pan, bebida y café) y se compone de dos entrantes a elegir, carne o pescado y un postre fijo, un reto diario en el que vuelca toda su creatividad para que su experiencia y la del cliente sea satisfactoria: «Es un menú rápido y dinámico que te obliga a estar muy en contacto con el mercado y la lonja, y muchos de los vegetales son de mi huerto», explica. La preocupación por el coste es inevitable, pero su pasión es la misma «porque solo sé cocinar de una manera», por eso no le importa que se trate de un menú gastronómico de catorce platos que algo del día.

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Eso sí, de lunes a viernes una treintena de comensales disfrutan de platos con algo más de «contundencia» y un punto más tradicional. Con lo que no se complica Freitas es con los nombres de los platos. Si de primero son unas verduras de temporada con mejillones de A Illa, eso es lo que te encuentras. «A muchos les extraña que les anuncie que el postre es queso con membrillo, pero los descoloco con la elaboración y la presentación. Eso es lo que busco, sorprender en el plato, no en la carta».

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