Amaia Salamanca: «Con tres hijos, ¡si no me controlase estaría en el psiquiatra!»

El número de Amaia Salamanca es el tres. En plena promoción de tres películas, cumple 33 y confiesa que tener tres hijos seguidos le ha cambiado el carácter. «Yo antes era un poco más directa y de perder los nervios», confiesa en su mejor momento


Amaia tiene estrella. No quería ser actriz ni famosa. Tampoco madre numerosa en tiempo récord. Consciente de que todo le sale rodado, es tan feliz que teme que llegue lo malo: «Muchas veces pienso: ‘En el momento que suceda cualquier cosa, me voy a llevar un batacazo’», dice esta agonías muy de fuego que con el tiempo ha aprendido a controlarse. ¿Qué te juegas?, A pesar de todo y Lo dejo cuando quiera son los estrenos que encara antes de volver al teatro clásico en Mérida. «Y eso que me juré que no lo iba a hacer nunca más», admite. Pero ella es de tirar para adelante.

-Enhorabuena, triunfaste en el Festival de Málaga. Llevaste «¿Qué te juegas?», que se estrena el próximo viernes 29 de marzo.

-Sí, estamos muy contentos, la verdad, porque ya lo estábamos con la peli, que es una comedia y una peli de mujeres. La idea original es de una mujer, la productora es una mujer, la directora es una mujer y dos de los personajes principales son mujeres, así que genial, de celebración.

-Tú haces de una mujer seria, controladora, eficaz y masculina. En lo de masculina algo tiene que ver contigo.

-Ella no es masculina, lo que pasa es que está en un cargo en su profesión, en la empresa familiar, de alta ejecutiva. Entonces igual pensamos que es masculina, pero yo a ella no le he dado una actitud masculina para nada. Simplemente es que es una adicta al trabajo, y es verdad que es muy seria, le gusta ir en traje… A lo mejor en la forma desde fuera se ve más fría, pero no tiene nada que ver con lo masculino.

-Pero tú sí que tienes un lado masculino, siempre lo dijiste.

-Es verdad, siempre lo digo, pero claro, es que últimamente con lo que estamos viviendo tienes que tener mucho cuidado con lo que dices. Tengo un lado masculino porque tengo un hermano mayor que yo, y es el que me ha llevado y del que siempre he aprendido, me ha gustado siempre el deporte, he heredado su ropa… Pero en realidad hacer deporte y vestir pantalones no me parece tampoco masculino, me parece que puede ser igual para hombres que para mujeres.

-Supongo que lo de «¿Qué te juegas?» es porque en la peli apuestan a que te enamorarías en un mes, ¿no?

-Efectivamente, eso es.

-¿Y cuál fue la última vez que tú dijiste «qué te juegas a que...»?

-Pues seguramente la última vez que me tomé unas cervezas con amigos, que al final creo que esa es una conversación que siempre sale, cuando empiezas ahí como... no a discutir, pero cuando estás ahí debatiendo y empiezas que sí, que no, que sí, que no. Y al final acabas: ‘¿qué te juegas?’. Eso siempre sale. No te sabría decir con respecto a qué, pero yo sí que en mi vida personal siempre he sido muy de decir esas cosas y además, si me las proponían a mí, de hacerlas.

 

-También estás en plena promoción de «A pesar de todo».

-Sí, fui al Festival de Málaga también. Se estrenará en el cine y luego en Netflix.

-Menudo cartel. Con Blanca Suárez, Macarena García y Belén Cuesta estás muy unida también fuera del set. Y algún compañero gallego también te ha tocado.

-Sí, además con Javi Rey. Yo ya había coincidido con él en Velvet y la verdad es que es una gran persona, y a mí cuando me mandaron este guion, yo siempre lo leí pensando que tenía que ser Javi. Lo hablaba con Inés, con la directora, y decíamos: ‘Tenemos que conseguir que lo haga Javi’. Hubo varias tentativas y cambios de fecha y se pudo cuadrar.

-La verdad es que te llevas amigos de cada proyecto que haces. Eres de hacerlos y de mantenerlos, ¿no?

-Sí, hombre, a lo mejor es difícil mantener las amistades con todo el mundo, porque claro, como en cada proyecto conoces a cincuenta personas es complicado. Pero sí que cuando conecto con alguien, desde luego, al final es para siempre, para toda la vida. Y sí, es verdad que últimamente me está sucediendo, entre las dos pelis hemos conectado muy bien. Y lo bonito son los reencuentros, y comentarnos los proyectos en los que estamos cada uno, los personales también, no dejarlo solo como compañeros de trabajo, sino que a veces pasamos tantas horas y es tan intenso...

-Pronto estrenas también «Lo dejo cuando quiera».

-Sí, los protagonistas son masculinos: Ernesto Sevilla, David Verdaguer y Carlos Santos. Y luego estamos Miren Ibarguren, Cristina Castaño y yo. Creo que se estrena el 12 de abril.

-¿Qué más trae el 2019?

-Pues ahora mismo estoy con la promoción de las tres pelis que hice el año pasado, que da la casualidad de que en mes y medio o dos meses se estrenan las tres, y bueno, pues pendiente del Festival de Mérida también, con una obra de teatro clásico. O sea, repetir en Mérida básicamente. Me juré que no lo iba a hacer nunca más, porque fue muy duro, pero yo creo que esto al final es como los partos y los embarazos, que se te olvida lo que has dicho y dices: ‘Otra vez voy para adelante’.

-Vamos, que no paras.

-Bueno, y yo encantada y toco madera para seguir así, porque me gusta muchísimo lo que hago y lo disfruto, así que ojalá siga así.

-Y eso que tú no querías ser actriz, pero no te pudo salir mejor.

-Sí, es verdad. Yo estaba estudiando en la universidad y sí que me había gustado desde pequeña y había hecho cursos de teatro. Bueno, sí que me gustaba la interpretación, pero nunca pensé que me iba a dedicar a ello. Pero ya cuando surgió la oportunidad e hice mi primera serie, SMS, con María Castro... Ahí era solo como de prueba, pero luego ya de ahí llegó Sin tetas no hay paraíso, que fue un gran trampolín y una serie de la que estoy superagradecida, y desde entonces dije: ‘El tren no pasa dos veces, vamos a aprovecharlo’. Seguí por ese camino y creo que no me está yendo mal. Estoy disfrutando de proyectos nuevos y distintos entre ellos, comedia, drama, cine, teatro, televisión... y lo que me quede por delante.

-Tampoco querías ser famosa, y acaban de confundirte con Amber Heard.

-¡Ja, ja! ¡Sí, lo vi, lo vi! Yo creo que no nos parecemos mucho, pero vaya, es un placer que te confundan con una actriz de Hollywood, genial, ja, ja.

-Y tampoco tenías planeado tener tres hijos en tres años, y ahí están. No sé yo si creerme mucho eso de que todo te sale tan rodado…

-¡No, para nada! Ja, ja. No me planteo las cosas a largo plazo, siempre voy viviendo el momento y lo que va sucediendo en el momento. No sé si alguien se plantea tener tres hijos en tres años, porque además aunque te lo plantees es algo que al final igual ni sale, porque no es algo que tú puedas elegir cuándo te quedas embarazada. Y sí, surgió de esa manera, y bueno, al principio fue duro, pero poco a poco ahí están. Los niños también van creciendo y cada vez va a ser más fácil.

-Dicen que eres una tía dura, nada ñoña. Eres una manitas también.

-Sí, me gustan todo ese tipo de cosas. No sé, tampoco quiero utilizar ñoña como nada despectivo, pero sí que ha habido una influencia más masculina en mi vida y por eso he salido así. Pero eso no quita que tenga mi lado sensible, soy supersensible. Y todo va unido, cuanto más carácter pones en algunas cosas y más fuerte eres, pues luego más vulnerable eres para otras, porque yo creo que las dos cosas están muy juntas. Cuando sacas más fuerza para algo, hay otra parte que te queda un poco vacía y más sensible.

-¿Y ese cambio de look a lo Khaleesi? ¿Una nueva etapa?

-Mi aspecto físico ha cambiado mucho siempre. No ha sido tanto por mí como por personajes que he ido haciendo, que siempre he buscado que se viera al personaje y no se viera a la actriz, y ahí mis cambios físicos han tenido mucho que ver. Para mí no prima la belleza en mi día a día, sino lo que intento adoptar a la hora de hacer un proyecto. Ahora también estoy con proyectos publicitarios y me apetecía ese cambio, siempre me ha gustado el cambio. No es algo que haga a regañadientes, porque la verdad es que me gusta.

-Una declaración tuya muy al hilo del 8-M: «Cuando pasa el tren tienes que cogerlo, y no sentirte culpable por tener hijos. Hay que saber delegar porque a mí me gusta mi profesión y luego me gusta mi vida en familia». Lo tienes claro.

-Desde luego, por supuesto que sí, pienses lo que pienses vas a tener detractores de un lado o del otro, pero yo eso lo tengo seguro. Me encanta mi profesión y también me parece una manera de educar a tus hijos diciendo que tú tienes que trabajar para desarrollarte personalmente, profesionalmente, y está muy bien. Es verdad que es difícil a veces compaginarlo todo y conciliar, pero bueno, hay que intentar hacerlo, y además me parece que serás más feliz en los dos ámbitos, ¿sabes? Porque también a veces es necesario desconectar de casa, del día a día. Y del trabajo también lo necesitas, llegar a casa y que te abracen, y estar con tu familia.

-También comentaste que nunca renunciarías por una pareja.

-Obviamente si hay una enfermedad, algo por lo que lo tenga que dejar, o que mis hijos me necesiten de alguna manera, por supuesto, primero voy a estar ahí para ellos antes que para mi profesión, sobre todo si me lo puedo permitir de alguna manera. Porque entiendo que, oye, hay gente que necesita ganar el dinero para poder seguir desarrollando la educación de sus hijos. Pero como que no pienso tanto en lo que me pueda decir una pareja. Yo he tenido mucha suerte y todo lo que hago en casa y lo que pienso con respecto a mi profesión lo hablo con mi pareja y siempre he tenido apoyo.

-¿Cómo encaramos los 33?

-Mis cumpleaños siempre han sido un poco dolorosos, nunca me ha gustado cumplir años. Quizás como vivo en un momento tan dulce y estoy tan a gusto siento como que se va perdiendo un poco, la etapa va pasando y me da pena, lo reconozco. Como que me pongo un poco así llorona en los cumples.

-Igual tiene que ver con lo que sentiste con la llegada de Olivia, estabas tan feliz que decías que te daba miedo que venga lo malo.

-Sí, es directamente proporcional, yo creo. Si eres consciente de la suerte que tienes o de lo que has conseguido gracias al esfuerzo, al trabajo, a lo que sea, te da miedo perderlo, porque al final estás tan feliz en ese momento, que dices: ‘En el momento que suceda cualquier cosa, me voy a llevar un batacazo’. Pero también eso es injusto, porque no tienes que pensar en el momento en el que llegue eso, lo que tienes que hacer es disfrutar de este momento. ¿Ves? La teoría la tengo, pero luego en la práctica...

-Ya, la tenemos todos. Pero si eres agonías, eres agonías…

-Ja, ja. ¡Ya!

-Eres muy de familia. La tuya es del País Vasco y la de Rosauro del Sur. Sois un poco «Ocho apellidos vascos».

-Sí, ja, ja. Además es que es una peli que me hizo mucha gracia cuando la vi y me siento muy identificada, porque sí que he vivido muchos momentos de los que aparecen.

-¿No da vértigo vivir tan rápido?

-Soy del momento, lo que te decía antes, no planifico, y si en el momento sucede algo lo aprovecho y tiro para adelante.

-Eres Aries, así que eres de fuego, ¿pero es un fuego que se apaga rápido?

-No, es fuerte. Lo que pasa es que siempre he tenido más carácter, pero con el tiempo te vas suavizando poco a poco, y también con la familia, adoptas una manera de desarrollar las cosas más tranquila, más pausada, más de hablar. A lo mejor yo antes era un poco más directa y de perder los nervios, pero ahora te lo planteas de otra manera, con más educación e intentando controlar más.

-Bueno, es que con tres hijos o aprendes a controlar los nervios o si no…

-Claro, no, no, por eso. Si no, estaría ya… no sé, en el psiquiatra directamente, ¡ja, ja! Pero sí, eso es lo que te dan los hijos de alguna manera. Intentar pensar las cosas de otra forma, intentar relajarte, respirar, explicarlo… Autocontrolarte.

-También te ayuda el deporte. ¿Cómo haces para organizarte? ¿Estableces rutinas?

-Pues tengo una agenda, de papel además, que es como me gusta a mí, con colorinchis. Y ahí me voy organizando las semanas y buscando huecos, y luego cuento con un entrenador que tira un poco de mí y me ayuda. También tengo ayuda en casa, tengo la suerte de poder contar con gente que me ayuda con los niños, porque si no sería imposible sacar tiempo para todo lo que tenemos que hacer, con los viajes, los momentos personales y profesionales.

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